domingo 29 de enero de 2012

BRINCANDO EL CHARCO, PERDON, LA BAHIA DE SAN JUAN

Acabo de venir del pueblo de Cataño, el que está al otro lado de la bahía de San Juan. De pequeña, solía ir con mi papá a Isla de Cabra.

-Aquí había una colonia de leprosos y de piratas franceses- me contaba mi padre. El era maestro de Historia de Escuela Superior. También jugador de pelota AA.

Yo caminaba entre los pedregales de Isla de Cabra, mirando al otro lado de la bahía. Imponente, se erguía el Morro. Los edificios coloniales pavoneaban sus colores pasteles bajo el sol fulgurante del Caribe. YO me imaginaba esa amalgama de cuerpos tullidos comidos por la lepra mirando a lo lejos, hacia el otro lado de la Bahía mientras terminaba de comérselos el salitre y la soledad. Y me imaginaba también la comunidad de pescadores, esclavos prófigos y libertos, piratas franceses y lavanderas mascullando un creole medio españolizado mientras deambulaban por esas mismas costas pedregosas, formando poco a poco ese pueblo al otro lado de la Bahia de la gran capital colonial.


Hay un cuento de Yolanda Arroyo, "Moridero", que asaltó a mi mente, allí, en Cataño.

Fui a Cataño a leer libros y a hablar con jóvenes acerca del placer de la lectura. Me recibió Israel Morales, quen me buscó hasta que me encontró y me llevó a la Biblioteca esa mañana. Israel es el encargado de Prensa y Cultura del Municipio. "Quiero que venga a leerle a nuestros muchachos"- me dijo, una y otra vez, hasta convencerme. Yo, como siempre, fui más lejos. "Voy si organizas una serie de escritores que vayan durante todo el año a leer a Cataño". Israel cumplió su palabra. Convenció al Alcalde , José A. Rosario Meléndez, quien este pasado sábado 28 de enero, anunció el inicio de la serie de lecturas para niños y adolescentes titulada “Cataño descubre un nuevo amanecer a través de la lectura”. La serie se celebrará los últimos sábados de mes en la Biblioteca Municipal , en el frente marítimo, de 9:00 a 11:00 de la mañana. Yo, como Directora del Salón Literario Libroamérica en Puerto Rico, también cumplí con mi palabra. Irán a leerle a los niños de Cataño Zulma Ayes en febrero, José Rabelo en marzo, Beatriz Ibarra en abril,y Maty García y su personaje Gabriel Comelibros en mayo.


Todavía nos falta atacar a los adolescentes.

En la actividad estuvo presente el Alcalde Rosario Meléndez, la Primera Dama, la hija de 2 años del Alcalde y todo un comprometido personal de Biblioteca que estuvo presente la mañana del 28 de enero junto a maestras y familiares de los estudiantes que integran el Club de Lectura de la Biblioteca de Cataño. Sin embargo, la Biblioteca está cerrada, por remodelación. La actividad se dio arriba, en un salón que ocupó Israel Morales, junto a su dreamteam de bibliotecarias y maestras, para crear una sala de lecturas. Aquel saloncito hermoso, con libros infantiles, marionetas y mesas de lecturas, fue donde di mi conferencia.

Como tantos otros grupos de lectura independientes y de iniciativa municipal, este grupo necesita apoyo y materiales. Me resultó extraño que la Biblioteca de Cataño esté en condiciones tan precarias , cuando las oficinas de las últimas publicadoras multinacionales que nos quedan en Puerto Rico, S/M y Norma- operan precisamente desde dicho municipio. Otra vez, vino a mi mente el leprocomio de Isla de Cabra, pero esta vez, las murallas excluyentes, el brazo de mar que separa , no quedaron del otro lado de la Bahia.

Los nenes, hermosos, de todos los colores y edades, me oyeron leer y contar la historia de cómo me hice lectora. Me regalaron una mata de orquídeas (mi flor favorita) y una tarjetita. Me fui contenta de Cataño, sin irme.

Muchas veces he oído a escritores e intelectuales que residen fuera del área metropolitana quejarse de que la Cultura ocurre toda en San Juan. También los he oído atacando a sus compañeros escritores sanjuaneros, acusándolos de conspirar a favor del aislmiento al apoyar la centralización de lo cultural en la Capital. Como si tuvieramos una gran Capital Letrada... Como si San Juan fuera París. Pero, claro, desde el otro lado de la Bahía y con el sol dando de frente, las perspectivas se afectan.

