El pasado mes de noviembre fui invitada a participar del Latinale: Encuentro de poetas latinoamericanos en Berlín. De ahí salieron estos poemas. Los comparto.
Las cosas aletean en Berlín
El viento hace que las cosas aleteen
Los cuervos, las cormejas
Las doradas hojas del otoño
La luz que rebota contra el agua y se lo llevan todo.
Las cosas aletean
Los cuerpos que una vez comieron ratas
que hicieron a otros comer ratas en Berlín
comer aire alguna vez
La luz estalla
como una fisura entre los árboles y el cemento
No sabes bien dónde estás
El sol puede muy bien ser
Fuego cruzado
o un botón de fastfoward en una máquina de video
y Berlín
Que es la memoria en fastfoward
aletea
Es un terror y una esperanza que vibra y aletea.
1.
Todo el mundo es pobre porque no se atreve
Todo el mudo es amable
cuidadoso
Todo el mundo es comedido porque
(los cuervos, las cormejas lo saben)
no se atreven a que Berlín deje de aletear
o a que comience a acelerar en fast foward
el latido de su marcha
y entonces,
¿qué pasaría entonces?
En el cielo gris
Una luz rebota contra las hojas que le quedan a los árboles
Los cuervos aletean contra la luz
sobrevuelan esa luz
y esa luz estalla contra las piedras del agua
contra puentes que se tienden sobre ríos donde no había nada
ríos que no quieren olvidar
que son los centinelas del olvido
esos puentes con alas
sobrevuelan Berlín
que se levanta y se desploma contra la luz
2.
Donde no había nada
ahora hay una torre
ahora hay cinco puentes
un río
Donde había un espejo y su reverso
ahora corre el agua
Donde había lo que hay en todas partes
¿O es que en todas partes no hay
un palacio,
unas cuantas estatuas ecuestres, una muralla?
¿Un grito sostenido contra el viento
una cosa que aletea
Berlín?
¿Acaso no está Berlín en todas partes,
en eso que estalla contra la luz?
3. Para qué sirve escribir
si la luz se va
y el árbol queda solo con sus cuervos
si jamás explicará la luz, digo, el poema
lo que pasa con el tiempo
el terrible terror que es el tiempo
el haber llegado en estos tiempos a Berlín.
Aprieto el botón de fastfoward
aletean los centinelas del olvido
aletean los cuervos, las cormejas
y la luz misma se vierte intensa
sobre la punta de una estrella.
y cómo estoy en Berlín
nadie ve a Lezama caminar lentamente por los canales de Haubenstrasse
por las orillas de los ríos de todas las ciudades que aletean
contra la luz de todos los otoños.
Todo desaparecerá o ya ha desaparecido
Es el terror
Las alas de los cuervos
Es la luz que aletea sobre los tejados de Berlín.
Y así
el sol se esconde
una encuentra el barrio sobrecogido
acogedor
una encuentra el terror acogedor
encogido
echado en la cama
una encuentra todas las curiosidades
y el empeño de ponerle muros a las cosas
dentro de sí.
4. En Berlín a los 44 años contemplo a los cuervos
las cormejas sobrevolar el otoño
Concluyo:
a- nunca se sale ileso de estar vivo
b- si respiras, aleteas
c- los muertos son centinelas del olvido
d- una mujer sola, negra, que camina por Berlín es un cuervo que
aletea contra el viento
e- es una masa en fastfoward que estalló, que estallará
incendiada.
blog de la escritora puertorriqueña Mayra Santos-Febres. Contiene textos editados e inéditos, comentarios y datos personales
domingo, 19 de diciembre de 2010
sábado, 16 de octubre de 2010
SEVERIANA, POR RICARDO CHAVEZ

Hace algunas semanas, el escritor mexicano residente en Vermont, Ricardo Chavez me comunicó la buena noticia de que acaba de salir su nueva novela. Desde acá lo felicitamos por la gran hazaña de publicar novelas difíciles (de tema juvenil) en estos tiempos de estreñimiento editorial.
La novela no ha llegado a Puerto Rico. Así que me tendré que adentrar en las redes virtuales para conseguirla y leerla. Espero el momento de tenerla entre las manos. Ya quiero saber de qué va.
martes, 12 de octubre de 2010
CALLE 13 POR MORDZINKI
martes, 7 de septiembre de 2010
CURSO EN LA VERACRUZANA DE SANTIAGO GAMBOA

Ultimamente se está hablando de la nueva generación de escritores latinoamericanos. Muchos de ellos visitaron Puerto Rico durante el Festival de la Palabra. Otros han sido invitados por el Salón Literario Libroamérica en Puerto Rico a participar como jurados, ofrecer cursos cortos de novela, talleres de escritura creativa y ofrecer charlas a maestros y a estudiantes universitarios. Muchos son invitados por la Universidad Complutense a participar de sus cursos de verano. Un famoso escritor colombiano me envió un e-mail los otros días, preguntándome quiénes son los autores indispensables menores de 50 años en Latinoamérica. Julio Ortega ha hecho lo propio en Guadalajara y en varias otras ferias internacionales, promoviendo esta nueva generaciónn de escritores. También lo han hecho Michi Straussfeld desde la Editorial Siruela y Gustavo Guerrero desde Ediciones Gallimard y el Instituto Cervantes.Edmundo Paz-Soldán y Alberto Fuguet reunieron a las voces más potentes de estas generaciones en dos importantes antologías: "Mac Condo", y "Se habla español". Y, claro está, no hay que olvidar el revuelo que armaron Volpi, Urroz, Chávez, Ignacio Padilla y Palau con el manifiesto del Crack. Quizás ese fe el comienzo de todo.
Se está corriendo la voz....
Ahora arremete Santiago Gamboa en su empeño de mantener el discurso analítico y literario centrado en esta nueva generación de escritores. Gamboa va a impartir un curso en la Universidad Veracruzana en México sobre esta última generación de escritores, sus inquietudes, sus intereses estéticos y temáticos. Entre los autores que se discutirán figuran Guadalupe Nettel, Hector Abad Facciolince, Jorge Volpi, Rodrigo Fresán, Roberto Bolaño, Rodrigo Rey Rosa, y esta servidora.
