lunes, 28 de abril de 2008

GANADORES DEL PREMIO DE CUENTO: CHRISTIAN IBARRA Y JUAN L. RAMOS


!Al fin tenemos un certamen de cuento y de poesía a nivel universitario nacional!

Hubo 39 participaciones : 27 de poesía y 12 de cuento. Parecen pocas, pero no. Lo que se pedía era mucho. Lo que se pedía era oficio de escritor. Los jurados estaban compuestos por luminarias internacionales y nacionales. El jurado de poesía lo componen Etnairis Rivera, poeta de la generación del 70 de renombre internacional; Noel Luna; ganador del Certamen de Poesía del Nuevo Día y director del taller de poesía de la U.P.R. y nuestro incomparable Angel Darío Carrero, poeta publicado por Trotta, avalado por Ernesto Cardenal, Hugo Mojica y Luce López Baralt.

El fallo del Premio de Poesía se celebrará el 13 de mayo a la 1:00pm en el Seminario Federico de Onís de la U.P.R., Facultad de Humanidades.

El jurado de cuento, cuyo premio se falló el 23 de abril, estuvo compuesto por el afamado crítico de literatura puertorriqueña, chilena y mexicana Juan Gelpí, el inigualiable Jorge Volpi y esta servidora.

Comentó Volpi sobre el cuento:
"El nivel de los cuentos sometidos estuvo muy bueno en general y nuestro escritor premiado fue seleccionado por unanimidad".

Ganó "La vida, a ratos" de Christian Ibarra. Sus microcuentos deslumbraron al jurado por su capacidad de concisión y sus buenos cierres. Hubo mención honoraria para Juan Luis Ramos, por su colección de cuentos "Reyerta T.V." La imaginación de Juan Luis lo destacó por encima de los demás concursantes. Su tratamiento del tema de la violencia massmediática es inteligente y agudo. Ambas son colecciones buenísimas. Las recomendamos para publicación.

La dotación del premio es de $2,500.00

Queremos instar a los amantes de la literatura a que concursen el año que viene. Las bases cambiarán un poco. El Premio se mantendrá igual.

También queremos agradecer a los amigos universitarios de la Universidad de Sagrado Corazón, la U.P.R. de Mayagüez, la de Arecibo, Cayey y Aguadilla por haber enviado sus participaciones. Esto fue, en serio un certamen Intrauniversitario.

Queremos superar las 50 participaciones para el año que viene. ¿Se podrá? ¿Habrá 50 valientes escritores universitarios en la isla que se tiren al medio? Ya lo dirá el destino...

VOLPI EN PUERTO RICO





El pasado 19 de abril llegó Volpi a Puerto Rico. Venía invitado por la Universidad de Puerto Rico y el Salón Literario Libroamérica (mi nuevo bebé). Fue jurado de un certamen de cuento del cual resultó ganador el micro cuentista Christian Ibarra (mención honorífica para Juan Luis Ramos). Pero, lo más impresionante de la visita de Volpi fue que nos regaló con una primicia mundial de su nueva novela "El jardín devastado".

La novela está escrita a manera de blog. En ella, Volpi, maestro en mezclar géneros (sobretodo la narrativa y el ensayo) hace una reflexión aautobiográfica acerca del regreso a México, luego de 10 años de ausencia. También relfexiona acerca del dolor ajeno y de la guerra de Irak.

Volpi usó las investigaciones de Luce López-Baralt para hilar la historia de Laila, una muchacha flautista que se encuentra sumida entre cadáveres y que va en un oscuro peregrinaje desde Mosul hasta Bagdad en busca de sus hermanos- única familia que le puede quedar con vida. Aquí en la isla, Volpi se encontró con Luce, la caribeña medievalista y especialista en culturas árabes. La dejó arrobada con su prosa. A mi me partió el corazón.

Volpi, mi corazón es tuyo.

Gracias por tu generosidad y por incluirnos en tu devenir itinerante por el mundo. Sabes que aquí tienes casa, siempre.

