lunes, 2 de junio de 2008

JADEANTE Y SUDOROSA #5

No corro hace tiempo. No puedo. Me doblé un tobillo. No hice caso de mi cuerpo cansado. No paré. Entonces, me hice un nudo toda- cadera fuera de sitio, cuello trepado, un brazo engarrotado. El quiropráctico me astilló completa. Y me prohibió correr. “Camina” me aconseja. Imposible. Necesito el golpe del asfalto contra los pies. La huída.

Soy, en mi fuero interno, una mujer desobediente que corre. Que volverá a correr. Cuando el nudo se vaya.

Pero sueño. Como los perros, a veces me despierta el movimiento de mis propias patas en el aire, el vaivén de mi jadeo. He soñado con una larga carrera. Despierto y extraño el sudor.


Jadeante y sudorosa#6

24 de febrero 2008. Maratón 10K Teodoro Moscoso. Catorce mil corredores inscritos. Una elite de fondistas kenyanos encabezan la lista. La número 1535 soy yo.

No sé por qué me decidí a hacerlo. Llevo años diciendo que quiero correr un maratón, pero siempre lo digo como quien difiere eternamente. Pero este 24 de febrero me atreví. Quizás sea la cuarentena de años que me acompaña. Que me susurra al oído “¿para cuándo lo vas a dejar?”. Quizás sea la bebé de 5 meses que reposa en el asiento trasero de la guagua, en el coche, entre mis pechos, y en mis brazos mientras escribo. Quizás sea que la novia de mi exmarido, a la que mi hijo también le dice “mamá”. Tiene 22 años. Ella es una niña casi, con la que casi no puedo hablar. ¿De qué se habla con una niña de 22 años? ¿De productos de belleza, de la moda? ¿De cómo le va en la universidad? Y yo soy esta mujer grande, enamorada de su grandeza- es decir, de sus proyectos, de sus pliegues de hembra parida, de de las muertes con las que carga encima. No puedo ser leve y pretender que no veo las diferencias entre esa niña y yo. No tiene nada que ver con ella; pobrecita. Ella tan sólo quiere querer a alguien y que la quieran. Y quizás haya encontrado a la persona perfecta.
Pero mi hijo le dice mamá.
Le dice mamá. A esa niña …

Esa misma noche, a las 10:00pm llegaba Iván Thays a Puerto Rico. Escritor peruano invitado por mí a dar talleres de narrativa a la isla. Cómplice a quien conocí en Gadalajara (me lo presentó Edmundo Paz) y que se me quedó prendado del alma. Yo andaba preñada de Lucián. El recién se separaba de la madre de su hijo de 2 años. No sabía que dentro de poco, a mí me iba a suceder lo mismo. Hacía 3 años que no lo veía. El 26 de febrero yo cumpliría años de nuevo. La visita de Thays se supone que fuera mi regalo de cumpleaños. Mi auto-regalo. Pero yo quería más…

Me decidí a no posponerlo más. A correr el maratón. A medirme de nuevo las fuerzas del cuerpo. Las animales. ¿Podré? ¿Me desvaneceré en un sopor deshidratado?
¿Me rendiré ante el reto que la vida me impone, que yo he decidido aceptarle a la vida- ser una madre vieja con vocación de escritora, de gestora internacional y con una niña que también cría a su hijo de papás dobles? ¿Podré? ¿Tengo la fuerza?

(¿Quiero ser inmensa como tú, Yemayá?)

No lo pensé más. Abrí la página de internet y me inscribí en el maratón. Se lo informé a Mario, ya mareado de tanta cosa que se me ocurre. Pero mi marido es el siempre generoso. El único hombre generoso que he conocido.

“Hazlo, vida. Corre ese maratón. Yo una vez lo corrí” Y me hace el cuento. Periodista al fin. Generoso pero la fuente de toda historia es él. Así, ególatra y justo, me complace. Generoso y ensimismado, me apoya,. No sé cómo le sale. No sé cómo nos sale. Yo soy igual.

La noche antes fui a buscar mi número, mi camiseta, mi chip de inscripción. Ese chip mediría el tiempo en que correría los 10 kilømetros de la carrera. Esa misma noche llegaba Iván Thays a Puerto Rico.

Me pasé el dia limpiando, preparando comidas para la bebé y para Lucián; para curbrir las mil tareas de una semana que se anunciaba intensa. Dieron las 4 de la tarde.” Prepárate que es hora de llevarte al maratón” me anunció Mario. “Yo mequedo con los nenes”. Me puse mi camiseta, mis tennis, mi chip medidor. Partimos.

