viernes, 31 de julio de 2009

FIL DE LIMA






Perú es un país muy poderoso.

Una semana antes de salir para Madrid a impartir el curso "La descendencia de Poe:Terror y Literatura", resulta que estaba pautada a presentarme en la Feria Internacional de Lima. Pensé que Doris Moromisato se había olvidado de la invitación que me había hecho un año antes, a instancias del Sublime Thays. Pero se acordó. Ya había aceptado, así que me embarqué hacia Lima.

La misma noche que llegué, furiosa (siempre me entra una furia inmensa cuando tengo que hacer trasbordo en el aereopuerto de Miami), me topé con Pedro Mairal, Pilar Quintana y Antonio García, quienes también fueron invitados a Lima como parte del grupo Bogotá 39. Quedamos en que al día siguiente, iríamos a un lugar legendario, a la Rosa Náutica, a tomarnos un pisco sour y a conversar.

Lima, la garúa, el cielo siempre encapotado, Miraflores... todo eso l había vividotan sólo desde la literatura. Pero allí estaba, viendo un mar que jamás había visto antes- un mar gris, brumoso, que no se acaba nunca, porque nunca distingues donde empieza el horizonte y donde terminar el cielo. Barrancos escarpados terminan justo al filo del mar. Unos cuantos surfers se enfrentan al frío de las aguas para montar alguna ola. El aire huele a una sal suave, casi indistinguible, y una llovizna fina todo lo humedece. Lima la triste, Lima la hermosa. Lima.

Pili, Pedriño, Toño y yo tomamos el afamado pisco sour- yo fui cautelosa y sólo tomé uno-por lealtades literarias no añadiré mayor información etílica acerca de esa tarde. Nos matamos hablando de Conrad, de Coetzee, de Ribeyro y de Lima. Convocamos el espíritu de Thays, pero no llegó. Lo echamos de menos y lo amamos a distancia. Luego regresamos al hotel, había que prepararse para las charlas y presentaciones de la Feria.

Doris Moromisato, mujer dinámica y alegre- gracias por la invitación. Gracias a Steven Rivera, a Vanessa y a Frances González, de la Embajada de E.U. por todo el apoyo y la atención recibida.Es la primera vez en la vida que una embajada de Estados Unidos me costea el pasaje aéreo para aqtende a un encuentro literario - times are a-changing!!! Y gracias a Pedro, a Pilar y a Antonio por acompañarme en Lima.

A tí Sublime, siempre mi corazón.

Las fotos son de la Rosa Náutica- cortesía de Pedro Mairal.

sábado, 25 de julio de 2009

EL CASO GATES


Conocí a Henry Louis Gates en el otoño del 1987. Acababa de ser aceptada como estudiante graduada en la Universidad de Cornell. Ese septiembre, cuando me bajé de una Greyhound olorosa a sudor rancio y a cigarrillo, en medio de un pueblo de Central New York,creí que moriría de soledad y de aburrimiento. Pero pronto me enteraron que en el departamento de Africana Studies era donde estaba la acción. Un nuevo profesor, recién llegado de Yale estaba trayendo a los más interesantes pensadores de los estudios afrodiaspóricos a dar charlas, clases y conferencias. Yo no sabía qué eran "estudios afro-diaspóricos", ni que mi eterno interés por las literaturas caribeñas, brasileñas y africanas se podían estudiar de manera sistemática y con bibliografía amplia que apoyara mis lecturas. Pero eso cesó tan pronto me apunté a tomar clases con Henry Louis Gates.

La clase la daban él y el premio Nóbel africano Wole Soyinka. Fue un festín. Ese año y los tres subsiguientes, vinieron a Cornell a dar charlas y seminarios Toni Morrison, Houston Baker, y Cornell West. Gracias a él, se le concedieron puestos a Anthony Kwame Appiah, filósofo de Ghana, experto en estudios de construcciones de discurso racial, a Biodun Jeyifo, lector de mi tesis, especialista en literatura contemporánea africana, a José Piedra- el más adorado de mis mentores y especialista en literatura afro-hispánica. A todos los trajo Skip Gates. Gracias a él, también fui a dar conferencias a Wesleyan College y a la Universidad de Dakar en Senegal. Obviamente, como estudiante graduada, yo no tenía un centavo para costear estos viajes. Skip me explicó cómo buscar fondos y aún hoy sospecho que una beca que me llegó de manera misteriosa, fue dinero que él sacó de su propio bolsillo para que yo pudiera atender una importante conferencia.

