El 29 de marzo, en medio de una huelga general en España que atrasó vuelos y dejó el país en ascuas, logré regresar a Puerto Rico desde Madrid. Había ido a participar en el congreso de Género y Raza de la organización YOSOYELOTRO- capitaneada por el boricua y antiguo alumno Jesús Del Valle y su cómplice Dagmaris Rivera, de Venezuela. Dagmaris, Jesús y otra boricua alumna- Deborah Elias, fundaron la organización cuando se encontraron en Madrid estudiando gestión cultural a principios de milenio(2006, creo). Estudiando se dieron cuenta de que en España entera, pero sobretodo en Madrid, había una inmensa inmigración caribeña de quien nadie hablaba más que en términos "sociológicos". En España, el Caribe , desde hace más de 50 años, era Cuba. Significaba mucho sol, mulatas sabrosonas, revolución barbuda, ron y música. Quedaba del otro lado del mar. Ese otro Caribe, compuesto por dominicanas trabajadoras en la industria del "servicio" (entiéndase nanas, cuidadoras de ancianos, trabajadoras del sexo y limpiadoras de casa ahora convertidas en dueñas de restoranes, beauticians y si, en profesionales con educación universitaria), habían creado otro Caribe en España, que acogía a la inmigración de estudiantes venezolanos, puertorriqueños, a la nueva oleada de cubanos post crisis y que se mezclaba con la de exilados colombianos, algunos oriundos de la costa caribeña- casi todos migrados por condiciones económicas y/o por la guerrilla.
Sé que se me quedan razones para explicar la migración caribeña a España que complicó el antigua panorama del Caribe que se tenía por allá.
La cuestión es que había que darle voz a esas presencias; permitirles que hablaran. Había que entablar diálogos con los españoles aliados de antaño y también con los actuales- españoles que, en el mejor de los casos conocían de ese otro Caribe, estaban ansiosos por conocerlo. Se sentían hermanados y convivían (en Lavapiés, en el pequeño Caribe de Cuatro Caminos) con ese otro mundo, a la vez cercano y lejano. Algunos, como es el caso de Maria Caballero de la Universidad de Sevilla, o Paqui Noguerol de Salamanca, o Juan Varela-Portas de la Discreta Academia, Kristina Van Hasendock en Portugal o Rita de Maesner en Amberes, hasta estudiaban hace años sus literaturas.
También había una razón más nefasta. Había que intentar entablar un diálogo para corregir mitos caricaturescos, rechazos, racismo y ataques neo-nazis de aquellos (otros) españoles que creían saberlo ya todo acerca del Caribe .
Llegué a Puerto Rico a destiempo, muerta de cansada. No enfrenté percances mayores en mi trayecto desde la calle Infantas hasta Barajas. Sólo tuve que lidiar con un taxista muy nervioso, que quería llegar al aereopuerto antes de que acabaran de cerrar la Gran Via. Trabajaba ese dia porque no creía en la huelga
-Hemos tenido el peor presidente de la historia- me dijo mientras conducíamos a todo tren por el expreso hasta Barajas. -Mal bicho. Y el sindicato, como les recortan dinero, no quiere trabajar. Lo que hay que hacer es trabajar más, a ver si salimos del hoyo en donde hemos caído. Una huelga no levanta a un país.
Mientras conducía ,hacía mapas mentales de las carreteras que estaban cerradas por las manifestaciones o la policía.
-Vamos a ver, vamos a ver... murmuraba.
Tocaba bocina.
-Ese va con una calma... Debe estar en huelga, el gilipollas
Yo me aguantaba del mango de la puerta del taxi, recordando las palabras del taxista de ayer; el que me llevó de Casa de América hasta el hotel, a mi regreso de Lisboa.
- Me puede llevar mañana al aereopuerto?
-Lo siento mucho, guapa, pero no trabajo en un dia como el que se avecina.
-Está a favor de la huelga?
-Pues sí. Hay que hacer recortes, pero estos políticos que nos han tocado siempre empiezan por los obreros. Y yo digo que empiecen por ellos, y por los bancos que fueron las que armaron esta crisis. Los derechos de los trabajadores van a volar. Y quizás alguna que otra piedra. Otra de las razones por las que no voy a trabajar mañana. Si vuelan piedras y aterrizan en mi coche, me quedo sin medios para ganarme el pan.
- A ver, a ver, seguía musitando el otro taxista, que de seguro era del PP.- A qué terminal vas?
-Vuelo por Iberia, si tengo suerte.
