viernes, 7 de diciembre de 2012


JADEANTE Y SUDOROSA 11

Hoy regresé al cuerpo. No corrí. Tengo que volver a la brea poco a poco. Tomé una clase de spinning. La música estaba altísima, la luz muy baja. La propuesta de la clase era sencilla:   entrar, estirar, oir música que impidiera toda cosa que no fuera el enfoque en el ejercicio. Cero conversación; cero "los otros". La clase invitaba a la experiencia sencilla del yo con el cuerpo.  O mejor dicho: del yo, una maestra con las tetas hechas, un altoparlante, varios otros ciclistas virtuales, de embuste, montados  en su respectiva bicicleta estacionaria, y el cuerpo.

La clase reunía diversos especímenes de animales de cuidad; animales tecnológicos buscaban sudar, pagaban por sudar. Queríamos que nos dirigieran la experiencia  de "correr bicicleta" para maximizar su efectividad. Pero el fin no era el traslado. Nos dirigían otros fines: quemar calorías,  socializar en un ambiente "seguro" y "controlado", subir el ritmo cardiovascular apapado por nuestros trabajos sedentarios.

Yo fui a la clase, debo admitirlo, buscando otra cosa.

Otra vez había caído presa de los tiempos de la producción . Hacer, lograr, producir, impactar. Me olvidé del cuerpo. Caí presa del trabajo y de su contraparte, la gratificación del consumo. Si logras esto, te ganas aquello. Si produces, consumes. Pero eso no es el disfrute. Eso no es la experiencia de la carne.

Necesitaba regresar a la carne. El cuerpo me lo pedía, el cuerpo engarrotado con carpal tunnel, bursitis en el hombro, cuello tieso de tanto escribir; cabeza apabullada de tanto pensar.

Yo buscaba regresar a la carne,  bailar desde la carne. Vivir desde la carne. Necesitaba regresar. Y claro, sudar un poco en un ambiente "seguro y controlado", bajar calorías, todas las anteriores. También soy animal de mi especie. Frívolo animal de la cuidad. Aunque escribo.

La carne es energía y por lo tanto, propone una experiencia  extraña; una  que la cultura occidental tiende a llamar "espiritual". El problema es que siempre se piensa lo "espiritual" como trascendencia del cuerpo y por las vías reconocidas del "esp íritu". Lo teocéntrico de raigambre judeo-cristiana y musulmana impone la senda. El reconocimiento de otras culturas y sus racionalidades, de sus culturas y sus "espiritualidades" existe; pero hasta ahí llega el operativo. Es el reconocimiento de una vacía "diversidad". No  incluye el estudio de esas culturas,  la inclusión de estas otras experiencias, discursos, saberes en la cultura propia.

Obviamos lo que nos enseñan  los derviches que danzan para alcanzar a Dios, los tambores que recuerdan el latido del mundo e invitan a moverse, a orar desde ese latido.

La alegría de la carne existe y no es primitiva, ni pecaminosa, ni incomprensible. Existe y vive entre nosotros. Propone el perderse en el universo que es la carne, la realidad pre-linguística;  alcanzar ese descendiento y esa disolucieon del ego en la materia; eso que narra Maria Luisa Bombal en las últimas p áginas de "La Amortajada". Es trascender hacia abajo, hacia la materia que late y se consume, se regenera y brilla. Es bajar hacia lo fractal nano-atómico como experiencia de existencia. Y desde allí danzar.

Y todo esto andaba buscando en mi clase de spinning, se los juro. Quizás porque la noche anterior había ido a la presentación de un libro de poemas acerca de Angelus Silesius. La presentación del libro de poemas- hecho por Angel Dario Carrero, padre franciscano- fue una celebración del espíritu como "sin razón". De la cultura como "sin razeon" y de la espiritual experiencia de lo bello. "La rosa florece porque florece/ no obedece razón alguna. No se mira a sí misma". Esos versos del monje del siglo XVI eran los que animaban la presentación. Hableo nuestra reconocida crítica Luce López-Baralt de poesía mística, Paco Pepe  , el gran filósofo, se enfoceo en la discusión del CONCEPTO (casi hegeliano, casi el ser en sí y para sí, es decir dios como razón y lenguaje y la insuficiencia del lenguaje como motor mutantis de la poesía. Y yo me sentí extrañamente incómoda.

Quería sentirme feliz, pero salei ansiosa. Feliz por Dareio, por su triunfo. Ansiosa por mei y mi lugar en esa celebración.

Debía sudar; es decir pensar desde otra coordenada.


