domingo, 1 de agosto de 2010

MAXIMAS HIPERREALES-FE EN DISFRAZ


Son las caidas profundas de los Cristos del alma
de alguna fe que el destino blasfema
esos golpes son ls crepitaciones
de un pan que en la peurta del horno se nos quema.

César Vallejo: "Los heraldos negros"

Me encantaría citar en estos momentos a Sándor Marai, o a Yasunari Kawabata, o a un escritor francés dl siglo XIX muy oscuro y que impresione a todos y los convenza de mi clásica fromación intelectual; pero hay que empezar por el principio. Más bien, por los fundamentos. Esto es lo que soy: una "pensadora" de tradición latinoamericanista.Esa tradición tiene sus limitaciones. Crea sus confusiones.

Mi tradición se monta sobre dos discursos que hoy me resultan insuficientes para organizar nuevos derroteros: el discurso de la identidad anti-imperialista, el discurso de la lucha de clases. Los siento; lo siento mucho por mí misma, pero esa es mi tradición y esta mi encrucijada.

Hubo un momento en que mi tradición fue mi fe.

2.

La distancia crítica me hizo creer que, si veía las fisuras de mi fe, podía mantener la fe y a la vez criticarla. El concepto de autocrítica me dio los fundamentos necesarios para sostener la contradicción (¿antítesis?). Dicho convencimiento (con su bibliografía) me sostuvo un rato. Ya no. Pero permanece la tensión de la contradicción (¿dialoguismo?).

3. El problema es el pensamiento binario, las oposiciones enfrentadas que sostienen la tradición de "pensamiento" de la cual provengo. Dicho pensamiento organiza la realidad en dos bloques bloques impermeables y encontrados. Los ricos vs los pobres, cuidadanos vs inmigrantes, los opresores vs los oprimidos, los negros vs los blancos, los hetero vs los homo, la mujer vs el hombre. La colonia vs el imperio, los trabajadores vs los capitalistas. Estos bloques inquebrantables sostienen las batallas poder. La lógica es vencer, aplastar, desaparecer al enemigo."Reeducar" a los sobrevivientes. Reducir a lo mínimo la diferencia del otro.Aniquilar su poder y porlo tanto, aniquilar AL poder.

El problema es que "el otro" (¿la diferencia?) insiste en existir, y que el "poder" (¿la desigualdad?) insiste en existir. Y también, que esos mismos bloques de oposiciones binarias han logrado desarrollar sistemas de organización que han consolidado la diferencia del "otro", y el poder de "los mismos".

La lucha por los "derechos civiles" de las "minorías" (legales, que no cuantitativas) nació, precisamente, gracias al pensamiento binario que estableció identidades en bloque, que permitieron a su vez legislaciones inclusivas en la repartición y organización de los poderes cuidadanos. Estoy hablando, obviamente de las luchas en Occidente. Al menos en papel, parece que se ha logrado ganar esta batalla.Legislaciones concretas a favor de los obreros, horarios de trabajo, compensaciones, derecho a huelga, a negociaciones, a favor del divorcio, del aborto, derechos para el inmigrante, derechos raciales, contra el hostigamiento sexual existen, se han "verbalizado".


Pero, claro, sigue existiendo la esclavitud sexual,la trata de mujeres, la extradicción (y a la vez la explotación laboral ilegal) de inmigrantes,la persecusión y matanza de gays y lesbianas, la explotación de los niños, el hambre, la miseria, la falta de agua y la epidemia del SIDA. Tan sólo el 2% de los habitantes del planeta están conectados a la red y tiene acceso a la información.Esa cifra sube escasamente al 7% en Latinamérica. El 21% de los habitantes "globalizados" del planeta viven en Asia, el 28% en América, el 26% en Europa. Para de contar.

Entonces, hay que aceptar lo obvio. La meaxima zen de Lenin todavía es cierta: Todo es imaginario menos el poder. Pero a la vez, cada vez más, va apareciendo otra verdad inescapable. El aniquilamiento del "Otro" es imposible. O, por lo menos, su aniquilamiento nos resultará más costoso de lo que pensábamos.

4.También pasa que estos bloques binarios han hecho possible la lucha anticolonial en muchos lugares del planeta. El problema es que, una vez terminadas esas luchas, los frentes de liberación nacional, los partidos laboristas (de Jamaica, por ejemplo), las cédulas anti-imperialistas (Sendero Luminoso, la FARC) se han convertido en 'maras", en cédulas del terror, absesos violentos que "by any means necesary" pautan (¿crean alianzas?) con otros poderes- el narcotráfico, por ejemplo- para sostenerse.

Estalla y se sostiene la guerra inacabable.

"A lutta continua" ad infinitum.
Es el terror.