El tiempo dorado de los estudios afrodiaspóricos en Cornell cesó el día que Henry Louis Gates Jr. se fue de Cornell. Había aceptado un puesto en Harvard.
Cuando, en el 2004, me invitaron a dar clases a esta prestigiosa institución, me reencontré con Skip Gates, quien siguió siendo mi mentor durante ese año.

Ahora me entero de que Skip Gates fue arrestrado intentando entrar a su casa en Cambridge, Massachussetts. el Presidente Barack Obama, quien obviamente lo conoce, se expresó enérgicamente contra este arresto. Dijo que fue unacto de suprema estupidez. Luego, por razones políticas, ofreció una tenue disculpa al sargento y al alcalde (negro) de Massachussetts, explicando que había escogido las palabras equivocadas para referirse al arresto de Skip Gates.

Yo pienso que Obama no se equivocó en su escogido de palabras. Henry Louis Gates es el intelectual negro más importante del planeta. Ha formado a cientos de intelectuales de todos los hemisferios (a mí incluída). Ha trabajado arduamente para incluir la literatura africana , afroamericana y afrohispanoamericana en el canon de la literatura universal. Ha escrito los ensayos más esclarecedores sobre la formación de los discursos raciales que yo he leído en toda mi vida.Editó la primera colección de narrativas de esclavos de Estados Unidos, diseminando así los "testimonios" de esclavos manumisos tales como Oludah Equiano, Harriet Jacos y Mary Prince. Trabajó inclansablemente porque en universidades tales como Yale, Cornell y Harvard estuvieran a la vanguardia de los estudios afroamericanos.Me convenció a mí y a miles de estudiantes en el mundo que ser negro no es tan sólo una cuestión de piel, sino una pertenencia a una tradición epistemológica, política e histórica. Que combatir el racismo se hace también desde la página, rescatando historias y saberes; criticando el binario que divide el mundo en "civilizados" y "bárbaros", carentes de historia y de filosofía.

Pero, una noche, Henry Louis Gates quiso entrar a la casa y se le atascó la cerradura. Me lo imagino, agachado, intentando domar esa pierna que le nació es más corta que la otra, para maniobrar, empujar, tratar de abrir la maldita puerta. Me imagino a la policía patrullado por la exclusiva sección de Cambridge en donde habita, encendiendo el biombo al ver a "ese individuo sospechoso", trasteando con el cerrojo de entrada de una vivienda elegante. Conociendo a Skip, me imagino que hubo cruce de palabras, me imagino su descreimiento de lo que le estaba sucediendo. Me imagino su humillación al ser conducido hasta la patrulla. Y también me imagino la risa de Skip Gates, casi la oigo. Me lo imagino citando para sí a Ralph W. Ellison en "The Invisible Man": "You just have to keep this niggerboy running".

El arresto de Henry Louis Gates sirve de termómetro para medir cómo van las relaciones raciales y el respeto por los derechos civiles en Estados Unidos de América. Puede ser que Obama haya llegado a ser Presidente de E.U. y que Skip Gates sea uno de los profesores más distinguidos de la Univesidad de Harvard. Pero eso no cambia las maneras en que los negros son (somos) percibidos en el día a día en ese país y en el resto del mundo. Ya bien lo explicó Gates, las construcciones raciales no tienen nada qué ver con la razón, ni con las pruebas empíricas que destruyen estereotipos. Las construcciones raciales funcionan desde otras coordenadas, las coordenadas del mito, del terror, de las tipificaciones criminales y de los hábitos.

Pero esos hábitos van a cambiar, tienen que cambiar, están cambiando. Es la primera vez que un Presidente (negro) condena públicamente el exceso policial contra un intelectual negro. Ya son otras las coordenadas de esta discusión. Cada vez les va a salir más costoso a los racistas equivocarse con un negro.

sábado, 18 de julio de 2009

KABO Y PLATON

Mucho se ha dicho acerca de la relación entre cine y literatura, Muchos escritores que han escrito cine han hablado sobre la extraña sensación de ver sus obras llevadas a la pantalla grande o de verse con la tarea de escribir un guión y tener que recurrir a la literatura para poder ver la película que les han asignado escribir.

Recuerdo que cuando estaba escribiendo el guión de Kabo y Platón, me dio con leer las historias de escritores que trabajaron en el cine y sus peripecias con el tránsito entre literatura y guión. Graham Green escribió la novela "El tercer hombre" para luego poder escribir el guión. Yo no pude siquera plantearme el ejercicio. Sabía muy bien de qué quería escribir. El ejercicio era mterme directamente a elaborar un guión cinematográfico que tuviera como tema la cultura del reggaetón. Conozco bien esa cultura. Tuve una ver un hermano que sucumbio a ella. La historia no fue difícil de encontrar. La cuentión era desarrollarla en formato de cine.

