COMUNICADO DE PRENSA
Altar de escritores
El viernes, 18 de junio de 2010, el Colectivo Literario Homoerótica
realizará su próxima lectura de poesía y cuento, “Altar de autores”.
El horario de la actividad está pautado para las 7:30 p.m., en la
discoteca Starz, Ave. Ponce de León esquina Ave. de Diego, Santurce.
Con la celebración de este evento, el colectivo literario honra la
memoria de escritores como: Manuel Ramos Otero, René Marqués, Federico
García Lorca, Virginia Woolf, Manuel Puig, Mercedes de Acosta, entre
muchos otros que abrieron una brecha en el camino de las letras y, con
propuestas innovadoras, incluyeron voces alternas dentro del acervo
cultural tradicional.
Los escritores del colectivo rescatan la presencia fundamental de
estos escritores, reconocen los méritos de sus estilos y los grandes
logros de sus activismos. Celebran además la pasión por la vida y la
pasión por la creación literaria, para estimular la lectura y
promulgar la presencia de voces nuevas en nuestro país.
El colectivo literario se une a la celebración del mes de orgullo
LHBTTQ y saluda a la comunidad general.
Contamos con el auspicio de Coaí y la discoteca Starz.
Sugerimos un donativo de $5.00.
Los interesados que deseen colaborar con el Colectivo Literario
HomoerÓtica o conocer información adicional, pueden
comunicarse con Ricardo Santana al (787) 461-1337 ó visitar el
portal: www.homoerotica-pr.org
blog de la escritora puertorriqueña Mayra Santos-Febres. Contiene textos editados e inéditos, comentarios y datos personales
martes, 15 de junio de 2010
sábado, 29 de mayo de 2010
JADEANTE Y SUDOROSA #10
Hoy es sábado en la mañana temprana. 5:30 am. Sábado 30 de mayo. Sábado post-prom night.
Corro.
La calle huele a cerveza recién vertida, a cigarrillo y a gases de escape. La calle está llena de muchachitos que sobrevivieron su fiesta de grduación de escuela superior. Algunas, cojean aún presas de sus altísimos zapatos plateados de plataforma. Otras se han puesto sandalias, pero arrastran por la calle, felices, medio borrachas, sus trajes largos de prom. Hay algunas que, prácticas y atentas al paso de las horas, ya son lo suficientemente maduras como para saber cómo procedes. Ya han aprendido la lección. El sortilegio de la belleza (¿ femenina?) sólo actúa en la noche. Tan pronto empiezan a aparecer los primeros rayos del día, una chica tiene que abandonar su ilusión de reina de belleza y retornar a sus shores y camisetas de Cenicienta. Cenicienta de nuevo milenio (tatuajes incluídos), clase "mujer" (ie. ¿ sirvienta , hija maltratada, hija obviada, novia golpeada, novia a secas, hermana violada, hermana a secas, presa to be, presa already taken, runaway- con suerte, mujer profesinal con acceso- quizás, algún dia-0 a la clase 'hombres").
Yo corro. Bueno, más bien, intento no correr. Camino lo más rápido que puedo sin empezar a romperme los talones contra la carretera. Pero mi cabeza se empeza a llenar de un mantra. Intento no pensar (la cabeza va a ser tu perdición, muchacha, las mujeres no piensan tanto, los negros que piensan se vuelven locos, el Caribe no es para eso, pobre país tan joven que no sabe definir) Pierdo la batalla, las palabras aparecen solas, mientras cuento las respiraciones, (powerbreathing, vacía tu cabeza- nam myoho rengue kyo) mientras intento hacer powerwalking- mientras intento convencerme que hago esto para "mantenerme en forma". A fin de cuentas, soy una mujer madura, heredera del yuppismo, neo-profesional, una de tantas de mi generación. Soy una chica más (pasada la cuarentena) que sabe que el embrujo se logra de noche, pero que el trabajo tiene que hacerse de día, aún a media luz, pero de cara al sudor.
Sin embargo las palabras siguen ahí , apareciendo por sí solas. Forman un mantra. Nam myoho rengue kyo se transforma, muta. Runaway, runaway, runaway/ runaway, runaway, runaway/ runaway, runaway, runaway, run.... ¿Estribillo de una vieja canción de Depeche Mode? ¿Letra de un blues antiguo, cuajado en algún camino del sur de Virginia o de Jamaica, o de las calles de Harlem, o de Ponce, o de un mangle?
Otra vez, una allí, corriendo. Huyendo.
Runaway.
¿De qué estoy escapando? ?Por qué no puedo hacer otra cosa que reiniciar una y otra vez en el ritual de escapar? ¿Qué memoria ancestral me lo dicta, desde lo más profundo de mis células?
Runaway.
Yo, ¿Fili- Melé siemprehuida?. ¿Una cimarrona yo? Marroon girl. Mujer marrón. Hembra de mangle. Runaway.
Siempre lo he pensado- hay una experiencia epistemológica (de conocimiento) en el cuerpo que se despierta cuando corro, (corre, Mayra, corre) que despierta unos saberes, no dormidos- sino temidos.
