lunes, 12 de noviembre de 2007

IVAN THAYS: EL MIL OFICIOS


Conocí a Iván Thays en Guadalajara, hace tres años. Julio Ortega nos había convocado para la FIL. Yo iba a hablar con Volpi, con Edmundo, con Flor Abate y con Thays. No conocía a Iván. Hablé con él un segundo y se hizo la magia.

Hasta ahora ha publicado el libro de cuentos Las fotografías de Frances Farmer y las novelas Escena de Caza, El viaje interior y La disciplina de la vanidad. En 1998 resultó finalista del Premio Copé con el cuento La ópera gris y en el año 2001 su novela La disciplina de la vanidad fue finalista del Premio Rómulo Gallegos. También ha hecho periodismo, dicta talleres de creación literaria y tiene un hijo precioso. Su hijo se llama Andreas, se parece mucho a él y tiene sus ojos.

Durante un almuerzo en el pueblito cercano a Guadalajara hablamos de mil cosas. Estaba muy triste; pero aún así, su compañía fue un deleite. Como Guadalajara abre al filo de la Navidad, fuimos al mercado. Andábamos juntos Melanie Pérez-Ortiz, la crítica boricua, Edmundo Paz-Soldán, Jordi Carrión, Sara Jeftovich y yo. Compramos máscaras de Blue Demon y del Santo para su hijo y para Gabriel, el nene de Edmundo. Melanie le compró una meascara de Spiderman a Ernesto. Yo, cositas de bebé. Para ese entonces yo estaba andaba con 6 meses de encinta de Lucián.

Me entero de que fue seleccionado por el Hay como uno de los 39 mejores escritores menores de 39 años en América Latina. También que recientemente estuvo en el Festival de Literatura de Berlín. Le escribí para felicitarlo y para enviarle la minientrevista de lugarmanigua. He aquí lo que contestó.


>1- Si pudieras escribir con otro órgano que con la mano, ¿cuál escogerías?,
>¿Por qué?

Con la vista. Porque creo en lo que ven mis ojos mucho más que en lo que tocan
mis manos. Mis ojos tienen su propia sabiduría, sus propias experiencias. Lo
malo es que pocas veces las comparte. Se quedan callados.

>2- ¿Qué libro estás leyendo ahora mismo?

Ahora mismo, MANTICORA, la segunda parte de la Trilogía de Deptford de Robinson
Davies.

>3- ¿A qué personaje de la historia te gustaría matar bien lenta y
dolorosamente?

Creo que Hitler tuvo la muerte que se merecía.

>4- ¿Sobre qué tema no escribirías jamás?

Jamás escribiría una novela histórica, y menos que implique una larga
investigación.

>5- ¿Quienes te hubiera gustado que fueran tus padres literarios? Es decir,
>si pudieras casar a tal escritor (hombre o mujer) con otro u otra para que
>te pariera, ¿a cuáles dos escogerías?

Me hubiera gustado ser hijo de Vladímir Nabokov y de Jane Austen. ¿Qué tal se
hubieran llevado esos dos? Seguro comían en casa siempre.

jueves, 8 de noviembre de 2007

REFLEXION SOBRE LA TOLERANCIA

Y hablando de tolerancia: el escritor y periodista Mario Santana-Ortiz me envía esta reflexión. La comparto íntegra con ustedes.