Era la incomodidad de siempre. Era la mujer pensante que reconoce el discurso Occidental; pero que no se siente cómoda allá adentro. No puede evitarlo.   Intenta no darle peso, pero no puede evitar ver ese discurso cada vez más insuficiente. Cada vez que lo ve estas operaciones dominantes de la Cultura Occidental y sus ánimos de trascendencia y unión con lo inefable, esa mujer que piensa negra, oscura, desde adentro , termina perguntándose  lo mismo : ¿Es que acaso hay que  "trascenderse" para poder participar de todo esto; de esto que todos aplauden como La Cultura Occidental y sus sistema de validación y autolegitimación? ¿Es que desde aquí, en esta isla perdida del Caribe solo nos queda celebrar  las corrientes filosóficas alemanas, la teología y la cultura barroca así, nombrándonos como legítimos herederos (que lo somos) pero... ? Sé que somos parte de esa cultura occidental- nuestro importe de entrada lo hemos pagado con sangre; pero ¿es eso lo único? No puedo olvidar las conversaciones con Noé Jitrik, el filósofo y crítico argentino que me recuerda: "las civilizaciones derrotadas tienen que aprender a olvidar para poder sobrellevar su propia supervivencia".

Pero , Dios mio, este es el cat álogo de opciones- ¿quedarnos con la historia paralela u olvidar? Sumarnos y olvidar. Nombrarnos como pura diferencia y olvidar. Si, somos los derrotados- la pequeña ilsa colonizada por siglos con menos de 8 millones de habitantes entre diáspora y estancia. Eso somos; mero átomo en el universo. Y para sobrellevar nuestra existencia, ¿tendremos, como única salida, olvidar esa experiencia innombrada, que no entra en el lenguaje de la "occidentalidad"?

Fui a dejar todo eso en la clase de spinning; olvidarme de las preguntas incómodas. Regresar a esa experiencia triste y dulce que es saber que existe otro saber que no se nombra pero que subsiste desde la piel, los músculos, los huesos, lo oscuro, esa incómoda diferencia que no se nombra. Quería descender.

La materia es energía. Volver a ella desata palabras, al menos en mí. Esa otra energía me atrapa. Entonces escribo desde el eje que supone para mi acceder al lenguaje fuera del tiempo de la producción. Regreso al tiempo del arte como experiencia de creación. Me hacía falta.

Terminé mi clase de spinnig sudada y feliz. Serena y reconciliada. Aún no me he bañado y apesto a rayos. Pero no quería dejar ir esto. Esta experiencia del regreso. Este sentarme frente al teclado y danzar. Esta escritura desd el cuerpo.


jueves, 29 de noviembre de 2012



Entrada al mundo virtual

Hoy me acabo de enterar que todos mis libros están en amazon.com; version kindle. Al que le interese, favor acceda a http://www.amazon.com/s/ref=nb_sb_ss_i_2_12?url=search-alias%3Dstripbooks&field-keywords=mayra+santos+febres+spanish&sprefix=mayra+santos%2Cstripbooks%2C245

domingo, 19 de agosto de 2012

CONTRA LIMITAR EL DERECHO A LA FIANZA

REFLEXION PARA VOTAR EN EL PLEBISCITO QUE LIMITARA EL DERECHO A FIANZA EN PR. Una sociedad se embrutece más con el empleo habitual de los castigos que con la repetición de los delitos. Oscar Wilde.

sábado, 31 de marzo de 2012

El 29 de marzo, en medio de una huelga general en España que atrasó vuelos y dejó el país en ascuas, logré regresar a Puerto Rico desde Madrid. Había ido a participar en el congreso de Género y Raza de la organización YOSOYELOTRO- capitaneada por el boricua y antiguo alumno Jesús Del Valle y su cómplice Dagmaris Rivera, de Venezuela. Dagmaris, Jesús y otra boricua alumna- Deborah Elias, fundaron la organización cuando se encontraron en Madrid estudiando gestión cultural a principios de milenio(2006, creo). Estudiando se dieron cuenta de que en España entera, pero sobretodo en Madrid, había una inmensa inmigración caribeña de quien nadie hablaba más que en términos "sociológicos". En España, el Caribe , desde hace más de 50 años, era Cuba. Significaba mucho sol, mulatas sabrosonas, revolución barbuda, ron y música. Quedaba del otro lado del mar. Ese otro Caribe, compuesto por dominicanas trabajadoras en la industria del "servicio" (entiéndase nanas, cuidadoras de ancianos, trabajadoras del sexo y limpiadoras de casa ahora convertidas en dueñas de restoranes, beauticians y si, en profesionales con educación universitaria), habían creado otro Caribe en España, que acogía a la inmigración de estudiantes venezolanos, puertorriqueños, a la nueva oleada de cubanos post crisis y que se mezclaba con la de exilados colombianos, algunos oriundos de la costa caribeña- casi todos migrados por condiciones económicas y/o por la guerrilla.