La operación es sencilla. Para la dominación, a ciertas criaturas del planeta se nos hizo creer que no servíamos para pensar. Que el pensamiento sería causante de nuestra propia desgracia. "They must fear us at all times, They should not think behind the lash, the rape. If they do, they will see strength in numbers".
El procedimiento era sencillo. Primero, matarte el espíritu a golpes. Llevarte hasta el borde de la locura a través de las privaciones y los abusos contra el cuerpo. Dejarte sólo, en la penumbra, presa de tus propios fantasmas, de tus propias visiones y recuerdos. Después, convencerte de que no sirves para pensar. De que si te atreves, te vas a volver loca. De que la única manera de sobrevivir es ni tan siquiera pensar en lo que te está pasando. En lo que eres. En para lo que sirves. En lo que mereces, en quien tiene la culpa, en porqué, aún así, deseas ser como ellos, saber lo que ellos saben, matarlos, perdonarlos, amarlos, hacerte lo que te hay hecho, escupirles en la cara. Quererlos, obligarlos a que te dejen quieta. Olvidar.
Yo también le tengo miedo a pensar. Todavía.
Quizás, por eso sólo si corro pienso. Sólo si escapo, si huyo. Correr es escapar es pensar.
Epistemología runway. A la carrera.
Si tan sólo no me costara tanto equivocarme. Si tan sólo , no me diera tanto miedo/trabajo/angustia/ansiedad/inseguridad/pavor al ridículo/a la sorna de los demás/la herida. Si tan sólo no me pusiera tan nerviosa la mera idea de querer acceder al conocimiento.
Quizás entonces, podría parar de correr. Salvarme de una cojera inminente,inescapable.
La vieja negra coja en la que me voy a convertir algún día. An old runaway.
Ayer, una de mis ahijadas, Marielis, de 17 años, vino a casa a enseñarme sus fotos del "Prom" en "facebook". Fue elegida, la reina del prom. Yo, como buena madrina más o menos ausente, me ofrecí a comprarle los accesorios para el traje de graduación. Ella quería enseñarme cómo le quedaron.
Y allí estaba ella, hermosa, todo un sortilegio, posando para la cámara. Quiera, detenida. Jugando a no tener que escapar.
Corro.
La calle huele a cerveza recién vertida, a cigarrillo y a gases de escape. La calle está llena de muchachitos que sobrevivieron su fiesta de grduación de escuela superior. Algunas, cojean aún presas de sus altísimos zapatos plateados de plataforma. Otras se han puesto sandalias, pero arrastran por la calle, felices, medio borrachas, sus trajes largos de prom. Hay algunas que, prácticas y atentas al paso de las horas, ya son lo suficientemente maduras como para saber cómo procedes. Ya han aprendido la lección. El sortilegio de la belleza (¿ femenina?) sólo actúa en la noche. Tan pronto empiezan a aparecer los primeros rayos del día, una chica tiene que abandonar su ilusión de reina de belleza y retornar a sus shores y camisetas de Cenicienta. Cenicienta de nuevo milenio (tatuajes incluídos), clase "mujer" (ie. ¿ sirvienta , hija maltratada, hija obviada, novia golpeada, novia a secas, hermana violada, hermana a secas, presa to be, presa already taken, runaway- con suerte, mujer profesinal con acceso- quizás, algún dia-0 a la clase 'hombres").
Yo corro. Bueno, más bien, intento no correr. Camino lo más rápido que puedo sin empezar a romperme los talones contra la carretera. Pero mi cabeza se empeza a llenar de un mantra. Intento no pensar (la cabeza va a ser tu perdición, muchacha, las mujeres no piensan tanto, los negros que piensan se vuelven locos, el Caribe no es para eso, pobre país tan joven que no sabe definir) Pierdo la batalla, las palabras aparecen solas, mientras cuento las respiraciones, (powerbreathing, vacía tu cabeza- nam myoho rengue kyo) mientras intento hacer powerwalking- mientras intento convencerme que hago esto para "mantenerme en forma". A fin de cuentas, soy una mujer madura, heredera del yuppismo, neo-profesional, una de tantas de mi generación. Soy una chica más (pasada la cuarentena) que sabe que el embrujo se logra de noche, pero que el trabajo tiene que hacerse de día, aún a media luz, pero de cara al sudor.
Sin embargo las palabras siguen ahí , apareciendo por sí solas. Forman un mantra. Nam myoho rengue kyo se transforma, muta. Runaway, runaway, runaway/ runaway, runaway, runaway/ runaway, runaway, runaway, run.... ¿Estribillo de una vieja canción de Depeche Mode? ¿Letra de un blues antiguo, cuajado en algún camino del sur de Virginia o de Jamaica, o de las calles de Harlem, o de Ponce, o de un mangle?
Otra vez, una allí, corriendo. Huyendo.
Runaway.
¿De qué estoy escapando? ?Por qué no puedo hacer otra cosa que reiniciar una y otra vez en el ritual de escapar? ¿Qué memoria ancestral me lo dicta, desde lo más profundo de mis células?
Runaway.
Yo, ¿Fili- Melé siemprehuida?. ¿Una cimarrona yo? Marroon girl. Mujer marrón. Hembra de mangle. Runaway.