A veces, caigo yo en la redada. Soy la vendida al sistema, la que se presta a hacerle el juego a Poder, la que le da la espalda a su pueblo, la que sale en los anuncios del Banco Popular. Yo nunca contesto esos ataques porque me parece que donde hay mucho ruido, también hay pocas nueces. No creo que sea tan difícil para estos escritores "rurales" visitar las bibliotecas, las Oficina de Arte y Cultura que existen en TODOS los municipios de la Isla y prestar, libre de costos, sus servicios. Así lo hago yo calladamente. Todos los años visito escuelas, colegios, cárceles, égidas. Pueden dar fe de ello los maestros de Lajas, Cataño, Yauco, las escuelas Miguel Suich, Juan Ponce de León, donde una excelente maestra y ex-alumna mía ofrece talleres de escritura a sus alunmos de la comunidad Mita y del Residencial Manuel A. Pérez. También visito y organizo actividades con el Colegio Presbiteriano de Carolina, Colegio La Piedad,donde vea una puerta abierta.

Pero no soy yo sola la que ha asumido este rol de promover la lectura como un ministerio. Somos muchos los promotores deambulantes. Lo mismo que yo hago lo hace Angel Matos, el coordinador del colectivo de poetas "en la orilla", quien incansablemente organiza lecturas de pueblo en pueblo para sus poetas. Así lo ha hecho durante 10 años Justina Díaz, con su proyecto de la Feria del Libro Usado y sin NINGUNA ayuda de su Municipio de Salinas. Así lo hace la Liga de Poetas del Sur; el Bibliotecario Luis Daniel Pizarro en la Biblioteca Municipal de Loiza; Tina Casanova, Patricia Schoeaffer, David Capiello con los escritores de su editorial Aventis, el grupo de "Niños Lectores" de la Biblioteca de la Escuela Elemental del Residencial Público Luis Llorens Torres (que queda en San Juan, pero no) y así corren muchas otras iniciativas en toda la Isla; calladamente, incesantemente; sin alaracas y a veces, hasta sin fondos.

Ah, y para que no quepa dudas; tambien le doy talleres a jueces, relacionistas públicos y a damas de la alta sociedad. Así me he dado cuenta de que vivo en un país de alta cultura y también de altos niveles de analfabetismo (todo a la vez); un país con mucha infraestructura y poca proyección de cómo usarla, de como hacerla efectiva. Y sólo existe un culpable de que esto sea así. Los culpables somos nosotros, los "intelectuales" que habitamos bien sea a un lado de la Bahia o al otro, que nos quejamos sin hacer nada. Sólo somos nosotros los que sabemos cómo funciona el muñequito, pero no lo ponemos a andar.

Porque eso implica llenarse las manos de grasa, de sucio, salir en fotos con alcaldes, atajar empresas, tirarse a la Isla a recibir el gran pago de una mata de orquídeas y la sonrisa de unos niños y quizás tener menos tiempo para la excelsa obra y la excelsa crítica.


Regreso de Cataño a cuidar a mis niños. A llevarlos a la clase de Natación (ahora Lucián salió con deficiencias visomotoras y de procesamiento de información y Aidara no sabe contar hasta 50). Regreso a editar los libros de varias señoras que sí me pagan (El nene tiene terapias el lunes y no pude pagar la anterior y Mario todavía no cobra en su nuevo trabajo).

Pero no se me olvida el otro lado de la Bahía. En mis manos, bailotea la mata de orquídeas que me gané con mi visita. Decido ponerla afuera, junto al balceon de casa que da al mar.

viernes 2 de diciembre de 2011

A LOS FANES DE MEXICO

Queridos amigos;

Acabo de regresar de la FIL de Gudalajara . Les agradezco todos los comentaris que he recibido via e-mail y blog. Les quiero indicar que mi novela Sirena Selena vestida de pena ha sido publicada por la UNAM y que está a la venta en todas las librerías de esa otr patria grande para todos los puertorriqueños que es México. Ojalá me lean y me cuenten qué les parece!!! Prometo contestarles.
Mayra

lunes 21 de noviembre de 2011

JUGADA MATERNIDAD

Me repongo de un frustrado intento por atender el Festival de Saint Nazaire en Francia. La verdad, me duele mucho no haber ido. Intento viajar con mis hijos cuando debo ausentarme de la isla por más de 4-5 días. Hice maletas, hablé con maestras, pedí permisos, saqué pasajes. Pero se me olvidó el pequeño detalle de revisar las fechas de expiración de los pasaportes.