-Y si no, también. Iberia te tiene que resolver, que no se vayan a poner gilipollas. Aqui está. Terminal T4. Son treintayocho euros con sesenta céntimos. Buena suerte, guapa.
Me bajé . Recogí mis maletas y fui a facturar. Me recibió una inmensa fila a frente al mostrador de "Servicio al Cliente" que daba la vuelta y se perdía en el horizonte de tabloncillos de madera y acero corrugado del Barajas.
Me preparé para un largo viaje.
2. Llegué al aereopuerto internacional Luis A. Ferré, antes Luis Muñoz Marín, antes Internacional del Caribe en San Juan de Puerto Rico. Eran las 12 de la medianoche. Partí de Barajas a las 13:50. Si sumaba las 6 horas de diferencia que se estiraban a lo largo del trayecto entre San Juan y Madrid, había estado viajando más de 18 horas.
Llovia. En el avión me había empezado una tos inmensa. Respiraba profundo, temiendo un ataque de asma. No me fumé ni un cigarrillo en las paradas, en la larga espera, menos aún en el trayecto. Me dolía el cuello. Tenía el carpal tunel encendío. La verdad, no era bueno mi aspecto. Usualmente, llegaba en la noche de un viaje y al otro dia me iba directo a trabajar. Esta vez, el libreto iba a cambiar. Lo presentía. Barrunto y punto...
-Taxi
Me tocó conductor boricua, que me llevó a casa en un santiamén, avisándome que había vaguada.
-No ha parado de llover, me dijo en cuanto me monté en el taxi y me oyó la voz- Usted está malita. Viene de lugar frio?
-De Madrid...
-Pues eso por allá está caliente.
Cuando llegué, la nena y Mario dormían. Lucián estaba con su otro papá. Me dolió aún más el pecho al saber que mi primogénito no estaba en casa; que tendría que esperar un dia o dos para verlo. Y ahí fue que atacó el asma.
Maldita custodia compartida.
Me di el pompazo de ambuterol pero hice un plan. Mañana no iría a clases. Cotejé e-mails y vi que mi cliente de por la mañana también había cancelado. Dormiría. Tomaría teses a granel y me procuraría una sobredosis de vitamina "C". Me excusaría con los alumnos. Esta vez se me agotaban las baterías. Iría al quiropractico a que me destensara el pecho. Mucha tensión, demasiada.
El sábado por la mañana, saldría a correr.
BREVISIMO TRATADO SOBRE LA RESPIRACION DISTENDIDA
Respirar relajadamente alivia cualquier mal.
Escribir relajadamente, también.
Aprendí a hacer esto de grande. Quizás es la razón más práctica por la cual todavía corro; no para entrenar, para mantenerme "flaca" (hubiera desistido hace siglos) Corro para respirar. También corro para pensar. Paul Auster confiesa en "Diario de invierno" que él camina para poder pensar. A mí caminar me distrae.Tengo que meterle dificultad a la cosa para poder enfocar la mente.
Llevo dos años escribiendo tensamente, preocupadamente, asmáticamente. Ya. Es hora de cambiar de táctica. Voy a curarme del mal de la escritura asmática, del escribir con miedo a fracasar, a no ser entendida por "regionalista", por enfrascarme demasiado en mi código de sentidos. Ya, me asfixio. Me ahogo. Es hora de escribir distendidamente; como corro- torpe y distendidamente, para curarme un mal y provocarme otros; pero siempre para el disfrute.
Además, JoseeManuel Fajardo- a quien visité en Lisboa y con quien sostengo una conversacieon hace más de 15 aõs me dio un lección nueva. Es un genio el gallego, lo juro. (Es que cuando los españoles deciden reirse de sí mismos dicen unas cosas absolutamente contundentes- sobretodo si les da con llamarse Josee Manuel Fajardo. Pues Fajrdo me curó el asma literaria. Me dijo:
1- No ha habido nadie en la histoira del mundo que haya matado tanto como los europeos. Ahora vamos por le mundo diciéndole a la gente cómo hay que vivir. Pero hemos sido unos carinceros, salvajes durante siglos.
2- No hay en el mundo literatura más regionalista que la europea. Que es sino regionalista el "Ulises de James Joyce", las novelas de Flaubert. Sin embargo, hmos convencido al mundo de que la literatura eurpoea es "universal". Pero no es por razones literarias, sino por razones del poder.
3- Dicen que Occidente se acaba en Finisterre y que América no es Occidente. Todavía no entiendo por qué. No tiene nigún sentido.
Es un genio. Lo juro. Un mesa redonda con él y se me curo el asma, esa otra asma.