Siempre lo he pensado- hay una experiencia epistemológica (de conocimiento) en el cuerpo que se despierta cuando corro, (corre, Mayra, corre) que despierta unos saberes, no dormidos- sino temidos.
La operación es sencilla. Para la dominación, a ciertas criaturas del planeta se nos hizo creer que no servíamos para pensar. Que el pensamiento sería causante de nuestra propia desgracia. "They must fear us at all times, They should not think behind the lash, the rape. If they do, they will see strength in numbers".
El procedimiento era sencillo. Primero, matarte el espíritu a golpes. Llevarte hasta el borde de la locura a través de las privaciones y los abusos contra el cuerpo. Dejarte sólo, en la penumbra, presa de tus propios fantasmas, de tus propias visiones y recuerdos. Después, convencerte de que no sirves para pensar. De que si te atreves, te vas a volver loca. De que la única manera de sobrevivir es ni tan siquiera pensar en lo que te está pasando. En lo que eres. En para lo que sirves. En lo que mereces, en quien tiene la culpa, en porqué, aún así, deseas ser como ellos, saber lo que ellos saben, matarlos, perdonarlos, amarlos, hacerte lo que te hay hecho, escupirles en la cara. Quererlos, obligarlos a que te dejen quieta. Olvidar.
Yo también le tengo miedo a pensar. Todavía.
Quizás, por eso sólo si corro pienso. Sólo si escapo, si huyo. Correr es escapar es pensar.
Epistemología runway. A la carrera.
Si tan sólo no me costara tanto equivocarme. Si tan sólo , no me diera tanto miedo/trabajo/angustia/ansiedad/inseguridad/pavor al ridículo/a la sorna de los demás/la herida. Si tan sólo no me pusiera tan nerviosa la mera idea de querer acceder al conocimiento.
Quizás entonces, podría parar de correr. Salvarme de una cojera inminente,inescapable.
La vieja negra coja en la que me voy a convertir algún día. An old runaway.
Ayer, una de mis ahijadas, Marielis, de 17 años, vino a casa a enseñarme sus fotos del "Prom" en "facebook". Fue elegida, la reina del prom. Yo, como buena madrina más o menos ausente, me ofrecí a comprarle los accesorios para el traje de graduación. Ella quería enseñarme cómo le quedaron.
Y allí estaba ella, hermosa, todo un sortilegio, posando para la cámara. Quiera, detenida. Jugando a no tener que escapar.
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jueves, 27 de mayo de 2010
JADEANTE Y SUDOROSA #9

He vuelto a la brea. En contra de indicaciones médicas. Me tuvieron que inyectar el talón, me desaconsejaron ejerciciois de alto impacto. Como quiera, tuve que volver a correr.
No puedo hacer otra cosa.
Toda mujer lo sabe. Somos la presa. Todos los humanos lo sabemos, unos con el recuerdo más vivo que otros, con ese instinto más a flor de piel. Somos la presa.
Correr es el deleite de escapar.
Me impuse la imposible tarea de intentar no correr, de tan solo "caminar". Pero no pude.
A la primera gota de sudor, mis pies se hicieron ligeros, el dolor desapareció de mi talón derecho. La brea comenzó a exigirme velocidad.
Fue hoy por la mañana.
Doblé por la Mac Cleary hacia la playa y caminé todo lo que pude. Pero por el malecón de la playa de la 8- la antigua Playa del Ultimo Trolley- comecé a correr, a toda carrera.
Un tirador de drogas hacía sus negocios por teléfono. Le oí su voz ronca- de jodedor de esquina- mucho alcohol y mucha coca. Mucho haber visto peleas, navajazos, tiros, noches rotas. Hablaba de la neceidad de resolver el asunto de mover un "encargo" de lugar a lugar. Era temprano en la mañana. No había que cuidarse demasiado de los guardias.
Dos mujeres maduras corrían envueltas en sudor y en una conversación a toda voz. Las rebasé, feliz. Un hermoso joven negro corría sin zapatos por el lado de la playa. Era largo, alto, posible baloncelista (o por lo menos, incubando los sueños de convertirse en uno y así poder salir de la pobreza, de las matanzas, de la persecusión, de ser la evidente presa) Me sonrió. Cosa extraña, los jóvenes negros de mi país no sonríen. Los jóvenes negros de mi país intimidan con la mirada, para protegerse, para marcar el territorio, para tratan de convencer a todo el mundo de que son ellos el devorador y no la presa.
Pero este me sonrió. Y yo a él, enternecida. Hermanada. Seguí corriendo.
Llegué haasta el final del malecón y después, decidí seguir corriendo por la playa, por el mismo lugar por donde me topé con la sonrisa del muchacho. Pisé cada una de sus huellas. Les corrí encima. Y, cosa, rara, aún después de meses sin correr, no me sentí fatigada ni un segundo.