Junto a mi amigo, el escritor y editor Félix Joaquín Rivera fuimos elaborando los giros de la trama. El me fue editando los parlamentos, para que no fueran tan palabreros; entrelazando las tramas secundarias, buscando los leitmotifs.Yo fui escribiendo el guión paso a paso.

Después de dos años de trabajo y uno de editor coaching, nació Kabo y Platón.

Acabo de ver el final cut de la película Kabo y Platón. La historia está basada en la vida de mi hermano Juan Carlos Santos-Febbres (1974-2006). No saben cuánto me emocioné al ver la película, que, también creo que es muy buena.
Aquí está enlace l trailer. Los invito a verla y a corer la voz entre sus allegados y contactos para que vayan creando expectativas

www.kaboyplatonmovie.com/main.htm -
Mayra

miércoles, 15 de julio de 2009

PUBLICADA EN LOS NOVELES



Pues sí, escondida y nerviosa, sigo escribiendo cuentos.Es, en serio, el único género que todavía me intimida. No creo dominarlo del todo. De hecho, estoy segura de que no domino ni la poesía ni el ensayo, mucho menos a la novela; pero, no sé por qué, estos géneros me brindan una gran alegría. Cuando empiezo a escribirlos, los acojo con la excitación del que se lanza a un viaje de exploración placentera. Con el cuento no me pasa igual.
Quizás la culpa la tengan Quiroga, Borges y Bolaños...

Aún sí, sigo escribiendo cuentos que no publico. Pero Salvador Luis, director de la revista Los Noveles, me pidió uno. Decidí entregarle 'La fotógrafa".

"Los Noveles" publica a los mejores de la cuentística, poesía y ensayística latinoamericana actual. Roncagliolo, Paz-Soldán, Guadalupe Nettel son sólo algunos de los escritores publicados en la revista. Además, infoma sobrelo nuevo en literatura latinoamericana- desde César Aira hasta Samantha Schwebin, ofreciendo reseñas de cada libro.

Es buen instrumento para seguirle el pulso a la nueva literatura latinoamericana. Además, provoca a que se sigan cultivando los géneros cortos, las narrativas experimentales. Le agradezco a Salvador Luis la invitación e inclusión en Los Noveles y el reto para seguir escribiendo cuentos. Quizás algún día, vuelva a publicar otros.

martes, 30 de junio de 2009

RESENA DEL PUBLISHERS WEEKLY-NUESTRA SENORA DE LA NOCHE



Our Lady of the Night Mayra Santos-Febres, trans. from the Spanish by Ernesto Mestre-Reed. Harper Perennial, $13.99 paper (368p) ISBN 978-0-06-173130-3

Set in the early- to mid-20th century, the latest from Santos-Febres (Sirena Selena) brings to life the story of Isabel “La Negra” Luberza Oppenheimer, Puerto Rico's most infamous madam and owner of Elizabeth's Dancing Place. The daughter of a migrant worker, Isabel is abandoned as a baby and raised by a kindly godmother until her early teenage years, when she is sent to work as a servant for a local aristocratic family. Later, she becomes entangled with prominent bachelor Fernando Fornarís, and things heat up: a pregnancy, her foray into selling black market booze and an expansion into becoming “not a madam, an emancipated woman” at a very steep cost. A complicated look into the notorious woman's struggle for a liberated and independent life, the book takes a boldly feminist stance that, thankfully, is not a woeful account of maternal guilt. The style can be heavy-handed, but Isabel remains, to her tragic end, a marvelously constructed character. (Aug.)

miércoles, 17 de junio de 2009

SOBRE LEER-Bioy Casares

Leer es añadir un cuarto a la casa de la vida.

Bioy Casares

martes, 16 de junio de 2009

UN ESCRITOR EN LA INTIMIDAD- ROBERTO BOLANO

Mi cocina literaria es, a menudo, una pieza vacía en donde ni siquiera hay ventanas. A mí me gustaría, por supuesto, que hubiera algo, una lámpara, algunos libros, un ligero aroma de valentía, pero la verdad es que no hay nada.