Ojalá Gamboa me envíe sus apuntes y charlas. Me encantaría compartir alguna con los lectores de lugarmanigua, y con mis estudiantes de la UPR que , ya desde hace tres años rigurosamente estudian a estos autores y a otros miembros de la última generación , tales como Cristina Rivera-Garza, Mario Bellatín, Iván Thays, Fernando Iwasaki, Pedro Mairal y Edmundo Paz-Soldán. Todos, incluyendo a Gambi, autores indispensables.
domingo, 8 de agosto de 2010
PIENSO EN LOLITA

No , no es la de Nabokov. Es otra. Una de las primeras mujeres que me sirvieron de modelo. Ella era el riesgo, el darlo todo por una idea. Pero sobretodo, ella era la valentía.
Para la muchachita boricua que una vez fui, haber sabido quién era Lolita Lebrón; haberla, incluso conocido en mis años formativos, fue fundamental.
Lolita Lebrón fue la comandante en jefe de la cédula de líderes independentistas que orquestraron el único ataque armado al Congreso de los Estados Unidos de América.
Corrían los años 50. Estados Unidos convencía al mundo de que los disturbios nacionalistas en Puerto Rico eran un problema "doméstico". De arriba le llegó la misión a Lolita, atraer atención internacional acerca del colonialismo en Puerto Rico.
Cuando el grupo de Lolita llegó hasta la galería de las visitas en el piso superior de la "Cámara" en Casa Blanca, se incorporó y gritó «¡Viva Puerto Rico Libre!» y sacó la bandera de Puerto Rico. Luego, el grupo abrió fuego utilizando armas automáticas. Sonaron alrededor de treinta disparos. Cinco representantes resultaron heridos. De ese ataque queda aún el recuerdo de un agujero del tamaño de un centavo que se puede apreciar en el escritorio que es usado por los Republicanos cuando se dirigen a hablar en el piso de la Cámara.
Un recuerdo del tamaño de un centavo. Una isla del tamaño de un centavo.
¿Cuál es el verdadero tamaño de la gesta de Lolita?
Durante su arresto, Lolita gritó: «¡Yo no vine a matar a nadie, yo vine a morir por Puerto Rico!». Lolita y sus compañeros de lucha fueron acusados por atentado de asesinato y otros delitos, y sentenciados a morir. El Presidente Truman conmutó la sentencia de muerte a cadena perpetua y Lolita fue encarcelada en la Institución Federal Industrial para Mujeres en Alderson, Virginia Occidental.
Bajo presión internacional, el Presidente Jimmy Carter en el 1979, concedió la amnistía a Lolita Lebrón, Irving Flores y Rafael Cancel Miranda después de haber estado 25 años en prisión. Andrés Fiqueroa Cordero había fallecido en prisión antes del indulto presidencial.
La mujer que soy ahora ve con sospecha los gestos de Lolita. Morir por la patria. Asumir 25 años de prisión por la idea de la patria. Pero la historia es la historia y está compuesta de hechos y de ideas. Mi historia es muy distinta a la que vivió Lolita Lebrón , la que vivió toda una generación de puertorriqueños que sufrieron la Gran Depresión, la opresión militar violenta a toda gesta independentista, a todo acto de afirmación nacional, la marginación de la emigración puertorriqueña a Estados Unidos.
Soy hija de muchas luchas ganas y de otras perdidas- Vieques y la desmilitarización de Puerto Rico, la defensa del español como nuestro idioma oficial (lo que costó mucha huelga, despidos, arrestos y ganó el Premio Principe de Asturias del 1992 para Puerto Rico como pueblo entero). Veo a Obama en el poder (que todavía no cierra Guantánamo, aunque lo prometió) y por lo tanto, también veo el sitial que han ganado muchos boricuas hermanos que emigraron hacia Estados Unidos y que ahora son escritores de renombre, asesores del Presidente, líderes sindicales con muchísimo poder de convocatoria, dueños de empresas latinas.
Veo esto, vivo esto y pienso en Lolita.
En un agujero del tamaño de un centavo y lo que cuesta hacer ese agujero y que permanezca ahí donde está.
Mi historia es distinta, creo en métodos distintos; pero gracias a Lolita, a los líderes nacionalistas que todavía admiro y respeto, conozco bien la que me antecede. Reconozco mi deuda eterna. Lolita es el recuerdo de una herida abierta. También es la invitación a la lucha (no tiene que ser armada) por un país y por la jsuticia social para todos. Y es , sobretodo el orgullo de ser mujer y de ser boricua.
Lolita ha muerto. Su entierro fue somero, rápido, como si el país quisiera borrar de nuevo la herida. De un día para otro. Fluyeron los e-mails. Claridad, siempre defendiendo la memoria y la historia de nuestro país, le dedicó portada. Luego, todo se esfumó. Los de mi generación no tuvimos tiempo ni de ir a despedirnos.
La noche previa a su entierro, Angel Darío y yo nos reunimos en su nueva casa parroquial en el barrio Arenal de Toa Baja. El me leyó poemas producto del taller de escritura creativa para jóvenes que ofrece en su comunidad. Me contó detalles de la vida de sus talleristas. Hijos de madres esquizofrénicas y alcohólicas; el noveno hermano de una familia sin padres, o de demasiados padres, todos ausentes, gente así. Gente por la que luchó Lolita. Aidara (mi hija) dormía arriba, en la oficina de Darío. Nosotros hablamos de Haití y los sueños perdidos, la traición de Aristide, de la poesía,de lo que todavía queda por hacer, de las grandes necesidades de nuestro pueblo,convertidas ahora en discursos vacíos en boca de "falsos profetas". Y pensamos en Lolita. En Lolita y su acción. En Lolita y las consecuencias de su acción. Lo que cuesta la acción. Y en las consecuencias de las acciones pequeñas, de los pequeños sacrificios desarmados que cometemos tantos, todos los días; quizás todas destinadas al olvido, a dejar marcas diminutas, del tamaño de unc entavo.
Entonces pensé que le debía a Lolita lo único que le puedo ofrecer, mis palabras y mis respetos. Desconozco el tamaño que adquieran estas palabras. Pero debo decirlas, inscribirlas, que hagan hueco. eco.
Reconocer lo que Lolita Lebrón fue y de lo que sigue siendo en mi vida:
una mujer dispuesta a actuar ya afrontar las consecuencias de sus actos.
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domingo, 1 de agosto de 2010
MAXIMAS HIPERREALES-FE EN DISFRAZ

Son las caidas profundas de los Cristos del alma
de alguna fe que el destino blasfema
esos golpes son ls crepitaciones
de un pan que en la peurta del horno se nos quema.