Habría que recoger los aforismos y frases célebres de José Manuel Fajardo. El ya juega con un título "Nuevos refranes de siempre".
blog de la escritora puertorriqueña Mayra Santos-Febres. Contiene textos editados e inéditos, comentarios y datos personales
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sábado, 31 de marzo de 2012
sábado, 29 de mayo de 2010
JADEANTE Y SUDOROSA #10
Hoy es sábado en la mañana temprana. 5:30 am. Sábado 30 de mayo. Sábado post-prom night.
Corro.
La calle huele a cerveza recién vertida, a cigarrillo y a gases de escape. La calle está llena de muchachitos que sobrevivieron su fiesta de grduación de escuela superior. Algunas, cojean aún presas de sus altísimos zapatos plateados de plataforma. Otras se han puesto sandalias, pero arrastran por la calle, felices, medio borrachas, sus trajes largos de prom. Hay algunas que, prácticas y atentas al paso de las horas, ya son lo suficientemente maduras como para saber cómo procedes. Ya han aprendido la lección. El sortilegio de la belleza (¿ femenina?) sólo actúa en la noche. Tan pronto empiezan a aparecer los primeros rayos del día, una chica tiene que abandonar su ilusión de reina de belleza y retornar a sus shores y camisetas de Cenicienta. Cenicienta de nuevo milenio (tatuajes incluídos), clase "mujer" (ie. ¿ sirvienta , hija maltratada, hija obviada, novia golpeada, novia a secas, hermana violada, hermana a secas, presa to be, presa already taken, runaway- con suerte, mujer profesinal con acceso- quizás, algún dia-0 a la clase 'hombres").
Yo corro. Bueno, más bien, intento no correr. Camino lo más rápido que puedo sin empezar a romperme los talones contra la carretera. Pero mi cabeza se empeza a llenar de un mantra. Intento no pensar (la cabeza va a ser tu perdición, muchacha, las mujeres no piensan tanto, los negros que piensan se vuelven locos, el Caribe no es para eso, pobre país tan joven que no sabe definir) Pierdo la batalla, las palabras aparecen solas, mientras cuento las respiraciones, (powerbreathing, vacía tu cabeza- nam myoho rengue kyo) mientras intento hacer powerwalking- mientras intento convencerme que hago esto para "mantenerme en forma". A fin de cuentas, soy una mujer madura, heredera del yuppismo, neo-profesional, una de tantas de mi generación. Soy una chica más (pasada la cuarentena) que sabe que el embrujo se logra de noche, pero que el trabajo tiene que hacerse de día, aún a media luz, pero de cara al sudor.
Sin embargo las palabras siguen ahí , apareciendo por sí solas. Forman un mantra. Nam myoho rengue kyo se transforma, muta. Runaway, runaway, runaway/ runaway, runaway, runaway/ runaway, runaway, runaway, run.... ¿Estribillo de una vieja canción de Depeche Mode? ¿Letra de un blues antiguo, cuajado en algún camino del sur de Virginia o de Jamaica, o de las calles de Harlem, o de Ponce, o de un mangle?
Otra vez, una allí, corriendo. Huyendo.
Runaway.
¿De qué estoy escapando? ?Por qué no puedo hacer otra cosa que reiniciar una y otra vez en el ritual de escapar? ¿Qué memoria ancestral me lo dicta, desde lo más profundo de mis células?
Runaway.
Yo, ¿Fili- Melé siemprehuida?. ¿Una cimarrona yo? Marroon girl. Mujer marrón. Hembra de mangle. Runaway.
Siempre lo he pensado- hay una experiencia epistemológica (de conocimiento) en el cuerpo que se despierta cuando corro, (corre, Mayra, corre) que despierta unos saberes, no dormidos- sino temidos.
La operación es sencilla. Para la dominación, a ciertas criaturas del planeta se nos hizo creer que no servíamos para pensar. Que el pensamiento sería causante de nuestra propia desgracia. "They must fear us at all times, They should not think behind the lash, the rape. If they do, they will see strength in numbers".
El procedimiento era sencillo. Primero, matarte el espíritu a golpes. Llevarte hasta el borde de la locura a través de las privaciones y los abusos contra el cuerpo. Dejarte sólo, en la penumbra, presa de tus propios fantasmas, de tus propias visiones y recuerdos. Después, convencerte de que no sirves para pensar. De que si te atreves, te vas a volver loca. De que la única manera de sobrevivir es ni tan siquiera pensar en lo que te está pasando. En lo que eres. En para lo que sirves. En lo que mereces, en quien tiene la culpa, en porqué, aún así, deseas ser como ellos, saber lo que ellos saben, matarlos, perdonarlos, amarlos, hacerte lo que te hay hecho, escupirles en la cara. Quererlos, obligarlos a que te dejen quieta. Olvidar.