Acabo de ver “To Die in Jerusalem”, un documental de la cadena HBO que me conmovió. Dos jóvenes de 18 años, una palestina y otra israelí; una, la palestina, que se inmola en un ataque suicida en un supermercado, y la otra, la israelí, que había ido de compras sin saber que le esperaba la mala hora. En realidad, lo que salva al documental de los lugares comunes de la discusión sobre el conflicto palestino-israelí es el final: el encuentro, tan personal como lo permite un sistema de circuito cerrado, de las madres de las jovencitas. Dos discursos, dos visiones, dos interpretaciones, dos lenguajes casi paralelos, cuyo único punto de encuentro era la aceptación de la madre palestina de que la madre israelí era víctima. Lo demás fue desencuentro. La madre palestina que insistía que para entender la acción de su hija hay que entender la ocupación de Israel, la vida en un campo de refugiados. La madre israelí que reclamaba dejar la política a un lado y hablar del hecho básico de que la acción de la jovencita palestina causó la muerte de la suya.
¿Siempre es posible –es decir, en cualquier circunstancia- ser tolerante? A pesar de lo mucho que valoro la tolerancia como forma de vida, a pesar de que creo que la tolerancia es una forma de vida superior, de la misma manera admito que hay circunstancias cuya consecuencia natural es el conflicto.
Para que haya tolerancia cada una de las partes llamadas a tolerarse tiene que tener por lo menos la posibilidad de una vida digna. Quien se siente víctima de una opresión difícilmente pueda ver dignidad o humanidad en su opresor. No se trata aquí de si la reacción del oprimido es o no justa o justificable: De si es justo o no que la jovencita israelí haya muerto a manos de una coetánea palestina que escondía explosivos para explotarlos con la intención de causar daño a otras personas y a sí misma. O de si es justo o no que una persona que se ve a sí misma como marginada cause daño al que disfruta de los privilegios que el marginado siente que a él le han negado.
Quien se siente víctima difícilmente puede ver en el otro su propio reflejo.
Eso no quiere decir que todo acto de violencia de quien se siente víctima u oprimido está justificado. Tampoco quiere decir que todo el que se vea a sí mismo victimizado, oprimido o marginalizado tiene razón de verse o sentirse de esa manera. Lo único que planteo es que para tolerar hay que tener al menos la capacidad de una vida digna.

Teme a tu prójimo como a tí mismo


La tolerancia como fenómeno social y como ideología dominante es la clave del multiculturalismo. Si vivimos en un mundo globalizado, es decir, en un mundo que integra gente de todas partes y de sistemas culturales distintos y a veces encontrados, la tolerancia es fundamental. De hecho, la tolerancia se ha convertido en palabra dominante de todo discurso multiculturalista. Hasta yo la recito. Pero ¿fuera de repetirla, se practica?¿La practico?

Zizec dice que no. En una conferencia reciente sobre inmigración dictada por el eslovenio en el Círculo de Bellas Artes, el filósofo argumenta que hay que temer del prójimo como de uno mismo.

"No es un consejo; es una descripción de la verdadera ideología dominante. Hay dos palabras fetiche: tolerancia y agresión. ¿Pero qué significan en realidad? Agresión significa aproximarse demasiado. Por eso Occidente ejerce la tolerancia a distancia, virtualmente. Somos solidarios con los africanos en África, no con los de nuestro barrio".

Para Zizek, el ejemplo máximo de esa ideología es EE UU. Allí, dice, todo puede ser una agresión: "Tocar a alguien, mirarlo demasiado... Igual que queremos pasteles sin azúcar queremos a un prójimo descafeinado. En California la gran moda es un invento llamado Mastubatón: 400 personas se masturban en un lugar público, pero no tienen derecho a tocarse. La entrada cuesta 20 dólares y, por supuesto, el dinero se destina a una obra de caridad. Esa lógica masturbatoria es la que rige hoy las relaciones sociales. Vivimos en un solipsismo colectivo. Eso es también Internet: todos conectados pero todos aislados".


Si nuestras relaciones sociales van camino a funcionar como un gran solipsismo masturbatorio, ¿qué se esconde del otro lado del deseo? ¿No nos pasará como en las películas porno sado-masocas, que, a mayor distanciamiento humano, mayor voluntad de usar, consumir, agredir, de vertir sangre? La soledad masturbatoria se goza ante la sexualización de la destrucción del prójimo como manera preferencial de lograr un contacto. ¿Nos estará pasando eso?

Lo que sí: ya la "tolerancia" ha desplazado a la "desigualdad " como catch-phrase ideológica del momento. No existen oprimidos, existen "diferentes". No existen clases, existen "culturas". Debajo de "la tolerancia" ¿no se estará dando rienda suelta a la violencia como expresión del deseo como contacto? ?A la opresión como goce? Hegel y su dialéctica del amo y del esclavo- ¿no estará vivito y coleando entre nosotros?