César Vallejo: "Los heraldos negros"
Me encantaría citar en estos momentos a Sándor Marai, o a Yasunari Kawabata, o a un escritor francés dl siglo XIX muy oscuro y que impresione a todos y los convenza de mi clásica fromación intelectual; pero hay que empezar por el principio. Más bien, por los fundamentos. Esto es lo que soy: una "pensadora" de tradición latinoamericanista.Esa tradición tiene sus limitaciones. Crea sus confusiones.
Mi tradición se monta sobre dos discursos que hoy me resultan insuficientes para organizar nuevos derroteros: el discurso de la identidad anti-imperialista, el discurso de la lucha de clases. Los siento; lo siento mucho por mí misma, pero esa es mi tradición y esta mi encrucijada.
Hubo un momento en que mi tradición fue mi fe.
2.
La distancia crítica me hizo creer que, si veía las fisuras de mi fe, podía mantener la fe y a la vez criticarla. El concepto de autocrítica me dio los fundamentos necesarios para sostener la contradicción (¿antítesis?). Dicho convencimiento (con su bibliografía) me sostuvo un rato. Ya no. Pero permanece la tensión de la contradicción (¿dialoguismo?).
3. El problema es el pensamiento binario, las oposiciones enfrentadas que sostienen la tradición de "pensamiento" de la cual provengo. Dicho pensamiento organiza la realidad en dos bloques bloques impermeables y encontrados. Los ricos vs los pobres, cuidadanos vs inmigrantes, los opresores vs los oprimidos, los negros vs los blancos, los hetero vs los homo, la mujer vs el hombre. La colonia vs el imperio, los trabajadores vs los capitalistas. Estos bloques inquebrantables sostienen las batallas poder. La lógica es vencer, aplastar, desaparecer al enemigo."Reeducar" a los sobrevivientes. Reducir a lo mínimo la diferencia del otro.Aniquilar su poder y porlo tanto, aniquilar AL poder.
El problema es que "el otro" (¿la diferencia?) insiste en existir, y que el "poder" (¿la desigualdad?) insiste en existir. Y también, que esos mismos bloques de oposiciones binarias han logrado desarrollar sistemas de organización que han consolidado la diferencia del "otro", y el poder de "los mismos".
La lucha por los "derechos civiles" de las "minorías" (legales, que no cuantitativas) nació, precisamente, gracias al pensamiento binario que estableció identidades en bloque, que permitieron a su vez legislaciones inclusivas en la repartición y organización de los poderes cuidadanos. Estoy hablando, obviamente de las luchas en Occidente. Al menos en papel, parece que se ha logrado ganar esta batalla.Legislaciones concretas a favor de los obreros, horarios de trabajo, compensaciones, derecho a huelga, a negociaciones, a favor del divorcio, del aborto, derechos para el inmigrante, derechos raciales, contra el hostigamiento sexual existen, se han "verbalizado".
Pero, claro, sigue existiendo la esclavitud sexual,la trata de mujeres, la extradicción (y a la vez la explotación laboral ilegal) de inmigrantes,la persecusión y matanza de gays y lesbianas, la explotación de los niños, el hambre, la miseria, la falta de agua y la epidemia del SIDA. Tan sólo el 2% de los habitantes del planeta están conectados a la red y tiene acceso a la información.Esa cifra sube escasamente al 7% en Latinamérica. El 21% de los habitantes "globalizados" del planeta viven en Asia, el 28% en América, el 26% en Europa. Para de contar.
Entonces, hay que aceptar lo obvio. La meaxima zen de Lenin todavía es cierta: Todo es imaginario menos el poder. Pero a la vez, cada vez más, va apareciendo otra verdad inescapable. El aniquilamiento del "Otro" es imposible. O, por lo menos, su aniquilamiento nos resultará más costoso de lo que pensábamos.
4.También pasa que estos bloques binarios han hecho possible la lucha anticolonial en muchos lugares del planeta. El problema es que, una vez terminadas esas luchas, los frentes de liberación nacional, los partidos laboristas (de Jamaica, por ejemplo), las cédulas anti-imperialistas (Sendero Luminoso, la FARC) se han convertido en 'maras", en cédulas del terror, absesos violentos que "by any means necesary" pautan (¿crean alianzas?) con otros poderes- el narcotráfico, por ejemplo- para sostenerse.
Estalla y se sostiene la guerra inacabable.
"A lutta continua" ad infinitum.
Es el terror.
INTERMEZZO
¿Qué es "el pensamiento puro"? ¿ Un pensamiento sin estadísticas, un pensamiento sin personas/diferencias; un pensamiento "universal"?
¿Quienes tienen acceso a esa tradición?
¿Por qué han podido accesar esos niveles de abstracción?
¿Son necesarios esos niveles de abstracción?
¿Qué tipo de conocimiento producen?
Tal vez produzcan un tipo de conocimiento condensado, no fenomenológico, pero sí, sistémico.
Mi tradición de pensamiento le llamaría a esta otra "conocimiento enajenado". Aniquilaría o al menos, intentaría aniquilar el conocimiento que se produce a esos niveles de abstracción.Se opondría a ellos.
Existe el hombre y su causa, diría
Y yo lo hubiese aceptado. Hasta hoy.
5.But I digress...
¿Qué me queda entre las manos? ¿A qué le tengo fe?
Le tengo fe a la justicia social, al acceso a la educación, a la acción cuidadana, ala batalla contra la pobreza globalizada, a la globalización y libre flujo de la información, de las mercancías y de las personas, a la convivencia, a la tolerancia social (más allá de la operación discursiva que busca minimizar esa diferencia antes de "aceptarla") a la expansión de los derechos cuidadanos,a la redefinición del concepto de "cuidadanía" y de "identidad", a la eliminación del pensaminto binario que demoniza al otro y por lo tanto no permite alianzas/convivencia, coexistencia con el "otro". Creo en las alianzas (globales, transidentatarias, transideológicas).
No me estoy inventado la rueda; lo sé. Este método de organización ha sido propuesto por los post-marxistas Laclau y Mouffe ( "pensamiento "nodal"), por Deleuze y Guattari (deterritorializaciones), por los teóricos de la globalización translocal, y por Eduard Glissant en su propuesta del pensamiento reticular. El cooperativismo, los grupos ecológicos, las instituciones que atacan la pandemia del Sida y la misma revolución tecnológica del WEB2.0, han abierto los caminos para este tipo de acción y de recuestionamiento de lo que significa "lo político", lo "ideológico", "la identidad", lo "político".