Pero ni se crean que todo fue conmoción y declaraciones de lealtad incondicional y amor eterno. Casi al final de la estadía fui testigo de una cosa magnífica. Yo, que conozco a Volpi desde hace 10 años y que siempre lo había visto tan seriecito, vi una transformación increíble, se los juro. Convertimos a Volpi al Lezamianismo. No pudo resistirse a la voluptuosidad caribeña y terminó pachangeando. Bebió vino, comió, se río de boberías. Dejó a todos cautivos con su dulzura y su generosidad (por una parte) y con su fortaleza de espíritu y su gran sentido del humor (por otra).

Yo, que lo tengo prendado del alma, le agradezco el que me haya dejado verlo así, con la trenza suelta (juro que se la soltó) y en sintonía cotidiana. Le agradezco las lecciones aprendidas (muchas acerca de la solidaridad, de la valentía y el arrojo literario ). Le agradezco que haya aceptado mi humildísima invitación, que haya venido a visitarnos, reirse con nosotros, vivir.

Arriba,algunas fotos de la cena volpiana, nueva tradición en el Caribe.

Gracias a Aurora Lauzardo por el ágape, a Mario Santana y a Isaac Cazorla por las fotos, a los amigos y a Rosa Luisa Márques por el apoyo y la alegría . Y a tí Volpi, regresa pronto.

viernes, 11 de abril de 2008

CONFERENCIA EN UNIVERSITY OF CONNECTICUT


Acabo de llegar de dar la conferencia Ezalaguirre en la Universidad de Connecticut. Guillermo Irrizarry, Odette Casamayor, Rosa Elena Chinchilla y el incomparable Miguel Gomes fueron los principales responsables de la invitación y de la experiencia. Me quitaron el miedo escénico de regresar a las cuerdas como conferenciante. Viajé con Isabel Aidara, quien me acompañó en charlas, lecturas y aventuras literarias. Hacemos buen equipo, mi hija y yo. Como lo hice con Lucián cuando fuimos a recoger el Premio Primavera. Buena combinación esta de hijos y libros. Funciona.

Aprovecho para desde "Lugarmanigua" agradecer al Dr. Irizarry, Dr. Gomes y a todos sus colegas- perdonen que no me acuerde del nombre completo cada uno- por tan excelso recibimiento. Me dieron trato de reina. Espero algún día retribuirles.

Aquí con Odette Casamayor y con Aidara después de la lectura de la novela inédita Fe en Disfraz.

!!!GRACIAS UCONN!!!

viernes, 21 de marzo de 2008

AMARAMARIO

Para los lectores de este blog que me piden poesía. Aquí lo que se va cociendo, lentamente en la trastienda...






1.
recién nacida
esta entrepierna mía

yo que la pensaba
de vuelta de mil viajes


yo que la pensaba
insorprendida

pero unos dedos y unas lenguas
la desnudan
y me la devuelven

unas manos
la someten al antiguo rito
del amor que transforma
y me la entrega.

me la deposita donde siempre
y no me reconozco ya en su carne

no me reconozco
en esos labios
de polluela
que me quitan el disfraz de mujer caída.
murmuran otro nombre a los oídos
el mismo nombre siempre susurrado.

Me dicen, “nunca te fuiste
no nos hemos ido,
siempre estuvimos aquí
esperando….

recién naciendo”, me dicen.








2.
este cuerpo que voy reconociendo
te toco y me amparo
te lamo y regreso

aquí los pezones
que acaban de dar leche
salen de tu boca
renovados

aquí los temblores
y el desgarre de algo muerto
regresan
a humedecerme las manos

los dedos
la lengua que retuerce mis caderas
remuerden el silabario
de tu nombre

para adentro
que es como decir el mio
mi nombre nuevo de mujer

recobrándose.




3.
tu nombre está hecho de sal
está hecho de ardor
es cosa que se deshace entre las lenguas
es
la semilla del sudor
que una paladea descreída.

este sabor cuál es cómo se llama
tu nombre se posa ahí
no se musita

decir lo es explotar
y no se debe
(una no debe)
tan de seguido

explotar así
por lengua tuya.