Sé que se me quedan razones para explicar la migración caribeña a España que complicó el antigua panorama del Caribe que se tenía por allá.

La cuestión es que había que darle voz a esas presencias; permitirles que hablaran. Había que entablar diálogos con los españoles aliados de antaño y también con los actuales- españoles que, en el mejor de los casos conocían de ese otro Caribe, estaban ansiosos por conocerlo. Se sentían hermanados y convivían (en Lavapiés, en el pequeño Caribe de Cuatro Caminos) con ese otro mundo, a la vez cercano y lejano. Algunos, como es el caso de Maria Caballero de la Universidad de Sevilla, o Paqui Noguerol de Salamanca, o Juan Varela-Portas de la Discreta Academia, Kristina Van Hasendock en Portugal o Rita de Maesner en Amberes, hasta estudiaban hace años sus literaturas.

También había una razón más nefasta. Había que intentar entablar un diálogo para corregir mitos caricaturescos, rechazos, racismo y ataques neo-nazis de aquellos (otros) españoles que creían saberlo ya todo acerca del Caribe .

Llegué a Puerto Rico a destiempo, muerta de cansada. No enfrenté percances mayores en mi trayecto desde la calle Infantas hasta Barajas. Sólo tuve que lidiar con un taxista muy nervioso, que quería llegar al aereopuerto antes de que acabaran de cerrar la Gran Via. Trabajaba ese dia porque no creía en la huelga

-Hemos tenido el peor presidente de la historia- me dijo mientras conducíamos a todo tren por el expreso hasta Barajas. -Mal bicho. Y el sindicato, como les recortan dinero, no quiere trabajar. Lo que hay que hacer es trabajar más, a ver si salimos del hoyo en donde hemos caído. Una huelga no levanta a un país.

Mientras conducía ,hacía mapas mentales de las carreteras que estaban cerradas por las manifestaciones o la policía.

-Vamos a ver, vamos a ver... murmuraba.

Tocaba bocina.

-Ese va con una calma... Debe estar en huelga, el gilipollas

Yo me aguantaba del mango de la puerta del taxi, recordando las palabras del taxista de ayer; el que me llevó de Casa de América hasta el hotel, a mi regreso de Lisboa.

- Me puede llevar mañana al aereopuerto?

-Lo siento mucho, guapa, pero no trabajo en un dia como el que se avecina.

-Está a favor de la huelga?

-Pues sí. Hay que hacer recortes, pero estos políticos que nos han tocado siempre empiezan por los obreros. Y yo digo que empiecen por ellos, y por los bancos que fueron las que armaron esta crisis. Los derechos de los trabajadores van a volar. Y quizás alguna que otra piedra. Otra de las razones por las que no voy a trabajar mañana. Si vuelan piedras y aterrizan en mi coche, me quedo sin medios para ganarme el pan.


- A ver, a ver, seguía musitando el otro taxista, que de seguro era del PP.- A qué terminal vas?

-Vuelo por Iberia, si tengo suerte.

-Y si no, también. Iberia te tiene que resolver, que no se vayan a poner gilipollas. Aqui está. Terminal T4. Son treintayocho euros con sesenta céntimos. Buena suerte, guapa.

Me bajé . Recogí mis maletas y fui a facturar. Me recibió una inmensa fila a frente al mostrador de "Servicio al Cliente" que daba la vuelta y se perdía en el horizonte de tabloncillos de madera y acero corrugado del Barajas.

Me preparé para un largo viaje.

2. Llegué al aereopuerto internacional Luis A. Ferré, antes Luis Muñoz Marín, antes Internacional del Caribe en San Juan de Puerto Rico. Eran las 12 de la medianoche. Partí de Barajas a las 13:50. Si sumaba las 6 horas de diferencia que se estiraban a lo largo del trayecto entre San Juan y Madrid, había estado viajando más de 18 horas.

Llovia. En el avión me había empezado una tos inmensa. Respiraba profundo, temiendo un ataque de asma. No me fumé ni un cigarrillo en las paradas, en la larga espera, menos aún en el trayecto. Me dolía el cuello. Tenía el carpal tunel encendío. La verdad, no era bueno mi aspecto. Usualmente, llegaba en la noche de un viaje y al otro dia me iba directo a trabajar. Esta vez, el libreto iba a cambiar. Lo presentía. Barrunto y punto...

-Taxi

Me tocó conductor boricua, que me llevó a casa en un santiamén, avisándome que había vaguada.

-No ha parado de llover, me dijo en cuanto me monté en el taxi y me oyó la voz- Usted está malita. Viene de lugar frio?

-De Madrid...

-Pues eso por allá está caliente.

