sábado, 29 de mayo de 2010

JADEANTE Y SUDOROSA #10

Hoy es sábado en la mañana temprana. 5:30 am. Sábado 30 de mayo. Sábado post-prom night.
Corro.
La calle huele a cerveza recién vertida, a cigarrillo y a gases de escape. La calle está llena de muchachitos que sobrevivieron su fiesta de grduación de escuela superior. Algunas, cojean aún presas de sus altísimos zapatos plateados de plataforma. Otras se han puesto sandalias, pero arrastran por la calle, felices, medio borrachas, sus trajes largos de prom. Hay algunas que, prácticas y atentas al paso de las horas, ya son lo suficientemente maduras como para saber cómo procedes. Ya han aprendido la lección. El sortilegio de la belleza (¿ femenina?) sólo actúa en la noche. Tan pronto empiezan a aparecer los primeros rayos del día, una chica tiene que abandonar su ilusión de reina de belleza y retornar a sus shores y camisetas de Cenicienta. Cenicienta de nuevo milenio (tatuajes incluídos), clase "mujer" (ie. ¿ sirvienta , hija maltratada, hija obviada, novia golpeada, novia a secas, hermana violada, hermana a secas, presa to be, presa already taken, runaway- con suerte, mujer profesinal con acceso- quizás, algún dia-0 a la clase 'hombres").

Yo corro. Bueno, más bien, intento no correr. Camino lo más rápido que puedo sin empezar a romperme los talones contra la carretera. Pero mi cabeza se empeza a llenar de un mantra. Intento no pensar (la cabeza va a ser tu perdición, muchacha, las mujeres no piensan tanto, los negros que piensan se vuelven locos, el Caribe no es para eso, pobre país tan joven que no sabe definir) Pierdo la batalla, las palabras aparecen solas, mientras cuento las respiraciones, (powerbreathing, vacía tu cabeza- nam myoho rengue kyo) mientras intento hacer powerwalking- mientras intento convencerme que hago esto para "mantenerme en forma". A fin de cuentas, soy una mujer madura, heredera del yuppismo, neo-profesional, una de tantas de mi generación. Soy una chica más (pasada la cuarentena) que sabe que el embrujo se logra de noche, pero que el trabajo tiene que hacerse de día, aún a media luz, pero de cara al sudor.

Sin embargo las palabras siguen ahí , apareciendo por sí solas. Forman un mantra. Nam myoho rengue kyo se transforma, muta. Runaway, runaway, runaway/ runaway, runaway, runaway/ runaway, runaway, runaway, run.... ¿Estribillo de una vieja canción de Depeche Mode? ¿Letra de un blues antiguo, cuajado en algún camino del sur de Virginia o de Jamaica, o de las calles de Harlem, o de Ponce, o de un mangle?

Otra vez, una allí, corriendo. Huyendo.
Runaway.

¿De qué estoy escapando? ?Por qué no puedo hacer otra cosa que reiniciar una y otra vez en el ritual de escapar? ¿Qué memoria ancestral me lo dicta, desde lo más profundo de mis células?
Runaway.

Yo, ¿Fili- Melé siemprehuida?. ¿Una cimarrona yo? Marroon girl. Mujer marrón. Hembra de mangle. Runaway.

Siempre lo he pensado- hay una experiencia epistemológica (de conocimiento) en el cuerpo que se despierta cuando corro, (corre, Mayra, corre) que despierta unos saberes, no dormidos- sino temidos.

La operación es sencilla. Para la dominación, a ciertas criaturas del planeta se nos hizo creer que no servíamos para pensar. Que el pensamiento sería causante de nuestra propia desgracia. "They must fear us at all times, They should not think behind the lash, the rape. If they do, they will see strength in numbers".

El procedimiento era sencillo. Primero, matarte el espíritu a golpes. Llevarte hasta el borde de la locura a través de las privaciones y los abusos contra el cuerpo. Dejarte sólo, en la penumbra, presa de tus propios fantasmas, de tus propias visiones y recuerdos. Después, convencerte de que no sirves para pensar. De que si te atreves, te vas a volver loca. De que la única manera de sobrevivir es ni tan siquiera pensar en lo que te está pasando. En lo que eres. En para lo que sirves. En lo que mereces, en quien tiene la culpa, en porqué, aún así, deseas ser como ellos, saber lo que ellos saben, matarlos, perdonarlos, amarlos, hacerte lo que te hay hecho, escupirles en la cara. Quererlos, obligarlos a que te dejen quieta. Olvidar.

Yo también le tengo miedo a pensar. Todavía.

Quizás, por eso sólo si corro pienso. Sólo si escapo, si huyo. Correr es escapar es pensar.
Epistemología runway. A la carrera.

Si tan sólo no me costara tanto equivocarme. Si tan sólo , no me diera tanto miedo/trabajo/angustia/ansiedad/inseguridad/pavor al ridículo/a la sorna de los demás/la herida. Si tan sólo no me pusiera tan nerviosa la mera idea de querer acceder al conocimiento.

Quizás entonces, podría parar de correr. Salvarme de una cojera inminente,inescapable.
La vieja negra coja en la que me voy a convertir algún día. An old runaway.




Ayer, una de mis ahijadas, Marielis, de 17 años, vino a casa a enseñarme sus fotos del "Prom" en "facebook". Fue elegida, la reina del prom. Yo, como buena madrina más o menos ausente, me ofrecí a comprarle los accesorios para el traje de graduación. Ella quería enseñarme cómo le quedaron.

Y allí estaba ella, hermosa, todo un sortilegio, posando para la cámara. Quiera, detenida. Jugando a no tener que escapar.

3 comentarios:

José H. Cáez Romero dijo...

Carajooo, LA FUGAAA! Ay Mayra, se me paran los pelos!!!! Yo le tengo mucho miedo a pensar y a conocer!

Qué maravilla!

Francisco dijo...

Pues sí: en el fondo, la idea de belleza la creamos los hombres y no es sino un mecanismo para oprimir a las mujeres...

Anónimo dijo...

Y se nos va la vida en el corre corre, huyendo de nosotros mismos, de lo que realmente somos.