(!Malrrayo me parta! No puedo acceder a lo trascendental,no puedo evitar mi tradición. No puedo ser científica, abstracta. ¿Por qué no puedo?)
Los fenómenos se están dando, las acciones mueven y concretizan nuevos consorcios. Se habla de una "nueva economía" y de nuevos planes de desarrollo. Pero falta un cambio de fe. ¿Un cambio de mi fe? (¿pobre pensadora tan joven, que no sabe trascenderse?)
Además, falta la reflexión(¿discursiva?) que acompañe al momento de transición (¿ideológica?) en donde nos encontramos. Falta, por lo menos hacerse algunas preguntas:
¿cuáles son los límites de las alianzas deseadas? /¿cuándo esas alianzas se converierten en traición?
¿cuáles son las condiciones para esas alianzas?
¿se pueden dar en condiciones de desigualdad económica y de poder, de contradicciones existentes, de solapamiento de diferentes discursos, agravios y marginalizaciones sociales, de politización- politico/partidista/ideológica extrema, de colonialismo sostenido?
¿es el tiempo para forzar/insistir/apostar por este método o todavía falta esperar?
¿nos podemos dar el lujo de esperar? ¿tenemos otra opción?
¿no hará falta que las identidades se erosionen aún más, se quiebren aún más, entren en una crisis aún más profunda para que entonces pueda florecer la tolerancia fundacional que permita una nueva práxis y un nuevo discurso?
¿cómo se llama este nuevo discurso?
7.He aquí la contradicción: la realidad existe. La hiperrealidad (como simulacro paralelo que reemplaza la realidad- a lo Baudrillard) también. Sin embargo, también existe la proyección de una nueva realidad (¿lo que antes se llamaba "discurso"?
Vivimos la transición hacia el surgimiento de nuevas proyecciones de realidad. De eso estoy segura. Van surgiendo nuevas palabras que definen su curso: tolerancia, acceso, alianzas, comunidades base, responsabilidad coorporativa, sistemas orgánicos, integración, acción cuidadana. Y también existen manipulaciones de estas palabras paara los fines de siempre. Y sostenimiento de las explotaciones de siempre.
Todo junto, todo a la vez.
Confunde.
¿Pero quizás sea el momento de replantearse una "fe"?
Quizá.
jueves, 1 de julio de 2010
DECIR/HACER-REFLEXIONES ACERCA DEL 30 DE JUNIO
Siempre pensé que la palabra es y siempre debe ser el vehículo para solucionar las diferencias. Que las diferencias- ideológicas, intelectuales, , sociales existen y siempre existirán. No existe la sociedad perfecta.. Pero que sí existe la justicia y la democracia es una de los más esperanzadoras sistemas para lograrla. Esperanzadora por su fundamentl- que no hay democracia sin diferencia. No es posible formar una “polis” sin diferencia- de hecho, aunque malísimamente concebida ,(ya todos sabemos la historia de los griegos y su sistema esclavista, patriarcal que llamaba “cuidadanos” sólo a aquellos que tenían propiedades, esclavos y mujeres bellamente guargadas en sus epiestías) , el instrumento de la democracia se desarrolló precisamente para crear lugares de comunicación (las ágoras) y vias de consenso para hacer valer esa diferenica. El discurso público- a puertas abiertas- es fundamental para que se de a cabalidad la democracia.
Cierto es que- desde el 1948-52 hasta hoy, hemos logrado ser, de manera casi inexplcable,- una sociedad colonial, moderna y democrática. No somos un país que asesina a sus dirigentes (si un país que encarcela y mata a sus detractores), no hemos pasado por una guerra civil (si por ataques a Congreso y motines frente a Fortaleza); hemos logrado desmilitarizar Puerto Rico a través de proyectos culturales (como el de Don Ricardo Alegría- que recuperó el Morro y el Cuartel de Ballajá y otro sinnúnero de edificios históricos para el pueblo de Puerto Rico). También lo hemos hecho a través de acción pacífica y desobediencia civil (nuestra gran victoria en Vieques y la excarcelación de la mayoría de nuestros presos políticos)
Es por esa historia que me sé al dedillo, que cada día recuerdo y me da fuerzas para seguir siendo lo que soy y creyendo en lo que creo, que vuelvo a proponer la palabra – el diálogo abierto, público, crítico y autocrítico como solución a los arduos trabajos que debe llevar a cabo una verdadera democracia cuidadana, inclusiva.
Hoy, reflexiono ante los sucesos del pasado 30 de junio en las escalinatas del Capitolio. Extrañas coincidencias. Estos sucesos ocurren justo mientras leía la novela La Comedia profana, del autor español José Ovejero que nos visitó hace escasos dos meses en el Festival de la Palabra. La estaba comparando a Nocturno de Chile del gran Bolaños, que expresa algo similar a lo que también trabajó Ovejero en su novela. Igual las novelas de Santiago Gamboa, de Jorge Volpi, de Edmundo Paz-Soldán , de Cristina Rivera Garza, Karla Suárez, Iván Thays- gente de mi generación- hijos de las guerras de Sendero Luminoso, de dictadores reciclados en “presidentes ‘-como el boliviano Hugo Banzer , del PRI y su “revolución institucional”, del regimen castrista, de la FARC, y de la guerra civil española . Todos, todos ponen en cuestionamiento la manera en que las ideologías y sus calcificaciones (derechistas e izquierdistas) proveen el caldo de cultivo para guerras interminables ,opresión estatal, violencia política absurda, subversiones inacabables. Y todos levantan el mismo cuestionamiento: ¿qué hace un escritor/ un simple y llano escritor ante la disyuntiva del desgaste de las ideologías, de la politización de TODO, del arte visto como arma de subversión y nada más que eso, de que la literatura, sea también un lugar para la guerra- de buenos y malos, de traidores, vendidos, cómplices o de héroes de la patria?
Yo, la verdad, no he publicado (sí escrito) una obra acerca del tema porque no me atrevo. Le tengo miedo a esa polémica. Sé que en mi país, la crítica y la autocrítica es vista como una traición. No quiero traicionar a mi país. ¿Callo entonces? Sí, callo. No digo todo lo que veo y ni publico todo lo pienso (a dios gracias). Somos muchos los que callamos; por no traicionar.