-una es la madre que parió
la esposa que perdió
la malquerida.
una es el cuento que sabemos
no esta mujer que vuelve a ser suspiradora.-

por tanto,
tu nombre no debe ser dicho
y sin embargo
se me escurre
se convierte en el verbo de esta carne
y de esta actividad
amariatoria

JADEANTE Y SUDOROSA#5: MAREJADAS





JADEANTE Y SUDOROSA #5

Viernes Santo. Según las noticias, hay olas de 20 pies mar afuera. Pocas veces en la historia de la Isla se han visto marejadas tan potentes sin que haya amenaza de huracán. No hay tormenta. Afuera el sol refulge. Corro.

Decido hacer el trayecto largo. Parque Stella Maris, Paseo de la Laguna por la Marginal de la Baldorioty, Puente Dos Hermanos. Ventana del Mar. Parque del Indio. Cuatro millas de extensión. Por todos lados, carros aparcados miran las marejadas. Fotografian las marejadas, se viven el cataclismo. No es gran cosa. El aire ondea preñado de sal. Hay más arena en la carretera que de costumbre. Las olas bañan un poco los puentes y las avenidas. Me lamo los labios. Están salados. No sé si de sudor o de salitre. La misma salvia. La misma sal. Soy una gota de mar que resbala sobre la superficie del asfalto.

Por todos lados, la multitud mira. No como cuando corro hacia Punta las Marías. Allí la gente (poca, esparcida) se estaciona, se baja de los carros a las cinco, a las seis de la mañana a contemplar el mar. Se sientan a respirar el oleaje, a despejar la mente, a prepararse para el día. Amo en secreto a cada uno de los seres mañaneros que hacen eso- mirar pa’ lejos, fundirse con la sal y hablar con la Madre. Los amo a todos. A los masturbadores, a las divorciadas, a los corredores, a las solitarias amas de casa, a los ladrones, a los trabajadores frustrados, a los suicidas. Los amo a todos y soy una con ellos junto a las olas.

Pienso en Pedreira. Por más que quisiera que no tuviera razón, tengo que otorgársela. Vivimos de espaldas al mar. A la Madre nutridora.

Tienes que estar brava para que la multitud te note”, digo. La voz me sale entrecortada por el jadeo y el sudor de la carrera. “Tienes que estar bravía para que la multitud te note” repito. Ese será mi mantra esta mañana.

Llego al Parque del Indio y termino mi recorrido. Paro, recupero el respiro. Comienzo los ejercicios de estiramiento.No son las siete de la mañana y el parque está lleno. Viejos con perros. Un surfer/bugarrón con camiseta de wife-beater y sombrero de paja se fuma un cigarillo mientras contonea su cuerpo cucador. Se levanta la camisa para mostrar sus abdominales de dios. Dos dominicanos cincuentones, canosos ambos, mucho más hermosos que el bugarrón, se me quedan mirando. Una extraña pareja cruza la avenida y se acerca, cámara en mano. Paro de estirarme. Señora de cintura minimísima, libras de moño y de falda de mahón hasta los talones a la usanza pentecostal, muchacho vestido de rapero, blanco, con una estrella "Converse" afeitada en la nuca. El muchacho arrastra los pies, desganado. La madre lo ha obligado a acompañarla a ver las marejadas. Su único hijo, su retoño. Ella lo pastorea a rienda corta “para que no se lo dañe la calle”. Se nota. Se me trinca el pecho. Mi madre y Juan Carlos se sientan en uno de los bancos de ese mismo parque. Miran hacia el mar. Comentan las altas marejadas. Mi madre pastorea a rienda corta a su único hijo varón. Lo va a buscar a los puntos, a la calle que terminó por devorárselo. Muerte por sobredosis a los 36 años. Desde los 19 en centros de rehabilitación y cárceles. “Cuando me vaya, cuídalo tú, hija”. Y se fue. Hoy es Viernes Santo, grandes marejadas. Según las noticias, las olas se avecinaban.