El protocolo para participantes pedía que llegáramos al estacinamiento bajo techo de la U.P.R. Unas guaguas nos llevarían hasta el puente. No había tapón. Llegamos a la UPR y Mario me dejó allíˆ. La nena dormía.Lucián estaba extrañamente tranquilo. Yo tomé la guagua para participantes. A medida que me acercaba me dí cuetna de la magnitud del evento. Compañías completas enviaban delegaciones de empleados para que corrieran el maratón. Había representación de escuelas católicas, de asociaciones de veteranos e impedidos- un señor parapléjico correría para protestar la falta de servicios de transporte para gente como él. Había corredores de 70, 80 años, demostrando que la vejez tiene potencialidades. Había familias enteras con botas de vino caminando el evento. Una cuadra entera de vecinos se instaló a mi lado y me contó que este era el quito año consecutivo que corrían el maratón. “¿Por qué?” les pregunté. “Porque sí”, me respondieron. “Porque es divertido y mejora tu calidad de vida” agregaron. Lo mismo que decía la hoja de publicidad.

Aquello era multitud. Quise seguir preguntando. “Porque me divorcié el año pasado”, “Por que quiero medirme con los kenyanos”, “Porque siempre quise formar parte de un evento así, “Una vez empecé a correr, no he podido parar de hacerlo”. Yo, viciosa de la brea, me hice hermana de este último comentario. No se puede parar de correr. Una vez uno se detiene, al mundo se le detiene algo.

Por el autoparlante empezaron los gritos, la música estridente, el himno, la bandera. Sonó el disparo. Los siete kenyanos, flacos como un estilete, arrancaron a correr. Eran gacelas, todas un músculo tenso y largo que danzaban por la superficie de la carretera. De un puente. El Teodoro Moscoso se estiraba largo entre las orillas de la laguna San José y los mangles del aereopuerto. La tarde caía tibia. El agua esmerilada recogía los últimos rayos del sol. Todo así, bello, era retratado por las grandes pantallas de proyección del evento. Cada acción era inmediatamente convertida en imagen. Espectáculo para todos, desde todos.

Yo intentaba no ver, sentir, sudar.

Nos tocó el turno a los aficionados y corrimos. Corrí hasta el otro lado de la laguna, sin cansarme. Gente parada a las orillas del trayecto, animaba a sus familiares. Los semipro volaban por los carriles externos. Zancadas largas, cuerpos ágiles. Los joggeadores como yo corríamos entre las multitudes de caminantes. Nos tomábamos la faena en serio. Desde la laguna, un bote de pescadores animaba, cerveza en mano. “Dale sigue, no pares, dale sigue, tú puedes” Yo obviaba el apoyo, la multitud. Iba a algo misterioso, a medirme contra una fuerza. Thays sobre el aire, mi tribu en mi casa, la otra casa de Lucián, fuera de mi control, de mi comprensión. ¿Cómo dejarle un hijo a algo que no comprendes? Nadie existía.

Cayó la noche. Ya estaba de vuelta de cruzar el puente , pero aún faltaba la mitad del trayecto. No lo sabía. Nunca había corrido el 10K. ¡!!Dale que todavía queda un tramo!!! me gritó un corredor del Parque Central que me reconoció. ¿Pero esto donde se acaba? le preguté, emparejándome. “Hay que llegar hasta la Gándara y volver al punto de partida” “¿Tanto?” pensé. “No voy a poder”. Un temor difuso me recorrió el cuerpo. Era la corriente del cansancio. No la había sentido antes. Qué cosa; pensar “no voy a poder” es de inmediato deshacerse, descargarse. El miedo descarga. El miedo es , de hecho, lo que más cansa.

Ante mí, sobre mi carne, se presenció el adversario que andaba buscando.

Cogí aire. Bajé el paso. Me dediqué a sentir mi miedo contra las venas. Contra la carne que se tensaba ya adolorida. Contra el arco de los pies abiertos. Supe de una llaga que se abría lentamente contra mi talón. La carne se abría y la sangre lubricaba el área. “Ahhh, por eso uno sangra”. Una bolsa de agua se hinchó entre las comisuras de mis dedos. La baja espalda comezó a temblar, ella sola. Músculo independiente, se quejaba de un cansancio propio, anterior a los de la carrera. ¿Cargar a los niños? ¿Guardar ahí el temor? El omoplato derecho se salió de sitio. Lo roté. El estómago se contrajo, el pecho se alzó, me entró un segundo aire. Era la bestia que corría, la madre que alcanzaba a sus hormonas, la mujer que quiere ser inmensa y desde esa inmensidad plana y abarcadora, escribir. La meta se veía cercana, con su pachanga de feria. Un camión de agua nos bañó a todos los corredores. Alcé los brazos. Crucé la meta.