Creo en la autocrítica ,es decir, creo que el admitir que el bando opositor- del cual yo formo parte, militante- del cual yo formo parte- también comete fallas, debe revisar sus objetivos y también debe mejorar sus estrategias de acción. Creo que gritarles perros a la fuerza de choque desde los portones cerrados de la UPR, pasarles un plato con Alpo, tirarles botellas, pepperspray, es una provocación que llama a la violencia escalonada. Sé de sobra que no estoy hablando de dos bandos que se enfrentan en igualdad de condiciones . Treinta manifestantes contra la fuerza de choque; o cien, doscientos estudiantes atrapados en la UPR contra la fuerza de choque no son bandos en igualdad de condiciones. Lo sé. ¿Pero entonces qué? ¿Entonces, callo? ¿No digo lo que veo? ¿ Victimizo a los manifestantes y demonizo a los contrincantes? ¿Aguanto como una macha hasta que llegue la aurora, el momento en que los estudiantes, los profesores, mi bando esté en el poder, para entonces hablar? ¿Cuándo va a ser eso, con menos de 4% de los votos- es decir de la confianza democrática de un pueblo? Sé que la cotienda que creó esa desventaja fue desigual. Que mucho hizo E.U para convencer a Puerto Rico de que la solución a su dilema de pobreza, atraso, pequeñez , impureza racial; su poca experiencia con la democracia, su ingobernabilidad, era to stick to the powerful. Pero supongo que algo habremos hecho nosostros para perder (y seguir perdiendo cada 4 años- sin reestructurar agendas, sin cambiar de líderes políticos, ni de discurso) de manera tan exitoza.¿ O soy yo la loca?
¿O hago lo que han hecho tantos intelectuales- escritores de mi país?
¿Sigo gritando a diestra y a siniestra que mi país es una trulla de enajenados, que no piensan, sino que bachatean? ¿ Me sigo riendo de ellos en las columnas de los periódicos, en cuentos y novelas que retratan a los puertorriqueños como pitiyankis ridiculos, droadictos y consumidores enajenados, salvajes ingobernables que forman fiestas en vez de revoluciones, mujeres culonas remeneándose por las playas cargando calderos de arroz en vez de parir héroes, chingadera, chingadera, y joda y droga y que se acabe el mundo, que ya yo me fui de este planeta? ¿Si go escribiendo y describiendo a mi país y a su gente para que no amonten a más que a personajes de caricatura? ¿Y soñando con tiempos pasados, con la nostalgia del quinqué en que honestos hacendados – ellos sí tenían garbo, cultura, ellos sí pudieron haber sído los líderes, pese a violaciones a hijas, a esclavas, a esposas, pese a hispanofilia latigaazos, códigos Prim y tarjetas de jornada, ellos sí, sólo ellos - les fue arrebatado su verdadero lugar como líderes de la Isla?
Lo siento, pero no. Un país sin autocrítica es un país que insite en representar a sus actores sociales en sólo dos bandos: buenos y malos, limpios y sucios, héroes y esperpentos.
Creo además, que la autocrítica no es el último, sino el primer paso que dar cuando uno se enfrenta a un gobierno como el que nos ha tocado. No, me equivoco. Este gobierno no nos ha tocado. LA MAYORIA DEL PUEBLO DE PUERTO RICO LO HA ELEGIDO. Y de eso también nos tenemos que hacer TODOS responsables.
Dicho esto, voy a lo próximo.
Cerrar las puertas de las sesiones legislativas al pueblo de Puerto Rico y a su prensa es una falta de respeto a sus cuidadanos. Los dirigentes de un país están allí porque representan a ese país. El voto avasallador que en las pasadas elecciones del 2008 puso en la gobernación a Luis Fortuño, a Rivera Schatz , a Jennifer González, es un voto democrático que los obliga a cumplir con la Constitución del país que los eligió.
Cerrar las puertas del Capitolio a líderes comunitarios, estudiantes, profesores, cuidadanos, prensa, es una provocación a la violencia. Decir que los acuerdos a los que llegó el liderato estudiantil y la Junta de Síndicos son “simplemente papel” es una falta de respeto a la Constitución de un pueblo democrático que utilizó las vias de negociación apropiadas. Literalmente, es limpiarse el trasero con ellas.
Fácil es crear ese clima de frustración, verlo explotar y después llamar a la fuerza de choque para que reparta palos a diestra y siniestra y “mantenga la paz”. Fácil es acusar a los manifestantes de que no tenían portavoces asignados, cuando los portavoces asignados por ese pueblo que protesta son precisamaente los que se mantienen a puertas cerradas, discutiendo un presupuesto público- con erarios públicos, asumiendo deudas que todos vamos a tener que pagar.
Insisto, el dinero de Puerto Rico es del pueblo de Puerto Rico. Aún los fondos federales asignados para Puerto Rico son del pueblo de Puerto Rico. Debemos saber, tenemos que saber, cómo se va a utilizar ese dinero y si se respetaron los acuerdos que los implica.
Yo no soy política. No quiero, ni aspiro, ni creo que he sido lo suficientenmente mala en este mundo como para pagar mi karma con un puesto político. Yo soy una escritora. Para mí, un escritor no es un militante político por obra y gracia de su escritura, No es un oráculo de Delfos que le dice al mundo qué hacer. Hubo momentos en que sí, en que los orígenes de las naciones necesitaron intelectuales, apalabradores, cabecillas, comunicadores que crearan una identidad (patriótica- nacional) un sistema que la reforzara (periódicos, libros, escuelas, la DIVEDCO) y un discurso entero que creara adherencias. Y miran lo que pasó con el proyecto.. un siglo de guerras.
Martí, Hostos, Betances o los otros santos varones hijos de hacendados del siglo XIX no pueden ser, no son, los modelos de mi quehacer literario ni cuidadano. Ni siquiera lo es mi amado Albizu. Ni la más alta de todas- Julia de Burgos, puede ser referente asumido sin crítica.
Sin la crítica básica de que aquellos eran otros tiempos.
Estos me dejan perpleja.
Sigo viendo un gobierno dividido en que un gobernador electo por mayoría inapelable no impide los abusos de poder de sus subalternos. Porque Rivera Schatz , Rodriguez Gema, el Superintendente de la Policía , la Junta de Síndicos son subalternos del gobernador Luis Fortuño. Permite que le tranquen presupuestos, permite que se cierren las puertas del Capitolio a la prensa. Permite que se emplee la fuerza de choque contra estudiantes y profesores, cuando fue él mismo el que ordenó que se impusiera el diálgo para resolver los problemas de la universidad. Creo que el pueblo de Puerto Rico necesita que el gobernador imponga los criterios de su mandato. ¿Qué va a perder? ¿Las próximas elecciones? ¿La presidencia de su partido? So be it.