A veces, sin embargo, cuando soy víctima de irrefrenables ataques de optimismo (que finalizan, por otra parte, en alergias espantosas) mi cocina literaria se transforma en un castillo medieval (con cocina) o en un departamento en Nueva York (con cocina y vistas de privilegio) o en una ruca en los faldeos cordilleranos (sin cocina, pero con una fogata). Metido en estos trances generalmente hago lo que hace toda la gente: pierdo el equilibrio y pienso que soy inmortal. No quiero decir inmortal literariamente hablando, pues esto sólo lo puede pensar un imbécil y a tanto no llego, sino literalmente inmortal, como los perros y los niños y los buenos ciudadanos que aún no se han enfermado. Por suerte, o por desgracia, todo ataque de optimismo tiene un principio y un final. Si no tuviera final, el ataque de optimismo se convertiría en vocación política. O en mensaje religioso. Y de ahí a sepultar libros (prefiero no decir "quemarlos" porque sería exagerar) hay un solo paso. Lo cierto es que, al menos en mi caso, los ataques de optimismo se acaban, y con ellos se acaba la cocina literaria, se desvanece en el aire la cocina literaria, y sólo quedo yo, convaleciente, y un ligerísimo aroma de ollas sucias, platos mal rebañados, salsas podridas.

La cocina literaria, me digo a veces, es una cuestión de gusto, es decir es un campo en donde la memoria y la ética (o la moral, si se me permite usar esta palabra) juegan un juego cuyas reglas desconozco. El talento y la excelencia contemplan, absortas, el juego, pero no participan. La audacia y el valor sí participan, pero sólo en momentos puntuales, lo que equivale a decir que no participan en exceso. El sufrimiento participa, el dolor participa, la muerte participa, pero con la condición de que jueguen riéndose. Digamos, como un detalle inexcusable de cortesía.

Mucho más importante que la cocina literaria es la biblioteca literaria (valga la redundancia). Una biblioteca es mucho más cómoda que una cocina. Una biblioteca se asemeja a una iglesia mientras que una cocina cada día se asemeja más a una morgue. Leer, lo dijo Gil de Biedma, es más natural que escribir. Yo añadiría, pese a la redundancia, que también es mucho más sano, digan lo que digan los oftalmólogos. De hecho, la literatura es una larga lucha de redundancia en redundancia, hasta la redundancia final.

Si tuviera que escoger una cocina literaria para instalarme allí durante una semana, escogería la de una escritora, con la salvedad de que esa escritora no fuera chilena. Viviría muy a gusto en la cocina de Silvina Ocampo, en la de Alejandra Pizarnik, en la de la novelista y poeta mexicana Carmen Boullosa, en la de Simone de Beauvoir. Entre otras razones, porque son cocinas que están más limpias.

Algunas noches sueño con mi cocina literaria. Es enorme, como tres estadios de fútbol, con techos abovedados y mesas interminables en donde se amontonan todos los seres vivos de la tierra, los extinguidos y los que dentro de no mucho se extinguirán, iluminada de forma heterodoxa, en algunas zonas con reflectores antiaéreos y en otras con teas, y por supuesto no faltan zonas oscuras en donde solamente se vislumbran sombras anhelantes o amenazantes, y grandes pantallas en las cuales se observan, con el rabillo del ojo, películas mudas o exposiciones de fotos, y en el sueño, o en la pesadilla, yo me paseo por mi cocina literaria y a veces enciendo un fogón y me preparo un huevo frito, incluso a veces una tostada. Y después me despierto con una enorme sensación de cansancio.

No sé lo que se debe hacer en una cocina literaria, pero sí sé lo que no se debe hacer. No se debe plagiar. El plagiario merece que lo cuelguen en la plaza pública. Esto lo dijo Swift, y Swift, como todos sabemos, tenía más razón que un santo.

Así que este punto queda claro: no se debe plagiar, a menos que desees que te cuelguen de la plaza pública. Aunque a los plagiarios, hoy en día, no los cuelgan. Por el contrario, reciben becas, premios, cargos públicos, y, en el mejor de los casos, se convierten en best-sellers y líderes de opinión. Qué término más extraño y feo: líder de opinión. Supongo que significará lo mismo que pastor de rebaño, o guía espiritual de los esclavos, o poeta nacional, o padre de la patria, o madre de la patria, o tío político de la patria.

En mi cocina literaria ideal vive un guerrero, al que algunas voces (voces sin cuerpo ni sombra) llaman escritor. Este guerrero está siempre luchando. Sabe que al final, haga lo que haga, será derrotado. Sin embargo recorre la cocina literaria, que es de cemento, y se enfrenta a su oponente sin dar ni pedir cuartel.



Encontrado en: http://old.clarin.com/suplementos/cultura/2001/03/25/u-00301.htm