En el mostrador de Iberia nos dimos cuenta del asunto. Los niños empezaron a llorar. Melanie Pérez Ortiz, la compiladora de la muestra de literaria que llevámos a Saint Nazaire, se tuvo que embarcar con Ernesto, su hijo. Lucián se puso frenético porque Ernesto se montaba en el avión y él no. Aidara comenzó a llorar. Mario, como siempre, me ayudó lo mejor que pudo con la crisis. Por unos minutos, me tranqué. No sabía qué hacer. Decidí quedarme a consolar a mis hijos; montarme en un avión más tarde. No podía irme y dejarlos en ese estado. No podía.

Busqué otros vuelos a Saint Nazaire pero todos estaban copados. No hay vuelo directo de PR para Francia más que los martes y sábados. Hay que vlar por Miami o NY. Tampoco hay oficinas en la Isla que puedan expedir pasaportes de emergencia; estos son los gajes de vivir en una colonia. Uno tiene que viajar a Miami o a Nueva York o a Filadelfia para solicitar un pasaporte que no tome 6 semanas en ser expedido. Yo busqué opciones; hice llamadas. Fui a Iberia. Hasta Kenneth Mc Clintock me ofreció ayuda. Pero los vuelos de partida hacia Miami estaban llenos y los que no, costaban un dineral. A mi familia también le tocó la crisis. No había modo de pagar todo el dinero que implicaba reparar mi error involuntario.

Uno se da cuenta del país en el que vive de maneras bien concretas. Habitar en una colonia implica que no te puedes equivocar en ciertos aspectos. No se te puede pasar la fecha de expedición de documentos oficiales. Ese error no es fácilmente reparable.

Pero la culpa fue mía. Toda mía. Y de mi maternidad.

Qué es eso que nace dentro de una mujer que pare, esa cosa que se llama "maternidad" y que no tiene que ver mucho con la persona física de los hijos; que tiene que ver más con una misma, con una serie de compromisos, expectativas, tareas que van configurando una por dentro y de maneara diferente? Yo sabía que Lucián se tranquilizaría. Que Aidara dejaría de llorar. Que vería a mis hijos dentro de 8 días. Que se pondrían tristes, me echarían de menos, pero que en una semana la cosa se acabaría la angustia. Que debía cumplir con compromisos oficiales, profesionales. Esta era una gran oportunidad para mí y mi literatura. Y no pude montarse en ese avión.

Mis hijos tienen 4 y 6 años. No pude exponerlos a verme partir a un viaje que les había prometido sin llevármelos.

Alguien debería escribir algún dia un libro acerca de cómo ser escritora y mamá, de las secretas cosas que una hace por los hijos (como acceder a salir en anuncios de tele para poder pagarle tutorías de matemáticas, de escritura y un buen colegio a los chiquitos porque, sin ton ni son, botaron al marido del trabajo). Bueno, Doris Lessing ya lo hizo en "El quinto hijo" pero la vida que narra es la de una mujer normal que pare un monstruo. Yo he parido dos personitas que me han transformado en ésto- en este ser de nuevas prioridades que casi no sé apalabrar. Perdonen el cliché. Es difícil escribir sobre la maternidad sin caer en los clichés. Quizás por ello casi no hay mujeres que hablen sobre la experiencia real de ser madre. Quizás por ello, somos tantas las que vemos algo irreconciliable entre ser mujer profesional y madre- tantas las que se han decidido por lo uno o lo otro. O tantas mujeres que anteponen lo profesional a lo "maternal" para así rebelarse contra la imagen tradicional de la madre sacrificada.

Pero les juro que dejar ir ese avión no me hizo sentir como una "madre sacrificada"; como un "idiota que dejó pasar un detalle superimportante y una gran oportunidad" sí, pero no como una "madre sacrificada que cumple con su deber ante la sociedad". No cumplía con ningún deber social. Rspondía a una necesidad interna, mía. La de quedarme con mis hijos. Se activó un resorte interno; nuevo para mí.

Es curioso.