INTERMEZZO

¿Qué es "el pensamiento puro"? ¿ Un pensamiento sin estadísticas, un pensamiento sin personas/diferencias; un pensamiento "universal"?
¿Quienes tienen acceso a esa tradición?
¿Por qué han podido accesar esos niveles de abstracción?
¿Son necesarios esos niveles de abstracción?
¿Qué tipo de conocimiento producen?

Tal vez produzcan un tipo de conocimiento condensado, no fenomenológico, pero sí, sistémico.

Mi tradición de pensamiento le llamaría a esta otra "conocimiento enajenado". Aniquilaría o al menos, intentaría aniquilar el conocimiento que se produce a esos niveles de abstracción.Se opondría a ellos.

Existe el hombre y su causa, diría

Y yo lo hubiese aceptado. Hasta hoy.


5.But I digress...
¿Qué me queda entre las manos? ¿A qué le tengo fe?

Le tengo fe a la justicia social, al acceso a la educación, a la acción cuidadana, ala batalla contra la pobreza globalizada, a la globalización y libre flujo de la información, de las mercancías y de las personas, a la convivencia, a la tolerancia social (más allá de la operación discursiva que busca minimizar esa diferencia antes de "aceptarla") a la expansión de los derechos cuidadanos,a la redefinición del concepto de "cuidadanía" y de "identidad", a la eliminación del pensaminto binario que demoniza al otro y por lo tanto no permite alianzas/convivencia, coexistencia con el "otro". Creo en las alianzas (globales, transidentatarias, transideológicas).

No me estoy inventado la rueda; lo sé. Este método de organización ha sido propuesto por los post-marxistas Laclau y Mouffe ( "pensamiento "nodal"), por Deleuze y Guattari (deterritorializaciones), por los teóricos de la globalización translocal, y por Eduard Glissant en su propuesta del pensamiento reticular. El cooperativismo, los grupos ecológicos, las instituciones que atacan la pandemia del Sida y la misma revolución tecnológica del WEB2.0, han abierto los caminos para este tipo de acción y de recuestionamiento de lo que significa "lo político", lo "ideológico", "la identidad", lo "político".

(!Malrrayo me parta! No puedo acceder a lo trascendental,no puedo evitar mi tradición. No puedo ser científica, abstracta. ¿Por qué no puedo?)

Los fenómenos se están dando, las acciones mueven y concretizan nuevos consorcios. Se habla de una "nueva economía" y de nuevos planes de desarrollo. Pero falta un cambio de fe. ¿Un cambio de mi fe? (¿pobre pensadora tan joven, que no sabe trascenderse?)



Además, falta la reflexión(¿discursiva?) que acompañe al momento de transición (¿ideológica?) en donde nos encontramos. Falta, por lo menos hacerse algunas preguntas:

¿cuáles son los límites de las alianzas deseadas? /¿cuándo esas alianzas se converierten en traición?
¿cuáles son las condiciones para esas alianzas?
¿se pueden dar en condiciones de desigualdad económica y de poder, de contradicciones existentes, de solapamiento de diferentes discursos, agravios y marginalizaciones sociales, de politización- politico/partidista/ideológica extrema, de colonialismo sostenido?
¿es el tiempo para forzar/insistir/apostar por este método o todavía falta esperar?
¿nos podemos dar el lujo de esperar? ¿tenemos otra opción?
¿no hará falta que las identidades se erosionen aún más, se quiebren aún más, entren en una crisis aún más profunda para que entonces pueda florecer la tolerancia fundacional que permita una nueva práxis y un nuevo discurso?
¿cómo se llama este nuevo discurso?


7.He aquí la contradicción: la realidad existe. La hiperrealidad (como simulacro paralelo que reemplaza la realidad- a lo Baudrillard) también. Sin embargo, también existe la proyección de una nueva realidad (¿lo que antes se llamaba "discurso"?, ¿lo que antes se llamaba "ideología"?, ¿lo que antes se lalmaba utopiá?, lo que antes se lalmaba ¿fe?), que actúa sobre y transforma tanto a realidad "real" como la "hiperrealidad".

Vivimos la transición hacia el surgimiento de nuevas proyecciones de realidad. De eso estoy segura. Van surgiendo nuevas palabras que definen su curso: tolerancia, acceso, alianzas, comunidades base, responsabilidad coorporativa, sistemas orgánicos, integración, acción cuidadana. Y también existen manipulaciones de estas palabras paara los fines de siempre. Y sostenimiento de las explotaciones de siempre.

Todo junto, todo a la vez.

Confunde.

¿Pero quizás sea el momento de replantearse una "fe"?

Quizá.

1 comentario:

Francisco dijo...

Quizá sea acaso el momento de aceptar que las cosas son complicadas y que "el otro" también tiene intereses legítimos. Solamente cambiando el maniqueísmo por la democracia y el diálogo llegaremos a algo. Desconfiar de los que dicen tener la verdad absoluta, eso es lo que debemos hacer. Y cuestionarlos.