Cuando llegué, la nena y Mario dormían. Lucián estaba con su otro papá. Me dolió aún más el pecho al saber que mi primogénito no estaba en casa; que tendría que esperar un dia o dos para verlo. Y ahí fue que atacó el asma.

Maldita custodia compartida.

Me di el pompazo de ambuterol pero hice un plan. Mañana no iría a clases. Cotejé e-mails y vi que mi cliente de por la mañana también había cancelado. Dormiría. Tomaría teses a granel y me procuraría una sobredosis de vitamina "C". Me excusaría con los alumnos. Esta vez se me agotaban las baterías. Iría al quiropractico a que me destensara el pecho. Mucha tensión, demasiada.

El sábado por la mañana, saldría a correr.

BREVISIMO TRATADO SOBRE LA RESPIRACION DISTENDIDA
Respirar relajadamente alivia cualquier mal.
Escribir relajadamente, también.

Aprendí a hacer esto de grande. Quizás es la razón más práctica por la cual todavía corro; no para entrenar, para mantenerme "flaca" (hubiera desistido hace siglos) Corro para respirar. También corro para pensar. Paul Auster confiesa en "Diario de invierno" que él camina para poder pensar. A mí caminar me distrae.Tengo que meterle dificultad a la cosa para poder enfocar la mente.

Llevo dos años escribiendo tensamente, preocupadamente, asmáticamente. Ya. Es hora de cambiar de táctica. Voy a curarme del mal de la escritura asmática, del escribir con miedo a fracasar, a no ser entendida por "regionalista", por enfrascarme demasiado en mi código de sentidos. Ya, me asfixio. Me ahogo. Es hora de escribir distendidamente; como corro- torpe y distendidamente, para curarme un mal y provocarme otros; pero siempre para el disfrute.

Además, JoseeManuel Fajardo- a quien visité en Lisboa y con quien sostengo una conversacieon hace más de 15 aõs me dio un lección nueva. Es un genio el gallego, lo juro. (Es que cuando los españoles deciden reirse de sí mismos dicen unas cosas absolutamente contundentes- sobretodo si les da con llamarse Josee Manuel Fajardo. Pues Fajrdo me curó el asma literaria. Me dijo:

1- No ha habido nadie en la histoira del mundo que haya matado tanto como los europeos. Ahora vamos por le mundo diciéndole a la gente cómo hay que vivir. Pero hemos sido unos carinceros, salvajes durante siglos.

2- No hay en el mundo literatura más regionalista que la europea. Que es sino regionalista el "Ulises de James Joyce", las novelas de Flaubert. Sin embargo, hmos convencido al mundo de que la literatura eurpoea es "universal". Pero no es por razones literarias, sino por razones del poder.

3- Dicen que Occidente se acaba en Finisterre y que América no es Occidente. Todavía no entiendo por qué. No tiene nigún sentido.

Es un genio. Lo juro. Un mesa redonda con él y se me curo el asma, esa otra asma.

Habría que recoger los aforismos y frases célebres de José Manuel Fajardo. El ya juega con un título "Nuevos refranes de siempre".

domingo, 4 de marzo de 2012

JADEANTE Y SUDOROSA- THE RETURN



He regresado a la brea; ahora con 46 años en las costillas y en los tobillos. He regresado a la brea aún con el fantasma de la fascitis plantal mordiéndome los talones . No lo hago por belleza, ni por salud. Es la costumbre. Llevo 30 años,quizás más, corriendo; no de manera profesional, ni para competir en maratones, ni siquiera como aficionada. Corro. Obedezco esa pulsión de toda una vida. Quizás sea el recuerdo de los pies de mi madre, que no se detenían, perdidos en los pasillos oscuros de su Alzheimers. Huyo de esa herencia. Corro. Quizás sean los pelotazos que le reventaban la piel a mi padre pelotero, maestro de parar bolas rápidas por el shore stop; un padre pelotero que en su tiempo era tan veloz, que se ganó el mote de "Correcaminos".

O quizás esa pulsión, esa necesidad de correr provenga de más atrás, de un lugar más ancestral. Quizás provenga de una herencia o recuerdo más cimarrón, ladridos de perros cazadores, cadenas rotas, barracones que se abren- keep this nigger boy running. Quizás. La cuestión es que corro.

2. Caderas

Por la MCleary, camino al Parque Celso Barbosa y a su malecón frente al mar. Llevo dos semanas corriendo. Otra vez me tuerzo los tobillos. Primero el derecho, luego el izquierdo. Voy una vez a la semana al quiropráctico. Tengo que comprarme zapatillas nuevas. Esto de correr está saliendo caro.

Pero voy en pos del mar y su brisa salina. Creo que la inversión vale la pena.