Sigo buscando las maneras de compaginar estos dos aspectos de mi vida. Sé que somos muchas las que intuimos, bien dentro de nosotras, que ya no hay marcha atrás, que esta completez que sentimos al ser mamás y ser, además, ese otro "algo" que nos tocó ser sobre la faz de la Tierra, es la dificil alternativa. Yo no podriá ser "tan solo una madre". Tampoco y para mi sorpresa "tan solo una escritora". Tengo que ser las dos cosas; este ser completo, pero en tensión constante.

Somos muchas las mujeres que estamos tensas. Peor. Estamos muertas de cansancio con la doble jornada; se nos olvida cotejar fechas de pasaportes, peleamos de más con los maridos;pero esta era la ruta. Ya la batalla está gana. La ganaron nuestras ancestras; las que pelearon por nuestros derechos al voto, a la educación, al control de la fertilidad (con sus secuelas extrañas), al divorcio. Pero ahora, ?cómo barajamos este asunto? Qué carta jugar y cuándo?

No lo sé. Les juro que no lo sé; pero , llorosa y feliz, seguiré intentándo jugar la mano precisa.

lunes 10 de octubre de 2011

EL REINO DE LO REEMPLAZABLE

Relojes, celulares, tennis Nike, biblicletas, zapatos comprados por internet, ipads, kindles, gogo's,
camisetas, gorras, sortijas, cosas, cosas, cosas. La gente no me cree, pero para los más jóvenes
la "mercancía" los abruma. Ya las cosas no significan nada, o casi nada.

Para muestra, un botón.

Los otros días, en mi taller de poesía de la UPR, les pedí a mis pichones de poetas (!son unos genios, pero no se los digan!) que escribieran 5 haikús o 5 odas refiriéndose a 5 objetos que pare ellos fueran importantes. El juego me lo enseñó la amiga y poeta Chiara Merino, autora del libro "Criaturas gelatinosas". Es un buenísimo libro. Lo recomiendo.

Los poemas que salieron eran bastante flojos, cosa rara en mis pollitos versificadores. Cuando les pregunté por qué esa poesía tan rala, me contestaron

-"Profe, yo no tengo cosas. Es decir, son mías, pero no . Es que estamos acostumbrados a que todo es reemplazable"

Alcé las cejas en asombro. ¿Todo es reemplazable? Error. Horror. ¿Qué es eso? Ya estaba pensando cómo debatir tan terrible enunciación, tan errada cosmovisión, cuando decidí darle un segundo pienso a la cosa. Me callé la boca y decidí escuchar en vez de corregir, aprender en vez de guiar. He sido muchas cosas en esta vida, menos bruta. Sé reconocer sabiduría, venga de donde venga.

A mis alumnos les tocó aquel dia ser mis maestros. Escuché callada y atenta mientras ellos pensaban, sopesaban y argumentaban, a ver por qué las cosa no les tocaban los afectos. Volvían a hacer lista y nada. N o heredaron niingún reloj del abuelo. No guardaron ningún juguete de la infancia (que acaban de dejar atrás). Se han mudado tantas veces, de tantos pueblos, estados, casas, vecindarios que todo fue quedando en cajas olvidadas o basureros. Los ví tratar, realmente tratar de encontrar aquellas cinco cosas entrañables, sin éxito.

Mis alumnos tienen razón. Para ellos Todo ES REEMPLAZABLE. Hasta los afectos.

Esto es un cambio significativo que vale la pena pensar. Lo que quiero decir, es que, si este, como la mayoría de los países del 3er mundo, es un país de jóvenes; ya las cosas no significan nada para casi nadie.

Otro efecto de la sociedad de consumo. Uno consume no por necesidad, ni siquiera por lujo; sino por el consumo en sí. Todo muy hegeliano (pardon my french).

Yo, hasta el sol de hoy, guardé dos Muñecas Newborn babies negras, las primeras muñecas negras hechas por Mattel . Me las regalaron a la edad de los 8 años.
No quiero argumentar que de niña fui una luchadora de los derechos civiles y de la igualdad en representación" juguetil" .
Lo que sí argumento es que para mí aquel evento fue importante y que aquella muñeca me parecía tan asombrosa, tan improbable que decidí guardarla de por vida.

Lo mismo me pasa con los anillos de boda de mi madre (los míos no, que ya llevo tres matrimonios), un traje de cuando tenía 4 años (era una nena gooorda)
fotos polaroid, dientes de mis hijos, y 2 trajes de polyester bien "seventies" que usaba mami. Eso y los libros y cartas de mi hermano muerto componen una especie de altar personal íntimo
cosas que no pegan ni pueden ser fácilmente traducibles en mi status de facebook. Cosas demasiado concretas para servir de info para el desarrollo de amigos virtuales.

