Mostrando entradas con la etiqueta hiperrealismo literario. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta hiperrealismo literario. Mostrar todas las entradas

domingo, 27 de diciembre de 2009

MAXIMAS HIPERREALES (28/12/09) ( el árbol de la vida o las plumas del dinosaurio)

Cuentan los evolucionistas que, hace millones de años, los dinosaurios empezaron a exhibir una mutación. Comenzaron a criar plumas.

No las necesitaban para nada.

Cuando el clima del Plantea Tierra cambió, algunos de estos dinosaurios pudieron sobrevivir. Eran estos los más pequeños, los que requerían menos comida, y los que podían acceder a las hojas más altas de los árboles. Es decir, aquellos, que por trillones de años guardaron esa variación inservible- la de las plumas.

Mutaron en pájaros y sobrevivieron.

2. Cambio de clima- sociedad hiperreal

Según Baudrillard, la hiperrealidad es el simulacro sin referente. O mejor dicho, la hiperrrealidad es el simulacro que se refiere a sí mismo. El simulacro desplaza la "realidad" como su referente. Este fenómeno es producto directo de lo social-virtual, es decir, de la sociedad del espectáculo (Guy Debord) y de cómo la información audiovisual reemplaza la "verdad" como referente. Lo hiperreal es lo simulado sobre lo simulado- el mapa sobre la invención que es un país. O al menos así lee Baudrillar a Borges.

Según Baudrillard, lo contrario al "hiperrealismo" es la "fecalité"; lo que queda fuera del simulacro. El dinero, el trabajo, el cuerpo, la raza, lo "diferencial", lo superfluo denominado así por los discursosde la Razón, llevados a su máxima descomposición. Obviamente, Baudrillard seguía el argumento de Guy Debord en "La sociedad como espectáculo". Si la imagen es el valor concentrado de una racionalidad que privilegia lo "observable" como reducto máximo de lo objetivo (es decir, de lo "científico", de lo inteligible y de lo comprobable), entonces, la sociedad de la imagen, la sociedad "hiperreal", debe dejar a un lado todo lo que no puede codificarse en imagen.

Eso es "lo fecal"; lo no representable dentro de las categorías del simulacro. Lo que no puede reducirse a plena imagen, o lo que todavía no puede codificarse en "imagen".

Mejor dicho, lo "fecal" es aquello que no representa ningún valor al codificarse en "imagen" porque no tiene (aún) valor "inteligible" dentro de los contextos del mundo "hiperreal".

Ahora bien, ¿qué pasa cuando uno (un fenómeno) habita con un pie en el mundo de la "fecalité" y otro en el territorio del simulacro, de la imagen?

¿Qué pasa cuando uno, por ejemplo, habita en un mundo fecal/ hiperreal?, ¿En el Caribe Hiperreal, por ejemplo?

¿Cómo codificar esa hibridez?

3.
Lo híbrido habita fuera de la línea de ascendencia directa, de descendencia directa. Lo híbrido habita fuera de los discursos de patrilinealidad, de pureza. Habita fuera del árbol de la vida. En "Yo, lo superfluo y el error" Jorge Wasensberg argumenta que la metáfora del "árbol" es una de las más consecuentes en el pensamiento científico para explicar la realidad. De hecho, concluye que el "arbol de la vida" es la mejor metáfora para organizar los conocimientos obtenibles del ejercicio de asucultar la relaidad de manera inteligible. Organiza lo fenomenológico ( las hojas) en ramas secundarias de conocimiento, que se conectan con "ramas primarias", que se conectan al tronco. Que no se puede "conocer inteligiblemente" si lo que se observa pretende ir de hoja en hoja. Que primer hay que conectar lo observable a una ramay de ahí a un tronco-(la teoría), para entonces pasar a otra hoja.

Pero también Wasensberg argumenta que la metáfora del "arbol" que usó Linneo y que usó "Darwin" está llegando a su límite. Que existen fenómenos de la realidad- como el HGT- Transmisión Horizontal de Genes- que rompe con la violencia de la linealidad (Edouard Glissant, habla de esta violencia lineal en su magistral texto "Poétiques de Relation"). Entonces, "el intercambio promiscuo de información genética entre grupos diferentes", ese proceso de hibridación tan necesario para la evolución , requiere del reconocimiento y búsqueda de Otra metáfora organizativa para dar cuenta de la "realidad". Esta metáfora es la de la red. Podemos caer en el riesgo de pensar en red (es decir en caer en círculos concéntricos, en errores del pensameinto lineal racional) pero la necesitamos para dar cuenta de realidades diferentes a las que se organizarn según la estructura del árbol. O mejor dicho, en las realidades que pueden representarse mediante esta metáfora.