Al frente mio corre una familia. El padre, oscuro, es del color de los criollos curtidos por el sol. El color de su piel no llega a lo mulato, pero lo bordea. A su lado, su niña de unos 12 años. Tiene las caderas estrechas, no exhibe cintura. La nena está un poco subida de peso. La pobre, heredó el cuerpo del padre. El padre le pasa una botella de agua y le explica; "toma un sorbo , no muy grande, no te lo tomes. respira con él en la boca, no te lo tomes". Tal parece que la niña se ha cansado y no quiere correr más. El padre, preocupado por la belleza ausente de su retoño, o tal vez intentando convertira en un sueño escapado (tal vez la nena le salga tremenda maratonista- hay que buscarle algo) la urge a vencer la resistencia de su cuerpo. Detrás corre la madre. Pelo pintado de rubio oxigenado, piel canela. Casi no tiene tetas pero si unas amplias caderas de mujer paridora. Son caderas anchas de nalgas planas, un tanto fofas, que le brindan por debajo del pantalón negro en lycra que intenta sin éxito de contenerlas. La señora brinca en cantidad, intentando que cada trote le comunique a esas nalgas firmeza, fortaleza, reducción. Sus esfuerzos son en vano; pero ella insiste.

Yo camino detrás de la familia. Ahora me toma más tiempo entrar en calor. Mis intenciones son llegar al parque, que está acoginado y una vez allí darle 6 vueltas a la pista. Intento ser comedida con la brea, no lanzarme a trotar sin calentar, por la ruta de amplio impacto y sus desniveles. "Vives en uan isla tropical" me digo, "de aguaceros frecuentes, de tierra robada a los mangles que se abre contra la lluvia, que se expande líquida por debajo de la brea y la arena con que intentan compactarla. Vives en una isla líquida"- refuerzo el pensamiento- "No te tires a correr contra los hoyos que se abren de repente en el asfalto. Ya sabes lo que te va a pasar".

Acelero el paso. Las nalgas tembluzcas de la madre ocupan mi campo de visión. Pienso en cómo pueden estar, ahora mismo, temblequeando las mías. Soy una negra culona que ha parido dos veces.Tengo 46 años. Por el lado, cruza una ciclista. Chica joven, de caderas estrechas , trincas. Esa es la promesa de la juventud. Lo que ofrece una chica es la certeza de la estrechez, inclusive cuando se abre para recibir el embate. Y quiero decirle a la madre que trota alfrente. "Amiga, no se ofusque tanto. Nosotras también prometemos algo envidiable. La amplitud. Somos la carne madura y macerada que ofrece esto otro,; lo que ya ha dado fruto. Somos la carne amplia y líquida que da sorpresas, que acoge el trote y se abre, por debajo de las cosas que intentan sujetarnos".

He aqui dos idiosincracias, dos cosmovisiones, dos estéticas y dos éticas contrapuestas: la estrechez versus la amplitud, la carne constreñida versus la paridora. Las nenas vs las mujeres.

La familia dobla a la derecha y corta por una de las calles vecinales de Ocean Park hacia la playa. Yo prosigo en pos del mar.


3. el arte de la guerra

Llego al parque Barbosa. En las áreas verdes del centro de la pista, una multitud de muchachas rubias (y una negra que funge como porteadora) practican . Al principio creo que es un equipo de soccer, pero luego me doy cuenta de que llevan un extraño palo con red en las manos. Son jugadoras de Lacrosse. Lacrosse, en Puerto Rico. Jugadoras de un extraño deporte del norte que se inventaron los indígenas, creo que de Quebec. Los más seguro, les han rentado el parque al equipo que viene en busca del sol para seguir entrenando. Allá arriba, tan arriba, debe estar todavía todo congelado. Me imagino que en las reservaciónes de los Onondaga el negocio no les resulta tan atractivo a los modernos jugadores del deporte.

Lacrosse, en Puerto Rico. Sé que la visión me llevará a wikipedia." El lacrosse fue inventado por los franceses colonos del Canadá; fijándose en las guerras entre los indios Caillou y SmooL. Cuando había guerras, los canadienses recogian los crosses y lanzaban piedras con los palos. Esas piedras tiradas con los crosses vuelan a una velocidad increíble.Su nombre original era dehuntshigwa'es en Onondaga, que quiere decir hombre golpeado con un objeto redondo; da-nah-wah'uwsdi o pequeña guerra en Cherokee del Este; Tewaarathon en lengua Mohawk (pequeño hijo de la guerra); y baggataway o el juego del creador en el primer lenguaje nacional. Como había una sola pelota, los jugadores se concentraban en lesionar al oponente con su palo. A veces, el juego podía durar días. Actualmente, el lacrosse es popular en América del Norte. El Campeonato Mundial de Lacrosse para hombres y mujeres se juega cada 4 años.. Los hombres usan cascos ya que mantener la integridad corporal es parte fundamental del juego. Las mujeres usan antiparras, pero menos protectores que los hombres debido a que no están permitidos los encuentros físicos bruscos entre jugadoras".