Lo que quiero decir es que yo, que me hice mujer justito en la cresta del imperio de lo repetible y lo remplazable, todavía conservo una cierta ingenuidad por lo tangible. No me creo que tengo amigos en "facebook" . Tiendo a diferenciar la imagen de la cosa y la información de la experiencia.Qué les puedo decir, soy arcaica.

Pero, ¿y mis pollitos (así llamo a mis estudiantes- no puedo evitar ser un poco mamá gallina con ellos)?
¿Qué altares holográficos construirán ? ¿Qué odas elementales escribirán a qué par de calcetines, a qué hogaza de pan,a qué Marilyn Monroe o Amy Wineheart suicidándose?

Talento tienen, y pulso. Y son tan tan inteligentes...
Veremos donde logran depositar sus afectos.
Veremos.

viernes 26 de agosto de 2011

JADEANTE Y SUDOROSA- POST IRENE


Han pasado 3 días desde que la tormenta tropical Irene azotó la isla en la que vivo. Hoy es el segundo dia en que amanece soleado. No perdón, es el primero. Han habido tantos dias lluviosos que ya pierdo la cuenta de los infrecuentes días en que hace sol.

Por las lluvias y algo en mí que no logro descifrar, he dejado de correr en estos meses. Camino. Camino horas enteras. Siempre cerca del mar. No me duele nada, no estoy sobrepeso, no me ha atacado de nuevo la fascitis plantal. Simplemente se me han quitado las ganas de correr. O eso creo, eso sospecho. Pero hoy es diferente. He estado 3 dias sin luz, encerrada en casa con los nenes, comiéndome por dentro. Devorándome. No aguanto tantos diás encerrada. Tengo cabin fever de la mala; de la que me daba cuando tuve que pasar tres años en Itaca, NY, estudiando el doctorado, rodeada de nieve, frio; de esa extraña soledad que sólo sienten los estudiantes graduados provenientes del Caribe, cuando se van en pos de un doctorado que les asegure un trabajo acá abajo.

La tormenta nos cogió desprevenidos. Hace unas semanas, el gobierno hizo alarde y tomó precauciones desmedidas por el paso de Emilia. Se cerraron oficinas gubernamentales, se suspendieron clases, se impuso la ley seca y no cayó una sola gota de lluvia. El gobernador fue el hazmerreir de cuanto medio de opinión pública, vestido con su capita amarilla de boy scout cuando ni siquiera llovía.

Ahora, la historia se desenvolvía como siempre se desenvuelve la historia, implacable. Irene arrasó con la isla, dejando a decenas de gente sin hogar. Una doña que intentó cruzar un puente fue arrastrada por un golpe de agua. El primer muerto de Irene. Todavía hay sectores enteros de la isla sin luz y, peor aún, sin brigadas de rescate para que les reconecten el servicio. La crisis fiscal que desató a la ley 7 deja sentir sus efectos. Todos aquellos "empleados públicos" cesanteados nos están empezando a hacer una falta terrible.

Todos aquellos empleados públicos cesanteados. Todos estos desempleados; entre ellos, mi marido.

Irene nos cogió desprevenidos. A mi familia en particular, con el desempleo a cuestas. La cosa se puso mala en el periódico donde trabajaba. Mario se asustó, buscó trabajo en el Caribbean Business. No duró dos años. El plan era sacar la elusiva reválida. Mi marido es un tipo espectacular, en serio. Se merece todo el apoyo del mundo, el mismo que él da.

-No te preocupes, Mario, yo te cubro estos tres meses. Tú estudia para la reválida.- le dije entonces.

Pero la reválida es en septiembre, y el plan está empezando a pesar de más.

Mario insitía en que había que comprar gas, provisiones. Yo cogí agua, saqué las linternas y me rehusé a hacer la consabida compra de huracán. Que no, que lo más seguro no va a hacer falta. Que no voy a gastar el poco dinero que nos queda en hacer compras de emergencia que de seguro se queda guardadas en la alacena. Que no va a caer ni una gota de lluvia. Que estoy harta de vivir en un país que rueda de crisis en crisis, sin detenerse ni a respirar.