“Tienes que ponerte bravía para que te note la multitud. Para que te venga a saludar. Para que reconozcan tu fuerza infinita.” La Madre toma dos fotos y respira profundo. El hijo espera. “Vámonos” le ordena. El muchacho emprende retirada. Se sacude la arena de los tenis Puma Old School verdes y amarillos. Las tenis siguen llenas de arena. Sumerge levemente las suelas en una alcantarilla de agua aposentada. Pisa con fuerza la brea, el pavimento. Es hora de regresar a casa, pienso. Tengo que dar pecho, pienso. Sigo a la pareja. Los veo montarse en una guagua blanca con spoilers recién lijandos con bondo. Guagua como de taxistas. La Pastora y su hijo se ponen los cinturones de seguridad mientras yo les paso por el lado. O será la guaga de la congregación. Me imagino a la Madre, iracunda, dando su testimonio en el proscenio del Templo. Desde el púlpito. Desgreñada, hablando en lenguas, es poseída por el Espíritu del Señor. Pienso en el hijo, atemorizado ante el despliegue de la Madre. Avergonzado y a la vez temeroso, no quiere verla así. Prefiere que sea la señora compuesta, de moño y falda de mahón larguísima, agarrándole, silenciosa, las riendas. Ella sabrá donde él tiene que parar.

Mater Irae. Loba y leona. Sólo así te notan, Madre. Quizás Mariana Febres, si hubieras desatado aún más tu ira, estarías viva ahora, conmigo ahora, mirando el mar. Conmigo, tu hija y la hija de tu hija. No te recrimino. Desde el otro lado, posees de nuevo a tu hijo en el vientre. Vientre de la sombra, estás muerta y tu hijo late inverso desde ti. Los dos duermen en el mismo panteón. Yo que antes no te entendía, comprendo ahora. Tengo a Lucián. Lo llevo y tengo que contenerme para no apretar las riendas. No querer quitárselo a la calle, metérmelo de nuevo en el vientre, donde esté seguro de las balas, de la droga, de la terrible fascinación por la destrucción. ¿Por qué serán así los hombres? ¿Por qué los llama el puño y la fuerza desde nacimiento?

Abro el,poprtón. Desde abajo oigo que la nena llora. Me apresuro a ser la madre. Jadeante y sudorosa. Salada. Tierna fiera, jadeante y sudorosa.

sábado, 15 de marzo de 2008

JADEANTE Y SUDOROSA #4:PASEO LA PRINCESA






Paseo de la Princesa- Viejo San Juan



Hace dos siglos, el Paseo de la Princesa era ruta bligada para las casamenteras. Con chaperona a diesta o a siniestra, las señoritas de bien iban a pasearse por las amplias alamedas que daban a la bahía de San Juan. Habían pequeños barcarolas que los caballeros rentaban por centavos. Invitaban a sus enamoradas a deslizarse por las aguas de la bahía, a ver negritos sumergirse por monedas, a contemplar los distantes palmares de la Isla de Cabra, antigua colonia de leprosos.

Pero a finales del siglo XIX, el Paseo se fue maleando. Los trechos de la bahía se llenaron de ”muchachas independientes”, de soldados, de obreros de los puertos envalentonados por las victorias del Partido Unión (recientemente rebautizado Republicano) y su discurso en pro de los trabajadores. El sindicalista Mauleón (español) entró montado a caballo en el exclusivísimo salón de La Mallorquina. Los criollos perdían preeminencia y el respeto que se les debía como antiguos amos. De nada valía meter presa a la peonada. Los alguaciles de las cárceles, también militantes unionistas, soltaban a los ofensores a las horas de haber sido ingresados.