Una pequeña guerra Cherokee, convertida en deporte por sus colonos franceses se juega en un parque que queda en una isla caribeña a ras del mar. El parque lleva el nombre de un procer negro, fundador de un partido que hoy es anexionista por las razones opuestas a las que las fundó el líder negro. El perfil del liderato de ese partido también es opuesto al de su fundador.

Me imagino que estos siempre son los saldos de las pequeñas guerras.


Ya dentro del parque, decido entrar a la pista y echarme a correr dentro de ella. Sigo observando el entrenamiento de las jugadoras/. Hay una chica negra de porteadora, las demás son rubísimas, todas blancas. Sigo pensando en los vínculos ancestrales entre el deporte y la guerra. No puedo parar de hacerlo. Comienzo a correr.

Le doy uan vuelta al parque y me fijo que en el área de entrada, al lado izquierdo de las gradas, dos mujeres chinas están practicando tai-chi. Mujeres chinas practidando tai-chi en el Parque Celso Barbosa. Las mujeres sacan dos abanicos rojos. Comienzan a danzar-guerrar. Las envidio. Yo también sabía tai-chi, pero se me ha ido olvidando. Recuerdo cuando tomaba clases de este otro "deporte", en realidad, arte para la defensa y la guerra, en la Iglesia Juan Bosco. Nos la daba un padre colombiano. Nos decía "el tai-chi es otra forma de orar". Cierto, para mi el tai-chi era oración, pero a la vez, estaba consciente (siempre esta autoconciencia mía que no me deja regresar o, al silencio, a la mera condición espiritual o animal de existir- quizás esa sea la verdadera razón por la que corro) que en su belleza iba ligada al arte de la guerra. Sun Zi; maestro asesino, samurai y filósofo. La violencia estilizada o no, lleva a extrañas disqusiciones filosóficas y espirituales.

Ese mismo arte, el de herir al contrincante, el de vencerlo, desemboca en el Parque Celso Barbosa, a orillas del mar atlático una mañana de domingo de Pascuas en una isla del Caribe. Habría que detenerse a pensar los nexos entre la guerra, el poder, el neoliberalismo posmoderno y la globalización que alcanza, aún de manera modesta, estas costas del Caribe. Habría que sentarse a pensar eso. Pero decido seguir corriendo.

Veo que adelante de mi una mujer negra clara camina con una faja a la cintura. Quiere perder unas libras . Su cabeza exhibe una melena de trenzas africanas, hechas con extensiones de pelo sintético, lo más probable manufacturado en Taiwan. Trenzas!!! Y bien hechas, con la nitidez y el profesionalismo con que las hacen en Harlem o en Senegal o en Jamaica. Acelero el paso y le monto conversación a la muchacha. Ella misma las hace, en su casa en Barrio Obrero. Le pido el tel, le doy el mio. Si mamá, me cuenta, es dominicana criada en Saint Maarteen. Prometo llamarla para hacer la cita. Como en la mía, pero por otras razones, en la hermosa cabeza de la muchacha también habita la globalización. Otro tipo de guerra y de resistencia.

3. el cuidador de palomas
Termino mi ejercicio, mi pulsión. Me felicito. Le he dado 6 vueltas al Parque Barbosa. No me duelen los tobillos, ni el empeine del pie derecho. Pero no quiero abusar, como las semanas pasadas. Decido ser disciplinada. Emplear unos minutos en hacer flexiones. Yoga. Una negra haciendo yoga después de correr en el Parque Barbosa habitado por rubias lacrossistas y mujeres chinas haciendo tai-chi . Esto ya es el colmo. Para, detente Mayra. Estira el tobillo y vete.

Camino a casa esta vez por las calles vecinales de Ocean Park. Me fijo en las casas, mansiones frente a laplaya. Casas de privilegio. Muchas exhiben letreros de "se vende". Quien pudiera aprovecharse de la crisis del real estate para comprarse una!!!

Llego por fin al Parque del Indio, frente a la calle de casa. Al cruzar la calle de los altos edificios, justo delante del Parque, un señor aprovecha un solar baldio para echarle maiz a las palomas. Cruzo y aprieto el paso, para que no me arrollen los carros. El señor se lava las manos con agua que vierte de un galón plástico reutilizado. No está siendo ecológico "on purpose". Otra pulsión lo domina.