Pero Mario no me hizo caso. No sé de dónde sacó el dinero, pero regresó con dos neveritas llenas de hielo, un tanque de gas, un montón de botellas de agua (mira que se lo dije, que no iban a hacer falta)y un montón de latas de comida. Subió a la terraza y metió todas las plantas a resguardo, en lugar seguro. Aseguró cualquier objeto que pudiera salir volando. Como siempre, se excedió. Pero esta vez, tuvo razones para hacerlo.

Me pasé un dia y medio poniendo todo de nuevo en su lugar, peleando con Mario, encerrada en la casa, sin luz, dándole comida de lata a los nenes; con una pila de toallas mojadas y sábanas meadas por la nena. Maldita sean las jodidas tormentas.

Pero hoy hace sol. La luz todavía no llega, pero al menos no llueve. Hoy me tiro a la calle con un plan diferente. Quiero ver si puedo correr. Necesito correr. Quiero sudar a Irene.

Sin embargo, estoy consciente de que estoy fuera de práctica. Debo comenzar con calma, tranquila; comenzar estirando. Afuera de la casa me encuentro con Cheo, el que limpia los patios del vecindario. Siempre anda con la esposa, una mujer grande, clara para ser negra, muy seria y profesional. Ella es la que le hace relaciones públicas a su marido. Viven en Loiza. Yo los había llamado la noche anterior para que me ayudaran a recoger el berengenal que se nos formó en el patio- ramas, agua, hojas, pedazos de techo del edificio circundante... todo hecho una gran melcocha. Llegaron temprano.

- Y eso que allá en Loiza hay sectores por los que todavía no se puede cruzar. La carretera de Vacia Talega está inundada y llena de arena. Por poco se mete el mar.- me cuenta la esposa de Cheo.

-¿Pero tan fuerte los azotó el temporal?

- Si oiga... Irene por poco nos tumba la casa. Nosotros vivimos en el Pueblo, detrás de la Iglesia. Cuando anunciaron tormenta, pensamos que iba a ser como la anterior. "Vamos a quedarnos aquí" dijimos. Y nos quedamos. Al principio, nada, lluvias, vientecito. Pero como a las 2 de la mañana, la cosa apretó. El viento acostó a los árboles contra el suelo y la casa empezó a temblar. Nos dio miedo de que las ráfagas nos levantaran el techo de zinc. De una plancha que se fuera, se nos iba el resto de la casa.

- ¿Y sus vecinos?

-Hay como 15 familias que lo perdieron todo. La gente está nerviosa, con ganas de pelear, de dejar pegado a alguien. Por eso cogimos tempranito para acá. Usted sabe lo malas que están las cosas en Loiza. Los del Pueblo no pueden pasar a las Carreras, ni los de Carreras a Miñimiñi. Por ahí andan los muchachos en bibicletas, sin nada en qué caerse muertos y con escopetones más grandes que ellos mismos, buscando pelea.

- ¿La pelea es por drogas?

-Ay mire, Doña Mayra, yo ya ni sé. Ni sé ni me importa. Estoy loca porque se metan los federales y se los lleven a todos. Ahora, con este huracán, se está terminando de revolcar el avispero.

Mis planes cambian, aunque solo por unos minutos. Encerrada, sin luz ni nada qué hacer, usé uno de los días más recios de la tormenta para recoger el armario de los nenes. Saqué bolsas de ropa que no les servía. No lo hice a drede, más bien actué por puro impulso. Ahora, sin embargo, sabía para quién había recogido esa ropa durante el hhuracán.

El impuslo atávico. Cada ráfaga me recordaba que era hija de los huracanes. Hugo, Georges, categoría 2, 4. Mi padre montado en camiones de la guardia nacional, recogiendo refugiados, llevándoselos a los albergues. Yo, envuelta en la consabida capa amarilla, detrás de él. Los vecinos haciendo calderos de comida para todo el mundo, tirando líneas de electricidad de casa en casa. La lluvia, ese sonido de ramas de crujen y salen volando por los aires. El huracán.

He sobrevivido decenas de fenónemos de este tipo. O, más bien, debo aclarar, he tenido la suerte de sobrevivirlos. La suerte de vivir en una isla colonizada en medio del Caribe,con suficientes casas de cemento e infraestructura subvencionada por fondos federales como para sobrevivir decenas de huracanes.Debo aclarar. Con culpa debo aclarar; con esa culposa vergüenza que siempre acompaña a los colonizados.Y esa extraña furia.

Algunos pueden dormir durante la tormenta entera. Yo nunca he podido. Algunos salen de la tormenta a ayudar, otros a matar. Una no queda exactamente igual después de una tormenta.