Eso era lo peor. Los ingresados- una turba de sirvientas ladronas, lavanderas cortacaras , hacedores de camino borrachos y buscacullas, atraían el crimen a la cuidad. Apiñados en zaguanes calcitrosos , los pobres seguían exhibiendo sus conductas reprochables por las calles. Las revendonas de viandas o las lavanderas de Puerta de Tierra y HoyoPrieto, no dejaban de merodear calles como gatoshambrientos. Se contoneaban, robándole a las casamenteras las castas miradas de sus enamorados. Olían, hedían, bebían, follaban en las esquinas mugrientas. No había hombre que las pusiera en cintura. No había moral que las contuviera.

Hoy corro por el Paseo de “La Princiesa”. Son las 7:00 de la mañana. Es día de fiesta. El aire huele a basura de mar. He dejado a los nenes con Mario. Los adoquines resbalan, mojados, contra los gomas un tanto peladas de mi guaguita de mamá. Pronto cumpliré 42 años. Temo por la pérdida de mi fuerza, o no. No temo, dudo. ¿Seré aún la yegua briosa? ¿Se alojarán entre mis carnes esas fuerzas de animal salvaje que me hacen la negra dura y trinca que aún pretendo ser? Ah, la carne y sus misterios, sus hermoso afán de animal encadenado. Exijo el respeto que otorga la razón, que se me valore como ente que piensa, que reflexiona. Pero no quiero perder esa cosa sagrada y destelleante que habita en el músculo tenso, en el nervio que vibra, en la bestia que soy.

Busco estacionamiento en la calle detrás del Arsenal, entre el Museo de la Puntilla y la Guardia Nacional. Me bajo, estiro, corro.

El Paseo de la Princesa ahora se extiende hasta la batería flotante al final de la Bahía de San Juan. Esa batería fue la primera edificación de lo que luego se convirtió (250 después) en el Castillo San Felipe del Morro. No sé qué gobernador (todos coloniales- eso no ha cambiado) comenzó las obras del Paseo de la Princesa, no importa quién las terminó. Pero les quedó bonito. La restauración de la antigua cárcel hoy, oficina de Turismo, la estatua de la ninfa nativa rodeada de delfines y jibaros en medios de chorros de agua que salpican contra el viento, los paseos peatonales entre el mar y la antigua muralla, los enormes ficus, la escultura de picos inquisitoriales que queda detrás del Convento de las Carmenlitas, la Puerta de San Juan. Ls tardes de domingos , el Paseo se llena de familias, de artesanos, de saltimbanquis que hacen magia para los transeúntes. Pero hoy es receso laboral, fin de samana largo, siete de la mañana. Sólo los barrenderos municipales están despiertos. Me ven correr, miran hacia el suelo. Insisten en hacerse invisibles. Yo ni intento saludarlos.

Me instalo en un paso cómodo. No sé exactamente cuán largo es el paseo y no me quiero quemar. Pronto serán 42 febreros. Tengo que medir a la bestia, hacerla salir de a poquito. ¿Cuántas millas será el recorrido? A juzgar por los otros días, en que fui a caminar el Paseo con la prole completa, es larguísimo. Lucián insistía en correr detrás de un globo verde. Mario, en que a los nenes no los picaran los Aedes Aegiptis. Leilita, la ahijada adolescente de mi marido, nos visitaba desde Ponce. A cada rato decía- ¿Por qué no me vengo a vivir acá? ¿Por qué no?. El Paseo se le hacía feria . La gente, los helados, los artesanos, un malabarista… Aquello estaba lleno de vida. Y eso que Ponce tiene bastantes lugares de esparcimiento al aire libre. La Guancha, la plaza, el Parque de Bombas, el Parque Monagas. Pero la gente insite en quedarse en sus casas, viendo televisión. No los transita. No los corre. No tientan a la bestia. Será el calor.

Alcanzo la rotonda de la fuente y parto hacia la Puerta de San Juan. Atrás queda la cárcel “La Princesa”. Tengo 8 años. No sé dónde anda mi mamá. Sostengo la mano de mi padre, es un momento milagroso. Subimos la empinadísima calle que queda a un costado del Banco Popular. El Banco fue el culpable de que en los años 40 echaran al piso la muralla que cercaba a la antigua cuidad colonial. Puerta de la Bahía. Mi padre, maestro de historia, me lo explica. Yo camino suspendida por las pulsaciones, los sudores de su mano contra la mía.