Está vivo en Zizec.

martes, 6 de noviembre de 2007

REGRESA "LAS GUERRERAS"

Este próximo 11 de noviembre a las 8:00pm TUniverso TV en WIPR vuelve a transmitir la miniserie "Las guerreras". Esa vez pasarán los 3 capítulos "back to back". Por favor, corran las voz y no se la pierdan.

domingo, 4 de noviembre de 2007

FAT PIG en el Victoria Espinosa



El teatro "El Josco", el Francisco Arriví, El Victoria Espinosa... Tal parece que en la Calle Del Parque en Santurce empieza a surgir un pequeño distrito teatral. Este pasado viernes 2 de noviembre había cartelera en los tres teatros, que quedan en una misma cuadra. El público se paseaba entre una barra abierta, el estacionamiento detrás del Espinosa y el del Josco. Era media noche y había gente caminando por las calles de Santurce. Hasta parecía una cuidad.

Ese mismo viernes 2 estrenó en el teatro Victoria Espinosa una adaptación de la obra de Broadway "Fat Pig" de Neil LaBaut. Esteralizó Nancy Millán, dirigió Ricky Santana. La obra, clasicamente La Baut y altamente influenciada por el género de cine de la "comedia romántica", dramatiza la historia de un ejecutivo gringo que de repente se enamora de una bibliotecaria gorda. Se entrega a un "affair secreto" con la gorda Elena, hasta enamorarse perdidamente de ella. El affair es secreto porque Bob se avergüenza del aspecto de su amante. Su amigo Carter y una ex-jevita de oficina descubren el affair y lo abochornan virtualmente, al postear la foto de la amada por internet. Aún así, Bob, que quiere hacer lo correcto y no dejarse influenciar por la banalidad del aspecto físico, invita a "la gorda" a un picnic de oficina el 4 de julio. El evento termina mal, con Bob abandonando su amor por las apariencias.

Tengo que admitir que, al principio, la obra me pareció "demasiado Broadway", es decir, que la traducción de la obra terminó estando demasiado cercana al sistema de referentes culturales gringos. Hubo momentos en que por esa razón, me perdí. Además, me perdí porque aunque estamos bien cerca de sufrir del mal gringo del "culto por lo físico y la imagen", aún, en América Latina, Latin USA y Europa no estamos ahí. Hacía falta un poco de traducción cultural.

Sin embargo, las actuaciones y la dirección de la obra quedaron impecables. Nancy Millán demostró la naturalidad de siempre que pisa escena. El papel le quedaba perfecto, quizás demasiado perfecto. Me hubiese gustado un poco más de presencia escénica, más fuerza interpretativa, atestiguar el reto de un rol teatral y el estudio de sus tenues ontradicciones- tengo que admitirlo. El papel de Bob, interpretado por José Brocco estuvo bien, muy bien. Igual el de María Benítez. Quien me sorprendió fue José Santos Ferrer en el rol de Carter. No lo había visto actuar jamás y, me pareció su actuación que se distinguió por su manejo del ritmo y de los detalles. Un arrugar la nariz en pausa antes de hablar, un uso particular de las manos ante el insulto. Vítores a ese talento.

Ahora, bien, y aunque suene "fishy" (el director- Ricky Santana es, después de todo, mi cuñado- pero, en esta isla ¿quíen no está emparentado con quién?) tengo que decir que me encantó la dirección de la obra. La verdad del caso es que el Victoria Espinosa es un teatro difícil de dirigir al ser un teatro foro sin pared de fondo con gradas en derredor. Bello para teatro experimental- difícil para el convencional. Hubo momentos, como la escena del puño entre los amantes, o la escena final de la playa, en que los movimientos eran poco convincentes. Pero las y salidas de personajes, los movimientos alrededor de la utilería fueron efectivos, ligeros, impecables. Aunque nunca hubo un cambio de escenografía- o si, en algún momento alguien sacó una mesa de centro del escena- la coreografía de movimientos hacían desaparecer el resto del mobiliario no utilizado. Toda la acción erea diálogo, y sin ambergo, el ojo nuna reposaba demasiado en un sólo sitio. Muy bello ballet para los ojos en lo que se entretenían los oídos.

Por ello, felicito a Ricky Santana, a Nancy Millán y al elenco de "Fat Pig". Quizás es hora de volvre a escribir teatro a lo René Marqués (más alejado de la tragedia moderna, claro está) y usar este distrito teatral que emerge en Santurce. Antes fuero los cins en los boulevares de Santurce (el Matienzo, el desaparecido Lorraine). Ahora es el teatro. Ojalá que u teatro comercial y accesible se apodere de la escena y nos siga poniendo en cartelera obras ligeras, cóicas , agradables y que a la vez nos hagan pensar.