Pero , de alguna manera, hay que caer en tiempo.

El truco consiste en no quedarse tranquila. En no dejarse invadir por la furia de los vientos. En matar las largas horas de la espera y, aún cuando hay aparente calma, en no dejarse engañar y seguir esperando hasta que pase la última de las ráfagas de viento. En jugar juegos de mesa con los niños, llamar a los vecinos con plantas de luz, a ver si les llegó la señal del televisor y saben por donde anda el huracán; en oir la radio. En que el huracán no te coja sola en la casa. En que tengas una buena casa que resista el embate de los vientos. Y tener agua, y una estufa de gas (Mario tenía razón) y en no perderlo todo, para entonces no tener que sobrevivir las ganas de acabar de perderlo todo. La furia, una furia inmensa, que llueve sobre mojado, es la cola del huracán.

Me cuenta mi abuela que en sus tiempos, detrás de cada huracán venían las epidemias.

Subo de nuevo las escaleras. Bajo con dos bolsas plásticas llenas de ropa y se las entrego a la esposa de Cheo.

-Mire a ver si allá en el pueblo a alguien les puede hacer falta. Cuando llegue de correr, reviso mi closet a ver qué encuentro.

-Si, no se preocupe. Nosotros se las llevamos al párroco de la Iglesia

- Y allá arriba tenemos dos tanques de agua.

-Eso sí que lo necesitamos.

-Pues cuando regrese de correr, bajamos uno y se lo llevan.

Cheo llamó a su señora para que le ayudara a recoger el emplaste de hojas que acababa de barrer. Yo apreveché la pausa.

Casi ni estiré, antes de empezar la carrera.


,

domingo 7 de agosto de 2011

TALLER DE TITO AUGER- SOLO QUEDAN 8 ESPACIOS DISPONIBLES

Dada la tormenta Emily, hemos extendido el periodi de matriculas para el Taller de Tito Auger que ofrecera el SLLAPR en Casa Concha Melendez.
MATRICULA ABIERTA EL 9 DE AGOSTO EN CASA CONCHA
DE 4-7PM
PASA Y MATRICULATE

miércoles 3 de agosto de 2011

NUEVO TALLER EN CASA CONCHA

Taller intensivo de composición lírica con Tito Auger

Este taller es para los interesados en explorar sus talentos como compositores de líricas para canciones. El destacado compositor y cantautor Tito Auger estará dictando 4 sesiones en donde compartirá sus secretos sobre composición lírica, acompañamiento musical, búsqueda del tono perfecto para la canción que tienes en tu mente.

Lugar: Casa Concha Meléndez, 1400 Vila Mayo, Santurce
Fechas: 9 , 11, 16 y 18 de agosto, 6:30pm- 9:00pm
Cupo máximo: 15 personas


Tito Auger
Nace el 3 de marzo del 1968, en San Juan, Puerto Rico. Se inicia en la música a los 18 años al ser invitado por amigos de estudios y de la infancia a formar parte de su primera banda de rock llamada “Crossroads”.

De ese periodo en adelante encontró en la canción un sentido de dirección que lo condujo, junto a Ricky a reclutar a los viejos amigos, para formar en el otoño del 94 al grupo de rock en español Fiel a la Vega. El primer álbum del grupo “Fiel a la Vega” es un éxito rotundo y comienza así una carrera que comprende ya 8 álbumes, y exitosas presentaciones a tráves de los años.

En el 2001, produce y escribe, “Canción para Vieques”, interpretada por Rubén Blades, Silvio Rodríguez, Pablo Milanés y Joan Manuel Serrat, entre otras figuras internacionales y del patio. En el 2006 se une al legendario cantautor puertorriqueño, Roy Brown y a Tao Rodriguez-Seeger en el disco “Que Vaya Bien”.

Discografía

Con Fiel a la Vega:

* Fiel a la Vega (1996)
* El Concierto Acústico (1997)
* A Quien Pueda Interesar (1998)
* Tres (1999)
* Sinfónico (2001)
* La Prosperidad (2003)
* Desde el Comienzo 1994-2004 (recopilación de éxitos) (2005)
* Equilibrio (2010)

Otros:

* Canción Para Vieques (2001)
* Que Vaya Bien (2006)
Con Roy Brown y Tao Rodríguez Seeger

Para mas informacion ir a www.salonliterariolibroamerica.org