¿Pero qué fácil es pedir que otro haga lo que tú no te arteves a hacer, a Mayra?
No quiero perder el respeto de mis estudiantes, por los que he dado alma, vida y corazón. Pero los conozco bien. Se de su pasión, de sus ganas de que este país sea diferente, AHORA, no dentro de veinte, cincuenta años, sino AHORA. Además entiendo su profunda desconfianza de la autoridad. Puedo verlos gritándole insultos a los guardias. Y puedo ver la justicia de sus reclamos. Sólo que creo es insostenible el pedir que no haya sanciones y provocarlas a la vez. Además, a veces sospecho que dentro del movimiento estudiantil hay gente de no sé qué bando, utilizando su lucha para otros fines. Pero no tengo pruebas. Tan sólo sospechas. Pueden ser paranoias mías.
No quiero dejar de rendirle respetos a los trabajadores que pelean por sus derechos. Cuestiono, a veces, sus estrategias, sus políticas de no evaluación de trabajadores (en particular y singular) que se amparan en acuerdos sindicales y en el dictum unional de igualdad de condiciones para todos los trabajadores- para no hacer el trabajo que les corresponde, para no cumplir con sus deberes, para no mejorar índices de desempeño, para no reposicionar empleados que duplican tareas, para no despedir a empleados de bajo rendimiento.. Pero conozco PERSONALMENTE a compañeros de la Hermandad de Trabajadores No Docentes, a miles de maestros de la Asociación de Maestros. Trabajamos juntos en el Festival de la Palabra. Me ofrecieron su tiempo y recursos de los sindicatos para llevar a cabo la actividad. Veo cómo trabajan fuera de sus horas de empleo, sin retribución, echando el resto. Conozco y tengo la gracia de gozar de la amistad de miembros de la Unión de Tronquistas, del Consejo General de Trabajadores, de tantos otros sindicatos y sé de su formación, verticalidad y compromiso con Puerto Rico. Y creo fundamentalmente en el derecho al trabajo, a la justa retribución monetaria por ellos y a la aportación patronal en servicios necesarios, como plan médico, retiro, etc.
Creo que hay que alzar la matrícula, pero también creo que hay que DETENER el que haya profesores, decanos, asesores que cobran hasta 250,000 dólares al año, con ayudantes que cobran hasta 80,000 dólares porque se les paga desde distintas cuentas. Mientras tanto, profesores sin plaza trabajan como inmigrantes ilegales sin ninguna seguridad de trabajo ni ningun beneficio año tras año tras año.
No quiero dejar de respetar sus voces de alerta, el valioso trabajo intelectual, los espacios culturales ganados a fuerza de sudor, persecusión y sangre de los escritores, pintores, intelectuales que me antecedieron. Pero tampoco puedo permanecer muda ante la etiquetación amenazante de escritores por parte de otros que, por razones tan complejas que no puedo ni siquiera comezar a esbozar aquí, intentan desacreditar la labor de sus compañeros porque hacemos las cosas de manera diferente, creemos en otras formas de acción cultural, o somos y respondemos simplemente a otros tiempos y a otros paradigmas.
No quiero perder lo ganado, ni las hermosas complicidades fraguadas con gente del gobierno de Fortuño (hay gente fabulosa allá adentro) que me ha ayudado a hacer posible el Festival e la Palabra- ese sueño hecho realidad que ahora me impone el reto de la continuidad.
Pero tampoco quiero perder mi derecho a la palabra crítica y autocrítica, ni mi profunda fe en el diálogo abierto, inclusivo, íntegro, ni en la posibilidad de que algún día podamos al fin concebir y practicar una democracia verdadera.
Es decir que tengo que correrme el riesgo de decir lo que pienso. Si pierdo todo lo anterior, so be it.
Las pasadas reacciones del gobierno son erradas, inaceptables. La Universidad requiere y necesita una verdadera autonomía para poder funcionar. Las puertas del Capitolio no pueden cerrarse al pueblo de Puerto Rico. La provocación gubernamental es real y tiene consecuencias nefastas. Esa es la verdad.
También es la verdad que sindicatos de trabajadores, estudiantes y profsores tenemos , en serio, que reevaluarnos, sacarnos entre nosotros mismos los trapos sucios, identificar problemas y soluciones para no quedar desacreditados como los que critican al gobierno pero repitn sus abusos de poder, su corrupción, sus política confrontativa, sus malos manejos, su violación del derecho inclusivo de la diferencia dentro de la democracia.
No sé… Tal vez sea más fácil decirlo que hacerlo. Sé cuales son las consecuencias de los actos (aún los de buena fe) y las consecuencias de las palabras. Creo que es hora, autocríticamente, debo asumir dichas consecuencias.
Cierto es que- desde el 1948-52 hasta hoy, hemos logrado ser, de manera casi inexplcable,- una sociedad colonial, moderna y democrática. No somos un país que asesina a sus dirigentes (si un país que encarcela y mata a sus detractores), no hemos pasado por una guerra civil (si por ataques a Congreso y motines frente a Fortaleza); hemos logrado desmilitarizar Puerto Rico a través de proyectos culturales (como el de Don Ricardo Alegría- que recuperó el Morro y el Cuartel de Ballajá y otro sinnúnero de edificios históricos para el pueblo de Puerto Rico). También lo hemos hecho a través de acción pacífica y desobediencia civil (nuestra gran victoria en Vieques y la excarcelación de la mayoría de nuestros presos políticos)
Es por esa historia que me sé al dedillo, que cada día recuerdo y me da fuerzas para seguir siendo lo que soy y creyendo en lo que creo, que vuelvo a proponer la palabra – el diálogo abierto, público, crítico y autocrítico como solución a los arduos trabajos que debe llevar a cabo una verdadera democracia cuidadana, inclusiva.