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miércoles, 19 de mayo de 2010
Reflexiones a posteriori; la raza y los festivales
Es difícil ser de los primeros. Aunque pertenezco a una larga tradición de escritores negros , somos pocos los de habla hispana. Pocos y muy poco conocidos. Está Virginia Brindis de Salas (Uruguay, publicada en 1944), Nicomedes Santa Cruz ( Perú), Manuel Zapata Olivella (Colombia). Pero, a parte de Nancy Morejón, y, anteriormente, de los poetas del Negrismo, estos escritores "afro-hispanos" no amontan más que a unas cuantas tesis y trabajos especializados , publicados en revistas hiperespecializadas: Afro-Hispanic Review, la revista del Schomburg Institute, Negritud, etcétera. Nunca hemos podido alcanzar la ejemplaridad que han alcanzado los escritores negros de habla inglesa (con tres premios Nobel en inglés -Wole Soyinka, Derek Walcott y Toni Morrison) , ni la notoriedad y el respeto de un Aimé Césaire, una Marysse Condé , un Edouard Glissant. Permanecen (¿permanecemos?) desconocidos para las editoriales multinacionales que pueden hacer circular obras más allá de las fronteras nacionales. Y ni aún en nuestras naciones, las tiradas de nuestros libros circulan demasiado.
Las razones son muchas. Los afro-hispanos (por llamarnos de alguna manera) no tuvimos la "suerte" de encontrar una metrópoli aglutinadora a la cual emigrar a principios del Siglo XX. La tesis no es mía- es de José Manuel Fajardo, con quien he discutido el tema hasta la saciedad. El argumenta que los intelectuales negros angloparlantes y francófonos de principios de siglo pasado tenían metrópolis pujantes y modernas a dónde emigrar. Estas metrópolis les ofrecieron posibilidades de insertarse en un debate intelectual internacional, de gestar publicaciones y proyectos "pan-étnicos" que les dieran visibilidad a sus reclamos y a sus discursos.
Sin embargo, a principios del siglo XX, España era apenas una aldea malsana (palabras del periodista y novelista español JM Fajardo), un imperio en decadencia, que había perdido una guerra imperial, que iba a convertirse en escenario de guerra civil y de la cual emigraban centenares de intelectuales. Nuestros debates intelectuales del negrismo se dieron "descentrados", coincidiendo sus discursos como por arte de magia, pero no por lugares de encuentro que insuflaran proyectos comunes- ni aún cuando se sumara a la causa el gran Federico García Lorca con su poemario "Poeta en Nueva York". De hecho, fue a Nueva York a donde emigraron muchos intelectuales negros del Caribe. Para muestra un botón. Arturo Schomburg, uno de los panafricanistas más importantes de principios de siglo pasado, amigo de WEB Dubois, de Langhston Hughes y Zora Neale Hurston, fue un negro masón del pueblo de Ponce, Puerto Rico, cuya identidad "afrohispana" permanece poco reconocida hasta el sol de hoy.
Quizás por eso, porque las luchas, reclamos y obras de los escritores negros, mulatos, caribeños (o, como se les llama ahora, multiculturales) en América Latina y el Caribe permanecen marginales, cada vez que un intelectual negro hispanoparlante entra a la esfera pública, tiene que sufrir acusaciones que otros autores de la misma raza, pero de diferente idioma expresivo y literario ya no tienen que encarar. Si se pone un turbante en la cabeza, hace un performance medio "rappeado" o baila bomba en un Festival- es decir, si comete actos públicos que ostentan un carácter evidentemente "cafre", se le tilda de estar jugando al farandulero, al carnavalesco o al exótico. No se leen estos actos como afirmaciones culturales, sino como un juego mediático, performático, poco "intelectual", incómodo. Indecente, confuso, sospechoso.
Como si hubiera una única manera de ser intelectual en el mundo.. . Lo otro es puro primitivismo de tercera, puro juego massmediático/performático, pura insistencia innecesaria de autoexotización. Puro y maldito empeño de avergonzar al país, sacando lo negro de la cocina.
La cosa va cambiando muy lentamente. Rey Andújar y Aurora Arias (Rep Dom), José Manuel Prieto y Soleida Ríos (Cuba), Yolanda Arroyo y esta servidora (PR) (por nombrar a algunos poetas/novelistas/intelectuales evidentemente negros) hemos logrado una modestísima inserción en medios culturales más masivos. El estado de la cuestión va cambiando, gracias a la Fortuna, a un cambio de sensibilidad gracias a la presencia de cientos de miles de inmigrantes africanos y caribeños en Europa, a la insistencia de miles de intelectuales (profesores, reseñistas, editores, periodistas) negros, mulatos y aliados (de todos los colores) en universidades y editoriales de prestigio; y al crecimiento y desarrollo de las políticas editoriales de Iberoamérica. Pero todavía, un negro intelectual asusta. Todavía se escuchan críticas si insiste demasiado en su "diferencia". Si no se comporta según las más estrictas normas de la civilizada intelectualidad (según una visión muy estrecha de los que es "ser civilizado" y "ser intelectual") . Carnavalesco, exotizante, caribeñoso- los epítetos evaden el nombrete, pero , por defecto, lo subrayan. Se insiste en los símiles y en los eufemismos. Yo los oigo con atención y reflexiono.