Laura Restrepo en MOTEL Babelia


La escritora Laura Restrepo me anuncia buenas nuevas. Sucede que le han ofrecido una página mensual en Babelia. La suya se titulará "CEREMONIAS SECRETAS". La primera es acerca de los moteles. Como en esta isla nuestra el 40% de la población ha sido concebida en un motel (el 50% en playas, matorrales, casas de tías y partes traseras de auto; con sólo un 10% siendo concebido en camas según la misionera posición que recomienda la Iglesia) celebro la aparición de esta página que tan ganado honor le brinda nuestros olvidados "hoteles de paso" o "transitorios".

Laura los va visitando en la literatura, la música y el cine- los sobre trescientos moteles de Nabokov en Lolita, el "Hotel California", el motel de Norman Bates en "Psycho", etc. No se olvidó del mío- de mi Motel Tulán de "Cualquier miércoles soy tuya". Finalmente estaciona frente a uno en Buenos Aires que andaba buscando para una novela que recién termina y.... Bueno, si quieren saber el resto, tienen que esperar hasta noviembre, en que sale "Ceremonias secretas" por Babelia.

A los amantes de los moteles, o de paso, les recomiendo el escrito. Ella me mandó un adelanto, por internet. Me lo gocé completo. Esta bueno.

jueves, 1 de noviembre de 2007

Ivan Thays o la disciplina de lo literario


Conocí a Iván Thays en Guadalajara, hace tres años. Julio Ortega nos había convocado para la FIL. Yo iba a hablar con Volpi, con Edmundo, con Flor Abate y con Thays. No conocía a Iván. Hablé con él un segundo y se hizo la magia.

Hasta ahora ha publicado el libro de cuentos Las fotografías de Frances Farmer y las novelas Escena de Caza, El viaje interior y La disciplina de la vanidad. En 1998 resultó finalista del Premio Copé con el cuento La ópera gris y en el año 2001 su novela La disciplina de la vanidad fue finalista del Premio Rómulo Gallegos. También ha hecho periodismo, dicta talleres de creación literaria y tiene un hijo precioso. Su hijo se llama Andreas, se parece mucho a él y tiene sus ojos.

Durante un almuerzo en el pueblito cercano a Guadalajara hablamos de mil cosas. Estaba muy triste; pero aún así, su compañía fue un deleite. Como Guadalajara abre al filo de la Navidad, fuimos al mercado. Andábamos juntos Melanie Pérez-Ortiz, la crítica boricua, Edmundo Paz-Soldán, Jordi Carrión, Sara Jeftovich y yo. Compramos máscaras de Blue Demon y del Santo para su hijo y para Gabriel, el nene de Edmundo. Melanie le compró una meascara de Spiderman a Ernesto. Yo, cositas de bebé. Para ese entonces yo estaba andaba con 6 meses de encinta de Lucián.

Me entero de que fue seleccionado por el Hay como uno de los 39 mejores escritores menores de 39 años en América Latina. También que recientemente estuvo en el Festival de Literatura de Berlín. Le escribí para felicitarlo y para enviarle la minientrevista de lugarmanigua. He aquí lo que contestó.


>1- Si pudieras escribir con otro órgano que con la mano, ¿cuál escogerías?,
>¿Por qué?

Con la vista. Porque creo en lo que ven mis ojos mucho más que en lo que tocan
mis manos. Mis ojos tienen su propia sabiduría, sus propias experiencias. Lo
malo es que pocas veces las comparte. Se quedan callados.

>2- ¿Qué libro estás leyendo ahora mismo?

Ahora mismo, MANTICORA, la segunda parte de la Trilogía de Deptford de Robinson
Davies.

>3- ¿A qué personaje de la historia te gustaría matar bien lenta y
dolorosamente?

Creo que Hitler tuvo la muerte que se merecía.

>4- ¿Sobre qué tema no escribirías jamás?

Jamás escribiría una novela histórica, y menos que implique una larga
investigación.

>5- ¿Quienes te hubiera gustado que fueran tus padres literarios? Es decir,
>si pudieras casar a tal escritor (hombre o mujer) con otro u otra para que
>te pariera, ¿a cuáles dos escogerías?

Me hubiera gustado ser hijo de Vladímir Nabokov y de Jane Austen. ¿Qué tal se
hubieran llevado esos dos? Seguro comían en casa siempre.