Hoy, reflexiono ante los sucesos del pasado 30 de junio en las escalinatas del Capitolio. Extrañas coincidencias. Estos sucesos ocurren justo mientras leía la novela La Comedia profana, del autor español José Ovejero que nos visitó hace escasos dos meses en el Festival de la Palabra. La estaba comparando a Nocturno de Chile del gran Bolaños, que expresa algo similar a lo que también trabajó Ovejero en su novela. Igual las novelas de Santiago Gamboa, de Jorge Volpi, de Edmundo Paz-Soldán , de Cristina Rivera Garza, Karla Suárez, Iván Thays- gente de mi generación- hijos de las guerras de Sendero Luminoso, de dictadores reciclados en “presidentes ‘-como el boliviano Hugo Banzer , del PRI y su “revolución institucional”, del regimen castrista, de la FARC, y de la guerra civil española . Todos, todos ponen en cuestionamiento la manera en que las ideologías y sus calcificaciones (derechistas e izquierdistas) proveen el caldo de cultivo para guerras interminables ,opresión estatal, violencia política absurda, subversiones inacabables. Y todos levantan el mismo cuestionamiento: ¿qué hace un escritor/ un simple y llano escritor ante la disyuntiva del desgaste de las ideologías, de la politización de TODO, del arte visto como arma de subversión y nada más que eso, de que la literatura, sea también un lugar para la guerra- de buenos y malos, de traidores, vendidos, cómplices o de héroes de la patria?
Yo, la verdad, no he publicado (sí escrito) una obra acerca del tema porque no me atrevo. Le tengo miedo a esa polémica. Sé que en mi país, la crítica y la autocrítica es vista como una traición. No quiero traicionar a mi país. ¿Callo entonces? Sí, callo. No digo todo lo que veo y ni publico todo lo pienso (a dios gracias). Somos muchos los que callamos; por no traicionar.
Creo en la autocrítica ,es decir, creo que el admitir que el bando opositor- del cual yo formo parte, militante- del cual yo formo parte- también comete fallas, debe revisar sus objetivos y también debe mejorar sus estrategias de acción. Creo que gritarles perros a la fuerza de choque desde los portones cerrados de la UPR, pasarles un plato con Alpo, tirarles botellas, pepperspray, es una provocación que llama a la violencia escalonada. Sé de sobra que no estoy hablando de dos bandos que se enfrentan en igualdad de condiciones . Treinta manifestantes contra la fuerza de choque; o cien, doscientos estudiantes atrapados en la UPR contra la fuerza de choque no son bandos en igualdad de condiciones. Lo sé. ¿Pero entonces qué? ¿Entonces, callo? ¿No digo lo que veo? ¿ Victimizo a los manifestantes y demonizo a los contrincantes? ¿Aguanto como una macha hasta que llegue la aurora, el momento en que los estudiantes, los profesores, mi bando esté en el poder, para entonces hablar? ¿Cuándo va a ser eso, con menos de 4% de los votos- es decir de la confianza democrática de un pueblo? Sé que la cotienda que creó esa desventaja fue desigual. Que mucho hizo E.U para convencer a Puerto Rico de que la solución a su dilema de pobreza, atraso, pequeñez , impureza racial; su poca experiencia con la democracia, su ingobernabilidad, era to stick to the powerful. Pero supongo que algo habremos hecho nosostros para perder (y seguir perdiendo cada 4 años- sin reestructurar agendas, sin cambiar de líderes políticos, ni de discurso) de manera tan exitoza.¿ O soy yo la loca?
¿O hago lo que han hecho tantos intelectuales- escritores de mi país?
¿Sigo gritando a diestra y a siniestra que mi país es una trulla de enajenados, que no piensan, sino que bachatean? ¿ Me sigo riendo de ellos en las columnas de los periódicos, en cuentos y novelas que retratan a los puertorriqueños como pitiyankis ridiculos, droadictos y consumidores enajenados, salvajes ingobernables que forman fiestas en vez de revoluciones, mujeres culonas remeneándose por las playas cargando calderos de arroz en vez de parir héroes, chingadera, chingadera, y joda y droga y que se acabe el mundo, que ya yo me fui de este planeta? ¿Si go escribiendo y describiendo a mi país y a su gente para que no amonten a más que a personajes de caricatura? ¿Y soñando con tiempos pasados, con la nostalgia del quinqué en que honestos hacendados – ellos sí tenían garbo, cultura, ellos sí pudieron haber sído los líderes, pese a violaciones a hijas, a esclavas, a esposas, pese a hispanofilia latigaazos, códigos Prim y tarjetas de jornada, ellos sí, sólo ellos - les fue arrebatado su verdadero lugar como líderes de la Isla?
Lo siento, pero no. Un país sin autocrítica es un país que insite en representar a sus actores sociales en sólo dos bandos: buenos y malos, limpios y sucios, héroes y esperpentos.
Creo además, que la autocrítica no es el último, sino el primer paso que dar cuando uno se enfrenta a un gobierno como el que nos ha tocado. No, me equivoco. Este gobierno no nos ha tocado. LA MAYORIA DEL PUEBLO DE PUERTO RICO LO HA ELEGIDO. Y de eso también nos tenemos que hacer TODOS responsables.
Dicho esto, voy a lo próximo.
Cerrar las puertas de las sesiones legislativas al pueblo de Puerto Rico y a su prensa es una falta de respeto a sus cuidadanos. Los dirigentes de un país están allí porque representan a ese país. El voto avasallador que en las pasadas elecciones del 2008 puso en la gobernación a Luis Fortuño, a Rivera Schatz , a Jennifer González, es un voto democrático que los obliga a cumplir con la Constitución del país que los eligió.
Cerrar las puertas del Capitolio a líderes comunitarios, estudiantes, profesores, cuidadanos, prensa, es una provocación a la violencia. Decir que los acuerdos a los que llegó el liderato estudiantil y la Junta de Síndicos son “simplemente papel” es una falta de respeto a la Constitución de un pueblo democrático que utilizó las vias de negociación apropiadas. Literalmente, es limpiarse el trasero con ellas.
Fácil es crear ese clima de frustración, verlo explotar y después llamar a la fuerza de choque para que reparta palos a diestra y siniestra y “mantenga la paz”. Fácil es acusar a los manifestantes de que no tenían portavoces asignados, cuando los portavoces asignados por ese pueblo que protesta son precisamaente los que se mantienen a puertas cerradas, discutiendo un presupuesto público- con erarios públicos, asumiendo deudas que todos vamos a tener que pagar.
Insisto, el dinero de Puerto Rico es del pueblo de Puerto Rico. Aún los fondos federales asignados para Puerto Rico son del pueblo de Puerto Rico. Debemos saber, tenemos que saber, cómo se va a utilizar ese dinero y si se respetaron los acuerdos que los implica.