Sé que muchos de mis compañeros y compañeras escritoras que me apoyan y me respetan, no entienden estos gestos de afirmación racial. Los ven banales, sospechosos, hasta "vendidos". No entienden la insistencia en presentar el cuerpo (como depositario de la diferencia), en primera fila, en el mismo rango a como se presentan las palabras, la obra intelectual. No comprenden por qué la insistencia en que el cuerpo cifre sus lenguajes. O que hable por sí solo.
Tampoco entienden el gesto "pan-nacional" que entrecruza idiomas y geografías. Lo ven como traición nacional; y no como búsqueda de lazos estrechantes. A fin de cuentas, por piel y por papel, todos los negros(mulatos, multiculturales y aliados) intelectuales del mundo pertenecemos a varias comunidades a la vez; a comunidades diaspóricas. No es culpa mía- sino de la esclavitud y de la globalización, del imperialismo, la emigración y de la pobreza.
Primero muerta que negarle mi hermandad a Willie Perdomo, a Tato Laviera, a Mariposa, a Tony Medina, a Junot Díaz, a los latinos (boricuas, dominicanos, cubanos) que viven en EU. Y por extensión a los sus homólogos chicanos, nicas, colombianos. Primero muerta que negarle mi gratitud y hermandad (carajo, por admiración; por toda esa poesía absolutamente hermosa del Harlem Reinassance, por The Invisible Man y por Their Eyes are Watching God y por Sula y por Beloved y por tanto), a los afro-norteamericanos. Primero muerta que negársela también a los españoles, y latinoamericanos; por su tradición literaria, que es mía también- que me he ganado con sudor y sangre. Y a los brasileños por afrodiaspóricos también y a los africanos. And on, and on and on... Hay hermandades y globalizaciones que se traman desde arriba, otras desde abajo, o transversalmente. Me gusta ser transversal.
Muchos de mis compañeros intelectuales nacionales tampoco entienden los collares de santería en presentaciones de libros, ni los colorines en la ropa; ni la insistencia en que fuera Luis Rafael Sánchez- el mejor de nuestros escritores contemporáneos, sin lugar a dudas y punto- quien diera la charla magistral en el Festival de la Palabra. No leen el gesto, se les pasa.
Quizás esto sea bueno. La excelencia, el arduo trabajo, la hermandad y trabajo en conjunto ,la monumentalidad de lo logrado, fue tanta que no contó la diferencia, el color de una piel. Pero ahí estaba. Ahí está. Fue a propósito. Toda decisión tomada no fue por "ingenuidad". Fue con pleno uso de conciencia- una conciencia "otra", "diferente".
Tomo en cuenta nuestra situación actual, sin remilgos. Sin embargo, me remito a otra historia. No puedo hacer otra cosa. Lo nacional es poca (y traicionera ) frontera para la gente de mi color y de mi clase. Lo diaspórico impera (por superviviencia, por necesidad, por conciencia ) cuando se es negro, se es "cafre", cuando se es hispano, cuando se habla español desde esta piel y desde este papel.
Creo que quien mejor ha reflexionado sobre esta cuestión en el mundo es el gran Chuco Quintero en su imprescindible libro "Cuerpo y cultura". El argumenta que en Africa no se "lleva el cuerpo" como en el Caribe. Que acá, el cuerpo, sus contoneos, y sus presencias eran (son) una de los más poderosos lenguajes, de las más fuertes afirmaciones y escapes a los controles de la esclavitud y del poder. Que hay historias que se llevan marcadas en el cuerpo, en la piel y que desde ahí, hablan.
Pero todavía, horrorizado, persiste el inseguro ojo blanco/civilizado de estas islas (o blanco/civilizado wannabe) al ver a un cuerpo negro contoneándose en la espesura- (¿de las letras, de la primitiva isla?) Mira y teme- ñam-ñam- la fauce detrás de los tambores. Se asusta ante el visitante y empuña variantes de la frase que Cayetano Coll y Toste empuñara en el 1902- que las cámaras (de los soldados gringos de la ocupación norteamericana del 1898 o de la prensa internacional y del Hispanic International TV Network- da igual) no se empeñen en retratar bohíos y negritos barrigones (o negras culonas), cuando en realidad, la verdadera cara del país es "civilizada", es "hispánica", es "nacional", es "blanca" (según estrechísimas visiones de todos estos adjetivos).
En "The Enigma of Arrival", Sir V.S. Naipaul (otro premio Nobel caribeño y "étnico"- pese a lo que él mismo pueda argumentar) plantea que llegar a ser un gran escritor, reconocible en el mundo, es, de alguna manera, dejarse atrás. "Llegar" implica una renuncia a orígenes, a raíces. En la fabulosa novela que resultó finalista del Premio Medicci 2008, el "Síndrome de Ulises", mi amigo Santiago Gamboa lee a Naipaul, y se pregunta si esto necesariamente tiene que ser así. Si hay que dejarse atrás para convertirse en gran escritor.
Quizás Naipaul tenga razón. Pero yo prefiero creerle a Gamboa. Apostarle a su duda, al menos.
Además, prometo seguir intentando poner las cosas donde van.
Por mérito propio, sin verguenza, en la platea internacional, de igual a igual.