Yo también le tengo miedo a pensar. Todavía.
Quizás, por eso sólo si corro pienso. Sólo si escapo, si huyo. Correr es escapar es pensar.
Epistemología runway. A la carrera.
Si tan sólo no me costara tanto equivocarme. Si tan sólo , no me diera tanto miedo/trabajo/angustia/ansiedad/inseguridad/pavor al ridículo/a la sorna de los demás/la herida. Si tan sólo no me pusiera tan nerviosa la mera idea de querer acceder al conocimiento.
Quizás entonces, podría parar de correr. Salvarme de una cojera inminente,inescapable.
La vieja negra coja en la que me voy a convertir algún día. An old runaway.
Ayer, una de mis ahijadas, Marielis, de 17 años, vino a casa a enseñarme sus fotos del "Prom" en "facebook". Fue elegida, la reina del prom. Yo, como buena madrina más o menos ausente, me ofrecí a comprarle los accesorios para el traje de graduación. Ella quería enseñarme cómo le quedaron.
Y allí estaba ella, hermosa, todo un sortilegio, posando para la cámara. Quiera, detenida. Jugando a no tener que escapar.
Corro.
La calle huele a cerveza recién vertida, a cigarrillo y a gases de escape. La calle está llena de muchachitos que sobrevivieron su fiesta de grduación de escuela superior. Algunas, cojean aún presas de sus altísimos zapatos plateados de plataforma. Otras se han puesto sandalias, pero arrastran por la calle, felices, medio borrachas, sus trajes largos de prom. Hay algunas que, prácticas y atentas al paso de las horas, ya son lo suficientemente maduras como para saber cómo procedes. Ya han aprendido la lección. El sortilegio de la belleza (¿ femenina?) sólo actúa en la noche. Tan pronto empiezan a aparecer los primeros rayos del día, una chica tiene que abandonar su ilusión de reina de belleza y retornar a sus shores y camisetas de Cenicienta. Cenicienta de nuevo milenio (tatuajes incluídos), clase "mujer" (ie. ¿ sirvienta , hija maltratada, hija obviada, novia golpeada, novia a secas, hermana violada, hermana a secas, presa to be, presa already taken, runaway- con suerte, mujer profesinal con acceso- quizás, algún dia-0 a la clase 'hombres").
Yo corro. Bueno, más bien, intento no correr. Camino lo más rápido que puedo sin empezar a romperme los talones contra la carretera. Pero mi cabeza se empeza a llenar de un mantra. Intento no pensar (la cabeza va a ser tu perdición, muchacha, las mujeres no piensan tanto, los negros que piensan se vuelven locos, el Caribe no es para eso, pobre país tan joven que no sabe definir) Pierdo la batalla, las palabras aparecen solas, mientras cuento las respiraciones, (powerbreathing, vacía tu cabeza- nam myoho rengue kyo) mientras intento hacer powerwalking- mientras intento convencerme que hago esto para "mantenerme en forma". A fin de cuentas, soy una mujer madura, heredera del yuppismo, neo-profesional, una de tantas de mi generación. Soy una chica más (pasada la cuarentena) que sabe que el embrujo se logra de noche, pero que el trabajo tiene que hacerse de día, aún a media luz, pero de cara al sudor.
Sin embargo las palabras siguen ahí , apareciendo por sí solas. Forman un mantra. Nam myoho rengue kyo se transforma, muta. Runaway, runaway, runaway/ runaway, runaway, runaway/ runaway, runaway, runaway, run.... ¿Estribillo de una vieja canción de Depeche Mode? ¿Letra de un blues antiguo, cuajado en algún camino del sur de Virginia o de Jamaica, o de las calles de Harlem, o de Ponce, o de un mangle?
Otra vez, una allí, corriendo. Huyendo.
Runaway.
¿De qué estoy escapando? ?Por qué no puedo hacer otra cosa que reiniciar una y otra vez en el ritual de escapar? ¿Qué memoria ancestral me lo dicta, desde lo más profundo de mis células?
Runaway.
Yo, ¿Fili- Melé siemprehuida?. ¿Una cimarrona yo? Marroon girl. Mujer marrón. Hembra de mangle. Runaway.
Siempre lo he pensado- hay una experiencia epistemológica (de conocimiento) en el cuerpo que se despierta cuando corro, (corre, Mayra, corre) que despierta unos saberes, no dormidos- sino temidos.