El señor es maduro, de bigote y mirada cerrada, montuna. Tiene la cara blanca, pero curtida por el sol, cruzada de arrugas. Son sus heridas de guerra. El señor viste de lo más modosito, estilo jibaro moderno boricua, camisa a rayas de Donato, pantalones de trabajo marrón. Nada de prendas. Es un típico jincho boricua, morador del campo trasplantado a la cuidad. Y aqui está, en el Condado posmo, dándole comida a las palomas, cuidanddo del úico animal que le permite la cuidad, animal animal y no perrito de adorno; no mascota qué pasear por la calle mientas se trota. Como a extrañas galilinas de la urbe, portadoras de moquillo, ratas aladas, el campesino urbano le echa maiz a las palomas . Se lava las manos después de terminar con la faena. Les deja un cacharro (de plástico) lleno de agua en una esquina. No sé muy bien lo que hace, ni por qué, pero reconozco la pulsión que lo conduce.

No hya razón para que él haga lo que hace, y sin embargo.....

Le dirigo una sonrisa que él no responde. Sigo de largo hacia mi casa.

domingo, 29 de enero de 2012

BRINCANDO EL CHARCO, PERDON, LA BAHIA DE SAN JUAN

Acabo de venir del pueblo de Cataño, el que está al otro lado de la bahía de San Juan. De pequeña, solía ir con mi papá a Isla de Cabra.

-Aquí había una colonia de leprosos y de piratas franceses- me contaba mi padre. El era maestro de Historia de Escuela Superior. También jugador de pelota AA.

Yo caminaba entre los pedregales de Isla de Cabra, mirando al otro lado de la bahía. Imponente, se erguía el Morro. Los edificios coloniales pavoneaban sus colores pasteles bajo el sol fulgurante del Caribe. YO me imaginaba esa amalgama de cuerpos tullidos comidos por la lepra mirando a lo lejos, hacia el otro lado de la Bahía mientras terminaba de comérselos el salitre y la soledad. Y me imaginaba también la comunidad de pescadores, esclavos prófigos y libertos, piratas franceses y lavanderas mascullando un creole medio españolizado mientras deambulaban por esas mismas costas pedregosas, formando poco a poco ese pueblo al otro lado de la Bahia de la gran capital colonial.


Hay un cuento de Yolanda Arroyo, "Moridero", que asaltó a mi mente, allí, en Cataño.

Fui a Cataño a leer libros y a hablar con jóvenes acerca del placer de la lectura. Me recibió Israel Morales, quen me buscó hasta que me encontró y me llevó a la Biblioteca esa mañana. Israel es el encargado de Prensa y Cultura del Municipio. "Quiero que venga a leerle a nuestros muchachos"- me dijo, una y otra vez, hasta convencerme. Yo, como siempre, fui más lejos. "Voy si organizas una serie de escritores que vayan durante todo el año a leer a Cataño". Israel cumplió su palabra. Convenció al Alcalde , José A. Rosario Meléndez, quien este pasado sábado 28 de enero, anunció el inicio de la serie de lecturas para niños y adolescentes titulada “Cataño descubre un nuevo amanecer a través de la lectura”. La serie se celebrará los últimos sábados de mes en la Biblioteca Municipal , en el frente marítimo, de 9:00 a 11:00 de la mañana. Yo, como Directora del Salón Literario Libroamérica en Puerto Rico, también cumplí con mi palabra. Irán a leerle a los niños de Cataño Zulma Ayes en febrero, José Rabelo en marzo, Beatriz Ibarra en abril,y Maty García y su personaje Gabriel Comelibros en mayo.


Todavía nos falta atacar a los adolescentes.

En la actividad estuvo presente el Alcalde Rosario Meléndez, la Primera Dama, la hija de 2 años del Alcalde y todo un comprometido personal de Biblioteca que estuvo presente la mañana del 28 de enero junto a maestras y familiares de los estudiantes que integran el Club de Lectura de la Biblioteca de Cataño. Sin embargo, la Biblioteca está cerrada, por remodelación. La actividad se dio arriba, en un salón que ocupó Israel Morales, junto a su dreamteam de bibliotecarias y maestras, para crear una sala de lecturas. Aquel saloncito hermoso, con libros infantiles, marionetas y mesas de lecturas, fue donde di mi conferencia.

Como tantos otros grupos de lectura independientes y de iniciativa municipal, este grupo necesita apoyo y materiales. Me resultó extraño que la Biblioteca de Cataño esté en condiciones tan precarias , cuando las oficinas de las últimas publicadoras multinacionales que nos quedan en Puerto Rico, S/M y Norma- operan precisamente desde dicho municipio. Otra vez, vino a mi mente el leprocomio de Isla de Cabra, pero esta vez, las murallas excluyentes, el brazo de mar que separa , no quedaron del otro lado de la Bahia.