De repente mi padre me alza en vilo. Me apoya contra las paredes rugosas, restos de esa muralla. Me dice “Mira Mayra, esos son los presos, los condenados de las Tumbas”. La canción de Maelo en el 8 track de mi padre se apodera de mis oídos . La samba-son resuena en el interior del Malibú color guineo con que Juan Santos-el campeón bate, negro parejero y hermoso, crucea las calles de Carolina, “buscando yeguitas”, rie. Yo miro. Cuatro cuerpos oscuros, envueltos en una tela gris, caminan por un patio interior. “El patíbulo” me explica. “Hace mucho tiempo, antes de que tú y yo naciéramos, ahí colgaban a los presos condenados a muerte.” Los brazos duros de mi padre me alzan contra la muralla. Sus manos me sostienen por debajo de los brazos. La carne se tensa con el esfuerzo, la mía, la de él, la de un cuello contra una soga, la de los presos soltando los músculos de la espera en el patíbulo de la Princesa, la de los trabajadores que una vez tiraron a tierra una gran muralla. La de unas manos asesinas contra el puñal o el gatillo. La eterna pulsación.

El mar lame las piedras, el lomo ondulante del mar. Yo me mido contra esas ondulaciones. Marco mi resistencia. Mi respiración se confunde con el rumor de las olas, el ulular del viento, los pájaros en vuelo. Todo respira. Ya voy por la Puerta de San Juan. Agarro la bajadita que me conducirá al otro lado de las murallas. Más adelante, un cuerpo oscuro también corre. Tengo doce años, intento alcanzar a mi padre. El va alfrente, a paso corto, entrena. Yo lo sigo. Me ahogo. Quiero llamarlo pero no puedo. No tengo resistencia. El corre más rápido que yo. Tiene las piernas más largas, es más agil. A fin y al cabo tan sólo soy una niña asmática y torpe, con unos grandes lentes de miope , a quien le encanta leer libros y escribir poemas de amor a muchachos que ni la notan. Mi padre es un hombre bello; el primero de esos muchos que no la notarán, que ella se empeñará en que la levanten por encima de una muralla, la suden completa. En fin, Freud y el id. ¿Tiene todo que tener a la bestia como explicación?

Miro el reloj. Tan sólo quince minutos y ya estoy terminando mi trayecto. “Esto debe ser como de milla y media” pienso. El pecho se me hunde a causa de una pequeña desilusión. Deseé más reto. Que el trayecto se alargara más allá de mis posibilidades, un calambre, motivos para la torcedura, un pequeño agón. Nada. Mi cuerpo rebota ligero contra los adoquines. No me aprieta el pecho. Puedo correr más, darle la vuelta entera a la isleta si me esmero. Ya no soy la niña ni la adolescente ansiosa. Soy la mujer. Cuarentaydos años y ahora es que se manifiesta mi fuerza . Soy la paridora, la que escribe, la que se suda a su macho y se lo goza, la que corre en las mañanas- toda una dama Geritol. Y no es cierto. No soy la vieja. No me toca todavía. La bestia tiembla contra los adoquines , contenida entre el mar y mi carne. La bestia ondula entre mis muslos, me alza las nalgas firmes, me las suda. La bestia es el roce y el recuerdo, es el silencio que me preña mientras corro. De mí misma me preña, de mi respiración. Vibro.

Llego hasta la baatería flotante. Una tarja explica que desde ese punto se abría el fuego cruzado contra los ataques de piratas y corsarios. Desde el Fortín de Isla de Cabra, al otro lado del mar, respondían también con cañonazos. Los soldados calentaban las balas y apuntaban contra el agua, para que los misiles rebotaran y dieran contra el bajel profundo , donde hacían más daño. Ese trecho debe estar cundido de naugrafios.