Las razones son muchas. Los afro-hispanos (por llamarnos de alguna manera) no tuvimos la "suerte" de encontrar una metrópoli aglutinadora a la cual emigrar a principios del Siglo XX. La tesis no es mía- es de José Manuel Fajardo, con quien he discutido el tema hasta la saciedad. El argumenta que los intelectuales negros angloparlantes y francófonos de principios de siglo pasado tenían metrópolis pujantes y modernas a dónde emigrar. Estas metrópolis les ofrecieron posibilidades de insertarse en un debate intelectual internacional, de gestar publicaciones y proyectos "pan-étnicos" que les dieran visibilidad a sus reclamos y a sus discursos.
Sin embargo, a principios del siglo XX, España era apenas una aldea malsana (palabras del periodista y novelista español JM Fajardo), un imperio en decadencia, que había perdido una guerra imperial, que iba a convertirse en escenario de guerra civil y de la cual emigraban centenares de intelectuales. Nuestros debates intelectuales del negrismo se dieron "descentrados", coincidiendo sus discursos como por arte de magia, pero no por lugares de encuentro que insuflaran proyectos comunes- ni aún cuando se sumara a la causa el gran Federico García Lorca con su poemario "Poeta en Nueva York". De hecho, fue a Nueva York a donde emigraron muchos intelectuales negros del Caribe. Para muestra un botón. Arturo Schomburg, uno de los panafricanistas más importantes de principios de siglo pasado, amigo de WEB Dubois, de Langhston Hughes y Zora Neale Hurston, fue un negro masón del pueblo de Ponce, Puerto Rico, cuya identidad "afrohispana" permanece poco reconocida hasta el sol de hoy.
Quizás por eso, porque las luchas, reclamos y obras de los escritores negros, mulatos, caribeños (o, como se les llama ahora, multiculturales) en América Latina y el Caribe permanecen marginales, cada vez que un intelectual negro hispanoparlante entra a la esfera pública, tiene que sufrir acusaciones que otros autores de la misma raza, pero de diferente idioma expresivo y literario ya no tienen que encarar. Si se pone un turbante en la cabeza, hace un performance medio "rappeado" o baila bomba en un Festival- es decir, si comete actos públicos que ostentan un carácter evidentemente "cafre", se le tilda de estar jugando al farandulero, al carnavalesco o al exótico. No se leen estos actos como afirmaciones culturales, sino como un juego mediático, performático, poco "intelectual", incómodo. Indecente, confuso, sospechoso.
Como si hubiera una única manera de ser intelectual en el mundo.. . Lo otro es puro primitivismo de tercera, puro juego massmediático/performático, pura insistencia innecesaria de autoexotización. Puro y maldito empeño de avergonzar al país, sacando lo negro de la cocina.
La cosa va cambiando muy lentamente. Rey Andújar y Aurora Arias (Rep Dom), José Manuel Prieto y Soleida Ríos (Cuba), Yolanda Arroyo y esta servidora (PR) (por nombrar a algunos poetas/novelistas/intelectuales evidentemente negros) hemos logrado una modestísima inserción en medios culturales más masivos. El estado de la cuestión va cambiando, gracias a la Fortuna, a un cambio de sensibilidad gracias a la presencia de cientos de miles de inmigrantes africanos y caribeños en Europa, a la insistencia de miles de intelectuales (profesores, reseñistas, editores, periodistas) negros, mulatos y aliados (de todos los colores) en universidades y editoriales de prestigio; y al crecimiento y desarrollo de las políticas editoriales de Iberoamérica. Pero todavía, un negro intelectual asusta. Todavía se escuchan críticas si insiste demasiado en su "diferencia". Si no se comporta según las más estrictas normas de la civilizada intelectualidad (según una visión muy estrecha de los que es "ser civilizado" y "ser intelectual") . Carnavalesco, exotizante, caribeñoso- los epítetos evaden el nombrete, pero , por defecto, lo subrayan. Se insiste en los símiles y en los eufemismos. Yo los oigo con atención y reflexiono.
Sé que muchos de mis compañeros y compañeras escritoras que me apoyan y me respetan, no entienden estos gestos de afirmación racial. Los ven banales, sospechosos, hasta "vendidos". No entienden la insistencia en presentar el cuerpo (como depositario de la diferencia), en primera fila, en el mismo rango a como se presentan las palabras, la obra intelectual. No comprenden por qué la insistencia en que el cuerpo cifre sus lenguajes. O que hable por sí solo.
Tampoco entienden el gesto "pan-nacional" que entrecruza idiomas y geografías. Lo ven como traición nacional; y no como búsqueda de lazos estrechantes. A fin de cuentas, por piel y por papel, todos los negros(mulatos, multiculturales y aliados) intelectuales del mundo pertenecemos a varias comunidades a la vez; a comunidades diaspóricas. No es culpa mía- sino de la esclavitud y de la globalización, del imperialismo, la emigración y de la pobreza.