Yo no soy política. No quiero, ni aspiro, ni creo que he sido lo suficientenmente mala en este mundo como para pagar mi karma con un puesto político. Yo soy una escritora. Para mí, un escritor no es un militante político por obra y gracia de su escritura, No es un oráculo de Delfos que le dice al mundo qué hacer. Hubo momentos en que sí, en que los orígenes de las naciones necesitaron intelectuales, apalabradores, cabecillas, comunicadores que crearan una identidad (patriótica- nacional) un sistema que la reforzara (periódicos, libros, escuelas, la DIVEDCO) y un discurso entero que creara adherencias. Y miran lo que pasó con el proyecto.. un siglo de guerras.
Martí, Hostos, Betances o los otros santos varones hijos de hacendados del siglo XIX no pueden ser, no son, los modelos de mi quehacer literario ni cuidadano. Ni siquiera lo es mi amado Albizu. Ni la más alta de todas- Julia de Burgos, puede ser referente asumido sin crítica.
Sin la crítica básica de que aquellos eran otros tiempos.
Estos me dejan perpleja.
Sigo viendo un gobierno dividido en que un gobernador electo por mayoría inapelable no impide los abusos de poder de sus subalternos. Porque Rivera Schatz , Rodriguez Gema, el Superintendente de la Policía , la Junta de Síndicos son subalternos del gobernador Luis Fortuño. Permite que le tranquen presupuestos, permite que se cierren las puertas del Capitolio a la prensa. Permite que se emplee la fuerza de choque contra estudiantes y profesores, cuando fue él mismo el que ordenó que se impusiera el diálgo para resolver los problemas de la universidad. Creo que el pueblo de Puerto Rico necesita que el gobernador imponga los criterios de su mandato. ¿Qué va a perder? ¿Las próximas elecciones? ¿La presidencia de su partido? So be it.
¿Pero qué fácil es pedir que otro haga lo que tú no te arteves a hacer, a Mayra?
No quiero perder el respeto de mis estudiantes, por los que he dado alma, vida y corazón. Pero los conozco bien. Se de su pasión, de sus ganas de que este país sea diferente, AHORA, no dentro de veinte, cincuenta años, sino AHORA. Además entiendo su profunda desconfianza de la autoridad. Puedo verlos gritándole insultos a los guardias. Y puedo ver la justicia de sus reclamos. Sólo que creo es insostenible el pedir que no haya sanciones y provocarlas a la vez. Además, a veces sospecho que dentro del movimiento estudiantil hay gente de no sé qué bando, utilizando su lucha para otros fines. Pero no tengo pruebas. Tan sólo sospechas. Pueden ser paranoias mías.
No quiero dejar de rendirle respetos a los trabajadores que pelean por sus derechos. Cuestiono, a veces, sus estrategias, sus políticas de no evaluación de trabajadores (en particular y singular) que se amparan en acuerdos sindicales y en el dictum unional de igualdad de condiciones para todos los trabajadores- para no hacer el trabajo que les corresponde, para no cumplir con sus deberes, para no mejorar índices de desempeño, para no reposicionar empleados que duplican tareas, para no despedir a empleados de bajo rendimiento.. Pero conozco PERSONALMENTE a compañeros de la Hermandad de Trabajadores No Docentes, a miles de maestros de la Asociación de Maestros. Trabajamos juntos en el Festival de la Palabra. Me ofrecieron su tiempo y recursos de los sindicatos para llevar a cabo la actividad. Veo cómo trabajan fuera de sus horas de empleo, sin retribución, echando el resto. Conozco y tengo la gracia de gozar de la amistad de miembros de la Unión de Tronquistas, del Consejo General de Trabajadores, de tantos otros sindicatos y sé de su formación, verticalidad y compromiso con Puerto Rico. Y creo fundamentalmente en el derecho al trabajo, a la justa retribución monetaria por ellos y a la aportación patronal en servicios necesarios, como plan médico, retiro, etc.
Creo que hay que alzar la matrícula, pero también creo que hay que DETENER el que haya profesores, decanos, asesores que cobran hasta 250,000 dólares al año, con ayudantes que cobran hasta 80,000 dólares porque se les paga desde distintas cuentas. Mientras tanto, profesores sin plaza trabajan como inmigrantes ilegales sin ninguna seguridad de trabajo ni ningun beneficio año tras año tras año.
No quiero dejar de respetar sus voces de alerta, el valioso trabajo intelectual, los espacios culturales ganados a fuerza de sudor, persecusión y sangre de los escritores, pintores, intelectuales que me antecedieron. Pero tampoco puedo permanecer muda ante la etiquetación amenazante de escritores por parte de otros que, por razones tan complejas que no puedo ni siquiera comezar a esbozar aquí, intentan desacreditar la labor de sus compañeros porque hacemos las cosas de manera diferente, creemos en otras formas de acción cultural, o somos y respondemos simplemente a otros tiempos y a otros paradigmas.
No quiero perder lo ganado, ni las hermosas complicidades fraguadas con gente del gobierno de Fortuño (hay gente fabulosa allá adentro) que me ha ayudado a hacer posible el Festival e la Palabra- ese sueño hecho realidad que ahora me impone el reto de la continuidad.
Pero tampoco quiero perder mi derecho a la palabra crítica y autocrítica, ni mi profunda fe en el diálogo abierto, inclusivo, íntegro, ni en la posibilidad de que algún día podamos al fin concebir y practicar una democracia verdadera.
Es decir que tengo que correrme el riesgo de decir lo que pienso. Si pierdo todo lo anterior, so be it.
Las pasadas reacciones del gobierno son erradas, inaceptables. La Universidad requiere y necesita una verdadera autonomía para poder funcionar. Las puertas del Capitolio no pueden cerrarse al pueblo de Puerto Rico. La provocación gubernamental es real y tiene consecuencias nefastas. Esa es la verdad.
También es la verdad que sindicatos de trabajadores, estudiantes y profsores tenemos , en serio, que reevaluarnos, sacarnos entre nosotros mismos los trapos sucios, identificar problemas y soluciones para no quedar desacreditados como los que critican al gobierno pero repitn sus abusos de poder, su corrupción, sus política confrontativa, sus malos manejos, su violación del derecho inclusivo de la diferencia dentro de la democracia.
No sé… Tal vez sea más fácil decirlo que hacerlo. Sé cuales son las consecuencias de los actos (aún los de buena fe) y las consecuencias de las palabras. Creo que es hora, autocríticamente, debo asumir dichas consecuencias.
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