Argmenta Wasensberg: "... pero una vez se selecciona un texto (se escribe o se lee) ya se decide una ruta para ir desde el tonco a la última hoja, el proceso es ya lineal. Una particular historia es lineal. Una historia con una bifurcación son dos historias lineales unidas por instante de desequilibrio inestable.

Lo híbirdo es ese instante de desequlibrio inestable tan necesario para la supervivencia de la especie, para la promiscuidad de transferencias transversales de información. Las "Culturas híbridas" (1991: Néstor García Cacnclini) habitan en ese desequilibrio inestable y promiscuo de transferencias reticulares- transversales. Habitan en la poética de la relación y no de la linealidad. El Caribe habita en ese desequilibrio inestable. Las culturas provenientes de procesos migratiorios, de desplazamiento continuo por guerra, trabajo, desplazamiento de capital y violencia transpolítica, habitan ese espacio. Es más, el deseo de ser finalmente aprobado como "occidental", como plenamente"racional", como habitante de la patrilinealidad oficializante de las culturas (válidas) de Occidente, nace del desequilibrio de lo híbrido- del haber nacido de un lado del Atlántico, pero insistir en ser depositario y heredero de lo que se coció en el otro lado.

La fecalité, lo superfluo, el error y el yo son las plumas del dinosaurio; ese error de la genética que permitió que esos antiguas criaturas pudieran convertirse en pájaros. Que un matiz, una variación superflua e infinitesimal (fractal) de las condiciones iniciales de un objeto, arrastra toda la individualidad hacia un nuevo estado; hacia un nuevo orden por fluctuaciones. (teoría del Caos).

domingo, 11 de enero de 2009

FRANCISCO FONT ACEVEDO, BELLEZA BRUTA


Una nueva voz se abre camino en las letras nativas aquí en Puerto Rico. Después de muchos años de callada preparación, Francisco Font Acevedo publica su colección de cuentos "La belleza bruta"(Ediciones Tal Cual, 2008). Anteriormente había publicado otra colección de narrativa titulada Caleidoscopio (2004). Pero se le conoce en el medio como el moderador del blog literario "Legión Miope".

De "La belleza bruta" Luis Rafael Sánchez ya ha comentado:

“La belleza bruta” configura un magno universo narrativo, poblado por personajes azarosos y sexualidades tan plurales como flexibles, que sacude al lector con el concurso de su prosa astuta, incendiaria, deslumbrante".

Concuerdo con Luis Rafael Sánchez. Cada página de este libro deslumbra, tanto por su contenido como por su increíble dominio de la lógica de personajes atados a los mecanismos internos de una narración francamente brillante por lo inteligente y provocadora. Cierto es, Font Acevedo trabaja la estética de la violencia y el lenguaje hiperrealista como nadie lo había hecho aún en Puerto Rico. Recuerda los relatos descarnados del cubano Pedro Juan Gutiérrez en "Carne de perro", el enfoque en lo massmediático en "Lodo" del escritor mexicano Gulliermo Fardanelli, la visión en zoom de todo lo violento que bulle en la cuidad a lo Satanás, de Mario Mendoza. Font Acevedo se instaura de manera definitiva en lo que se le llama por ahí "realismo sucio" o "literatura basura", y que a mí me ha dado por llamar el hiperrealismo literario latinoamericano actual. Dicha tendencia estética (y ética) se aleja cada vez más de la narrativa identataria de lo real maravilloso, transita por el thriller y el neo-policial iberoamericano para desembocar en una propuesta literaria que desnuda al lenguaje de toda experimentación estética para brindar historias poco ejemplares, nada edificantes, que no ofrecen respuestas acerca de lo que somos o para donde vamos como nación o como especie, pero que se erigen como los valientes textos atestiguadores de una realidad a la vez local y global, desgarrada y honesta, bella en su brutalidad.
Desde ahí se le canta (le robo su título a Font Acevedo) a la belleza bruta del ser humano.

En resumen, que Francisco Font Acevedo es un gran escritor y que "La belleza bruta" es un gran libro.