Primero muerta que negarle mi hermandad a Willie Perdomo, a Tato Laviera, a Mariposa, a Tony Medina, a Junot Díaz, a los latinos (boricuas, dominicanos, cubanos) que viven en EU. Y por extensión a los sus homólogos chicanos, nicas, colombianos. Primero muerta que negarle mi gratitud y hermandad (carajo, por admiración; por toda esa poesía absolutamente hermosa del Harlem Reinassance, por The Invisible Man y por Their Eyes are Watching God y por Sula y por Beloved y por tanto), a los afro-norteamericanos. Primero muerta que negársela también a los españoles, y latinoamericanos; por su tradición literaria, que es mía también- que me he ganado con sudor y sangre. Y a los brasileños por afrodiaspóricos también y a los africanos. And on, and on and on... Hay hermandades y globalizaciones que se traman desde arriba, otras desde abajo, o transversalmente. Me gusta ser transversal.
Muchos de mis compañeros intelectuales nacionales tampoco entienden los collares de santería en presentaciones de libros, ni los colorines en la ropa; ni la insistencia en que fuera Luis Rafael Sánchez- el mejor de nuestros escritores contemporáneos, sin lugar a dudas y punto- quien diera la charla magistral en el Festival de la Palabra. No leen el gesto, se les pasa.
Quizás esto sea bueno. La excelencia, el arduo trabajo, la hermandad y trabajo en conjunto ,la monumentalidad de lo logrado, fue tanta que no contó la diferencia, el color de una piel. Pero ahí estaba. Ahí está. Fue a propósito. Toda decisión tomada no fue por "ingenuidad". Fue con pleno uso de conciencia- una conciencia "otra", "diferente".
Tomo en cuenta nuestra situación actual, sin remilgos. Sin embargo, me remito a otra historia. No puedo hacer otra cosa. Lo nacional es poca (y traicionera ) frontera para la gente de mi color y de mi clase. Lo diaspórico impera (por superviviencia, por necesidad, por conciencia ) cuando se es negro, se es "cafre", cuando se es hispano, cuando se habla español desde esta piel y desde este papel.
Creo que quien mejor ha reflexionado sobre esta cuestión en el mundo es el gran Chuco Quintero en su imprescindible libro "Cuerpo y cultura". El argumenta que en Africa no se "lleva el cuerpo" como en el Caribe. Que acá, el cuerpo, sus contoneos, y sus presencias eran (son) una de los más poderosos lenguajes, de las más fuertes afirmaciones y escapes a los controles de la esclavitud y del poder. Que hay historias que se llevan marcadas en el cuerpo, en la piel y que desde ahí, hablan.
Pero todavía, horrorizado, persiste el inseguro ojo blanco/civilizado de estas islas (o blanco/civilizado wannabe) al ver a un cuerpo negro contoneándose en la espesura- (¿de las letras, de la primitiva isla?) Mira y teme- ñam-ñam- la fauce detrás de los tambores. Se asusta ante el visitante y empuña variantes de la frase que Cayetano Coll y Toste empuñara en el 1902- que las cámaras (de los soldados gringos de la ocupación norteamericana del 1898 o de la prensa internacional y del Hispanic International TV Network- da igual) no se empeñen en retratar bohíos y negritos barrigones (o negras culonas), cuando en realidad, la verdadera cara del país es "civilizada", es "hispánica", es "nacional", es "blanca" (según estrechísimas visiones de todos estos adjetivos).
En "The Enigma of Arrival", Sir V.S. Naipaul (otro premio Nobel caribeño y "étnico"- pese a lo que él mismo pueda argumentar) plantea que llegar a ser un gran escritor, reconocible en el mundo, es, de alguna manera, dejarse atrás. "Llegar" implica una renuncia a orígenes, a raíces. En la fabulosa novela que resultó finalista del Premio Medicci 2008, el "Síndrome de Ulises", mi amigo Santiago Gamboa lee a Naipaul, y se pregunta si esto necesariamente tiene que ser así. Si hay que dejarse atrás para convertirse en gran escritor.
Quizás Naipaul tenga razón. Pero yo prefiero creerle a Gamboa. Apostarle a su duda, al menos.
Además, prometo seguir intentando poner las cosas donde van.
Por mérito propio, sin verguenza, en la platea internacional, de igual a igual.
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lunes, 17 de mayo de 2010
SOBRE LA UNIVERSIDAD
Una verdadera universidad no puede vivir de espaldas al diálogo. La
imposición unilateral es la antítesis de los valores que encarna una
universidad. Veintisiete días de huelga en la Universidad de Puerto
Rico son ejemplo elocuente de ambas máximas.
Un diálogo honesto requiere voluntad de las partes de alcanzar un
acuerdo. Un diálogo honesto requiere que quien negocie tenga verdadero
poder para tomar decisiones. Un diálogo honesto requiere tener los
objetivos bien definidos. Un diálogo en el que la estrategia sea cómo
vencer al otro no es un diálogo honesto. Un diálogo en el que quienes
están sentados a la mesa, después del esfuerzo de exponer y escuchar
las posiciones en conflicto, se declaren sin poder para llegar a un
acuerdo, tampoco es honesto. Un diálogo sin objetivos específicos
tampoco lo es. Veintisiete días de huelga lo prueban.