Emprendo camino de vuelta. Cuando regrese a la rotonda de la fuente no habrán pasado ni 30 minutos. Puedo correr más. Decido que lo haré, que puedo hacerlo. A que llego hasta los puertos donde desembarcan los cruceros. Una sonrisa sudada se me dibuja en los labios. Aprieto el paso. Cuando llegue a "La Princesa" spritearé.

martes, 11 de marzo de 2008

SE REABRE CERTAMEN INTRAUNIVERSITARIO DE LITERATURA UPR



CERTAMEN LITERARIO: UNIVERSIDAD DE PUERTO RICO
RECINTO DE RIO PIEDRAS




La Facultad de Humanidades, el Programa de Escritura Creativa y el Bachillerato en Estudios Interdisciplinarios y el Departamento de Estudios Hispánicos de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras se complacen en convocar su 1er Certamen Literario. Dicho certamen busca fomentar el desarrollo de la creación literaria entre los estudiantes del país a nivel universitario. Se premiarán trabajos inéditos en los géneros de poesía y cuento. Podrán participar todos los estudiantes del sistema de la Universidad de Puerto Rico, o de cualquier universidad nacional, debidamente acreditada por la Middle States Association. El o la ganadora en cada categoría recibirá un primer premio de 2,500.00 dólares. Las bases del certamen son las siguientes:


Poesía

1. Podrán participar todos los estudiantes matriculados en la Universidad de Puerto Rico, o en cualquier universidad nacional, pública o privada debidamente acreditada.
2. El autor/a enviará por correo certificado tres copias de un manuscrito inédito, en papel 8x11, cosidas, con numeración de página y tituladas. El autor/a debe firmar con pseudónimo, epígrafe o lema. En un sobre sellado, aparte, el autor/a se identificará sometiendo su nombre, dirección postal y electrónica, teléfono y prueba de matrícula (completa, de al menos 12 créditos) a la Universidad de Puerto Rico o cualquier otra entidad universitaria nacional.
3. Sólo se aceptará una participación por autor en cada categoría. Dicho libro no puede estar concursando en ningún otro certamen literario.
4. Para el género de poesía, el manuscrito debe observar un mínimo de 300 versos de extensión.


Cuento

1. Podrán participar todos los estudiantes de cualquier universidad nacional, pública o privada, debidamente acreditada.
2. El autor/a enviará por correo certificado tres copias de un manuscrito inédito, en papel 8x11, cosidas, con numeración de página y tituladas. El autor/a debe firmar con pseudónimo, epígrafe o lema. En un sobre sellado, aparte, el autor/a se identificará sometiendo su nombre, dirección postal y electrónica, teléfono y prueba de matrícula (completa, de al menos 12 créditos) a la Universidad de Puerto Rico o cualquier otra entidad universitaria nacional.
3. Sólo se aceptará una participación por autor en cada categoría. Dicho libro no puede estar concursando en ningún otro certamen literario.
4. Para el género de cuento, el manuscrito debe observar un mínimo de 60 páginas de extensión.




La fecha límite del premio es el 15 de abril del 2008. Las obras deberán ser enviadas a :
Certamen Literario 2008
Facultad de Humanidades
Universidad de Puerto Rico
Departamento de Estudios Hispánicos
APTDO 23351
San Juan, Puerto Rico 00931

No se aceptarán obras con matasellos posterior a la fecha límite del certamen. No se aceptarán obras entregadas a mano. El certamen se fallará durante la Semana de la Lengua en abril del 2008.


El premio se otorgará único e indivisible. Puede ser declarado desierto. Una vez sometidas las copias, éstas no serán devueltas al participante, sino que serán destruidas una vez leídas por el jurado.

Este año, el premio de cuento será dedicado al afamado escritor José Luis González y el de poesía a nuestra poeta Angelamaría Dávila.

Este premio es convocado bajo la administración del Decano José Luis Ramos Escobar, asistido en su concepción y reglamentos por la escritora Mayra Santos-Febres, el 10 de octubre del 2007, Mes de las Humanidades.