La operación es sencilla. Para la dominación, a ciertas criaturas del planeta se nos hizo creer que no servíamos para pensar. Que el pensamiento sería causante de nuestra propia desgracia. "They must fear us at all times, They should not think behind the lash, the rape. If they do, they will see strength in numbers".
El procedimiento era sencillo. Primero, matarte el espíritu a golpes. Llevarte hasta el borde de la locura a través de las privaciones y los abusos contra el cuerpo. Dejarte sólo, en la penumbra, presa de tus propios fantasmas, de tus propias visiones y recuerdos. Después, convencerte de que no sirves para pensar. De que si te atreves, te vas a volver loca. De que la única manera de sobrevivir es ni tan siquiera pensar en lo que te está pasando. En lo que eres. En para lo que sirves. En lo que mereces, en quien tiene la culpa, en porqué, aún así, deseas ser como ellos, saber lo que ellos saben, matarlos, perdonarlos, amarlos, hacerte lo que te hay hecho, escupirles en la cara. Quererlos, obligarlos a que te dejen quieta. Olvidar.
Yo también le tengo miedo a pensar. Todavía.
Quizás, por eso sólo si corro pienso. Sólo si escapo, si huyo. Correr es escapar es pensar.
Epistemología runway. A la carrera.
Si tan sólo no me costara tanto equivocarme. Si tan sólo , no me diera tanto miedo/trabajo/angustia/ansiedad/inseguridad/pavor al ridículo/a la sorna de los demás/la herida. Si tan sólo no me pusiera tan nerviosa la mera idea de querer acceder al conocimiento.
Quizás entonces, podría parar de correr. Salvarme de una cojera inminente,inescapable.
La vieja negra coja en la que me voy a convertir algún día. An old runaway.
Ayer, una de mis ahijadas, Marielis, de 17 años, vino a casa a enseñarme sus fotos del "Prom" en "facebook". Fue elegida, la reina del prom. Yo, como buena madrina más o menos ausente, me ofrecí a comprarle los accesorios para el traje de graduación. Ella quería enseñarme cómo le quedaron.
Y allí estaba ella, hermosa, todo un sortilegio, posando para la cámara. Quiera, detenida. Jugando a no tener que escapar.
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jueves, 27 de mayo de 2010
JADEANTE Y SUDOROSA #9

He vuelto a la brea. En contra de indicaciones médicas. Me tuvieron que inyectar el talón, me desaconsejaron ejerciciois de alto impacto. Como quiera, tuve que volver a correr.
No puedo hacer otra cosa.
Toda mujer lo sabe. Somos la presa. Todos los humanos lo sabemos, unos con el recuerdo más vivo que otros, con ese instinto más a flor de piel. Somos la presa.
Correr es el deleite de escapar.
Me impuse la imposible tarea de intentar no correr, de tan solo "caminar". Pero no pude.
A la primera gota de sudor, mis pies se hicieron ligeros, el dolor desapareció de mi talón derecho. La brea comenzó a exigirme velocidad.
Fue hoy por la mañana.
Doblé por la Mac Cleary hacia la playa y caminé todo lo que pude. Pero por el malecón de la playa de la 8- la antigua Playa del Ultimo Trolley- comecé a correr, a toda carrera.
Un tirador de drogas hacía sus negocios por teléfono. Le oí su voz ronca- de jodedor de esquina- mucho alcohol y mucha coca. Mucho haber visto peleas, navajazos, tiros, noches rotas. Hablaba de la neceidad de resolver el asunto de mover un "encargo" de lugar a lugar. Era temprano en la mañana. No había que cuidarse demasiado de los guardias.
Dos mujeres maduras corrían envueltas en sudor y en una conversación a toda voz. Las rebasé, feliz. Un hermoso joven negro corría sin zapatos por el lado de la playa. Era largo, alto, posible baloncelista (o por lo menos, incubando los sueños de convertirse en uno y así poder salir de la pobreza, de las matanzas, de la persecusión, de ser la evidente presa) Me sonrió. Cosa extraña, los jóvenes negros de mi país no sonríen. Los jóvenes negros de mi país intimidan con la mirada, para protegerse, para marcar el territorio, para tratan de convencer a todo el mundo de que son ellos el devorador y no la presa.
Pero este me sonrió. Y yo a él, enternecida. Hermanada. Seguí corriendo.
Llegué haasta el final del malecón y después, decidí seguir corriendo por la playa, por el mismo lugar por donde me topé con la sonrisa del muchacho. Pisé cada una de sus huellas. Les corrí encima. Y, cosa, rara, aún después de meses sin correr, no me sentí fatigada ni un segundo.
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