La Junta de Síndicos, en especial su Presidenta, el presidente de la
Universidad y los rectores de los recintos, tienen que aceptar
de una vez por todas que no ganarán este conflicto a través del
cansancio de los estudiantes en huelga o procurando un respaldo
público del Gobernador; mucho menos, con el despliegue de fuerza de la
Policía para que se impida la entrada de alimentos y agua a los
estudiantes o la comunicación de los estudiantes con el exterior u
ordenando el desalojo de los estudiantes. Esta estrategia lo único que
traerá será una tragedia.
Si la Universidad de Puerto Rico ha establecido una tradición de
consultas para elegir decanos, rectores y a su presidente, ¿por qué no
puede hacerlo para encontrar soluciones a sus problemas fiscales?
¿Acaso no son más llevaderas las decisiones difíciles cuando son
resultado de un diálogo participativo e incluyente? ¿Acaso no hay
áreas donde recortar gastos antes de aumentarles los costos a los
estudiantes y quitarles derechos adquiridos?
Quienes suscribimos esta carta, preocupados como estamos por los
acontecimientos en la Universidad de Puerto Rico, reclamamos que
administración y liderato estudiantil de la Universidad aumenten sus
esfuerzos en la dirección del diálogo honesto, basado en los
verdaderos valores universitarios. Esperamos que den cátedra al resto
de Puerto Rico y al mundo de la capacidad del diálogo como forma
fundamental de solucionar conflictos.
Mayra Santos-Febres
Mario Santana Ortiz
Moisés Agosto
Pedro Ortiz
Marilú Carrasquillo
Tere Dávila
José Caez
Ana Maria Fuster
Daniel Torres
Francisco Font Acevedo
Mario R. Cancel
José Anazagasty
imposición unilateral es la antítesis de los valores que encarna una
universidad. Veintisiete días de huelga en la Universidad de Puerto
Rico son ejemplo elocuente de ambas máximas.
Un diálogo honesto requiere voluntad de las partes de alcanzar un
acuerdo. Un diálogo honesto requiere que quien negocie tenga verdadero
poder para tomar decisiones. Un diálogo honesto requiere tener los
objetivos bien definidos. Un diálogo en el que la estrategia sea cómo
vencer al otro no es un diálogo honesto. Un diálogo en el que quienes
están sentados a la mesa, después del esfuerzo de exponer y escuchar
las posiciones en conflicto, se declaren sin poder para llegar a un
acuerdo, tampoco es honesto. Un diálogo sin objetivos específicos
tampoco lo es. Veintisiete días de huelga lo prueban.
La Junta de Síndicos, en especial su Presidenta, el presidente de la
Universidad y los rectores de los recintos, tienen que aceptar
de una vez por todas que no ganarán este conflicto a través del
cansancio de los estudiantes en huelga o procurando un respaldo
público del Gobernador; mucho menos, con el despliegue de fuerza de la
Policía para que se impida la entrada de alimentos y agua a los
estudiantes o la comunicación de los estudiantes con el exterior u
ordenando el desalojo de los estudiantes. Esta estrategia lo único que
traerá será una tragedia.
Si la Universidad de Puerto Rico ha establecido una tradición de
consultas para elegir decanos, rectores y a su presidente, ¿por qué no
puede hacerlo para encontrar soluciones a sus problemas fiscales?
¿Acaso no son más llevaderas las decisiones difíciles cuando son
resultado de un diálogo participativo e incluyente? ¿Acaso no hay
áreas donde recortar gastos antes de aumentarles los costos a los
estudiantes y quitarles derechos adquiridos?
Quienes suscribimos esta carta, preocupados como estamos por los
acontecimientos en la Universidad de Puerto Rico, reclamamos que
administración y liderato estudiantil de la Universidad aumenten sus
esfuerzos en la dirección del diálogo honesto, basado en los
verdaderos valores universitarios. Esperamos que den cátedra al resto
de Puerto Rico y al mundo de la capacidad del diálogo como forma
fundamental de solucionar conflictos.
Mayra Santos-Febres
Mario Santana Ortiz
Moisés Agosto
Pedro Ortiz
Marilú Carrasquillo
Tere Dávila
José Caez
Ana Maria Fuster
Daniel Torres
Francisco Font Acevedo
Mario R. Cancel
José Anazagasty
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universidad
viernes, 23 de abril de 2010
domingo, 28 de febrero de 2010
DESDE LA ABSOLUTA ENVIDIA

Hace ya algunas semanas se celebró la Feria del Libro de Calcuta en la India. Este año, el país invitado fue México. Hasta allá viajaron dos amigos escritores, Cristina Rivera-Garza, ganadora de su segundo Premio Sor Juana Inés de la Cruz por su novela "La muerte me da" y el brillantísimo Jorge Volpi. Santiago Gamboa, que vive en Nueva Delhi, me lo avisó. No tan sólo me lo avisó sino que me mandó esta foto.
Volpi y Gamboa contra el Taj Majal. !Qué envidia! Estoy loca por que me cuenten los detalles del viaje, lo que vieron, lo que pensaron, Ya habrá tiempo cunado los tres- Gamboa, Cristina, Volpi- vengan al Festival de la Palabra.
Y a ver cuándo invitan al Caribe a la Feria del Libro de Calcuta. En ello trabajamos, en la internacionalizaciónde la literatura. Tdos los libros y todos los encuentros, para todas las culturas.
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