Los nenes, hermosos, de todos los colores y edades, me oyeron leer y contar la historia de cómo me hice lectora. Me regalaron una mata de orquídeas (mi flor favorita) y una tarjetita. Me fui contenta de Cataño, sin irme.

Muchas veces he oído a escritores e intelectuales que residen fuera del área metropolitana quejarse de que la Cultura ocurre toda en San Juan. También los he oído atacando a sus compañeros escritores sanjuaneros, acusándolos de conspirar a favor del aislmiento al apoyar la centralización de lo cultural en la Capital. Como si tuvieramos una gran Capital Letrada... Como si San Juan fuera París. Pero, claro, desde el otro lado de la Bahía y con el sol dando de frente, las perspectivas se afectan.

A veces, caigo yo en la redada. Soy la vendida al sistema, la que se presta a hacerle el juego a Poder, la que le da la espalda a su pueblo, la que sale en los anuncios del Banco Popular. Yo nunca contesto esos ataques porque me parece que donde hay mucho ruido, también hay pocas nueces. No creo que sea tan difícil para estos escritores "rurales" visitar las bibliotecas, las Oficina de Arte y Cultura que existen en TODOS los municipios de la Isla y prestar, libre de costos, sus servicios. Así lo hago yo calladamente. Todos los años visito escuelas, colegios, cárceles, égidas. Pueden dar fe de ello los maestros de Lajas, Cataño, Yauco, las escuelas Miguel Suich, Juan Ponce de León, donde una excelente maestra y ex-alumna mía ofrece talleres de escritura a sus alunmos de la comunidad Mita y del Residencial Manuel A. Pérez. También visito y organizo actividades con el Colegio Presbiteriano de Carolina, Colegio La Piedad,donde vea una puerta abierta.

Pero no soy yo sola la que ha asumido este rol de promover la lectura como un ministerio. Somos muchos los promotores deambulantes. Lo mismo que yo hago lo hace Angel Matos, el coordinador del colectivo de poetas "en la orilla", quien incansablemente organiza lecturas de pueblo en pueblo para sus poetas. Así lo ha hecho durante 10 años Justina Díaz, con su proyecto de la Feria del Libro Usado y sin NINGUNA ayuda de su Municipio de Salinas. Así lo hace la Liga de Poetas del Sur; el Bibliotecario Luis Daniel Pizarro en la Biblioteca Municipal de Loiza; Tina Casanova, Patricia Schoeaffer, David Capiello con los escritores de su editorial Aventis, el grupo de "Niños Lectores" de la Biblioteca de la Escuela Elemental del Residencial Público Luis Llorens Torres (que queda en San Juan, pero no) y así corren muchas otras iniciativas en toda la Isla; calladamente, incesantemente; sin alaracas y a veces, hasta sin fondos.

Ah, y para que no quepa dudas; tambien le doy talleres a jueces, relacionistas públicos y a damas de la alta sociedad. Así me he dado cuenta de que vivo en un país de alta cultura y también de altos niveles de analfabetismo (todo a la vez); un país con mucha infraestructura y poca proyección de cómo usarla, de como hacerla efectiva. Y sólo existe un culpable de que esto sea así. Los culpables somos nosotros, los "intelectuales" que habitamos bien sea a un lado de la Bahia o al otro, que nos quejamos sin hacer nada. Sólo somos nosotros los que sabemos cómo funciona el muñequito, pero no lo ponemos a andar.

Porque eso implica llenarse las manos de grasa, de sucio, salir en fotos con alcaldes, atajar empresas, tirarse a la Isla a recibir el gran pago de una mata de orquídeas y la sonrisa de unos niños y quizás tener menos tiempo para la excelsa obra y la excelsa crítica.


Regreso de Cataño a cuidar a mis niños. A llevarlos a la clase de Natación (ahora Lucián salió con deficiencias visomotoras y de procesamiento de información y Aidara no sabe contar hasta 50). Regreso a editar los libros de varias señoras que sí me pagan (El nene tiene terapias el lunes y no pude pagar la anterior y Mario todavía no cobra en su nuevo trabajo).

Pero no se me olvida el otro lado de la Bahía. En mis manos, bailotea la mata de orquídeas que me gané con mi visita. Decido ponerla afuera, junto al balceon de casa que da al mar.

viernes, 2 de diciembre de 2011

A LOS FANES DE MEXICO

Queridos amigos;

Acabo de regresar de la FIL de Gudalajara . Les agradezco todos los comentaris que he recibido via e-mail y blog. Les quiero indicar que mi novela Sirena Selena vestida de pena ha sido publicada por la UNAM y que está a la venta en todas las librerías de esa otr patria grande para todos los puertorriqueños que es México. Ojalá me lean y me cuenten qué les parece!!! Prometo contestarles.
Mayra