Entonces tomé el celular. “Llegué”, le conté a mi marido. Qué bueno, mi vida. ¿Cuánto tiempo hiciste?” “Una hora con diez minutos. ¿Y los nenes?” “Aquí comiendo. Lucián mamá terminó de correr la carrera”. Mario me pone a Lucián al teléfono mientras oigo a Aidara de lejos, gritando. ‘Mamá, ¿ganaste?” me pregunta mi hijo.

No sé si gané, pero le contesto “sí”.

sábado, 10 de mayo de 2008

MAXIMAS HIPERREALES

Máxima #10

La envidia contra aquellos que piensan. Contra aquellos que pueden decir Wittgenstein, Nietzche (para él yo era la vaca, el animal). Par aquellos que citan pasajes de Thomas Mann y su Muerte en Venecia (Tadzio, mi estirpe aún más muda que un niño erotizado).

Mi estirpe es la que debo no nombrar. Dejar perdida en su invisibilidad. Quizás así , sin nombrar la diferencia, se pueda acceder a la tradición y a la Razón.
Mi estirpe, demasiados chasquidos de látigo muy cerca aún de la oreja: 25 latigazos si se descubren reunidos con otros negros , pardos o mulatos; 25 latigazos si andan de noche solos (prohibido cavilar), 30 latigazos si se le descubren papeles, lapiceros u otros ábiles de escritura.

La envidia a quienes pueden pensar. El acceso a las reglas del juego, sin violencia.


¿Máxima #11


Hoy el cuerpo es hiperreal. Un elemento de imagen. Su actual traducción digital lo inmaterializa. Lo hermana quizás a todos los habitantes de lo abstracto. Lo endiosa tanto y en cuanto se aparta de lo táctil, se convierte en imagen digital. Ver, todo es ver.

Lo Otro insiste en su naturaleza de simulacro.


Máxima#12

¿Qué se hace entonces con el cuerpo, con las historias del cuerpo antes de su des/recomposición en pixeles?



Un píxel (acrónimo de picture element, "elemento de imagen") es la menor unidad homogénea en color que forma parte de una imagen digital, ya sea esta una fotografía, un fotograma de vídeo o un gráfico.

Ampliando lo suficiente una imagen digital pueden observarse los píxeles que componen la imagen. Los píxeles aparecen como pequeños cuadrados o rectángulos en color, en blanco o en negro, o en matices de gris. Las imágenes forman una matriz rectangular de píxeles, donde cada píxel forma un área relativamente pequeña respecto a la imagen total.

La imagen es una matriz. Una matriz sin historia aparente.



Máxima #12 (teoría hiperreal del color):


La longitud de un pixel se llama "profundidad de color". En cada piel pixelada, el color se logra a través de variaciones. En las imágenes de color verdadero, se suelen usar tres bytes para definir un color, es decir, en total podemos representar un total de 224 colores, que suman 16.777.216 opciones de color.Puede codificarse un píxel con un byte (8 bits), de manera que cada píxel admite 256 variaciones (28 variaciones con repetición de 2 valores posibles en un bit tomados de 8 en 8).

Para poder transformar la información numérica que almacena un píxel en un color hemos de conocer, además de la profundidad de color (el tamaño en bits del pixel), el modelo de color que estamos usando. Por ejemplo, el modelo de color RGB (Red-Green-Blue) permite crear un color componiendo tres colores básicos: el rojo, el verde y el azul. De esta forma, en función de la cantidad de cada uno de ellos que usemos veremos un resultado u otro. Por ejemplo, el color amarillo se obtiene mezclando el rojo y el verde. Las distintas tonalidades del amarillo se obtienen variando la proporción en que intervienen ambas componentes. En el modelo RGB es frecuente que se usen 8 bits para representar la proporción de cada una de las tres componentes primarias. De esta forma, cuando una de las componentes vale 0, significa que esta no interviene en la mezcla y cuando vale 255 (28 – 1) significa que interviene aportando el máximo de ese tono.

La mayor parte de los dispositivos que se usan con un ordenador (monitor, escáner,...) usan el modelo RGB.


MAXIMA#13:

El color es energía refractada, el haz de una luz que choca contra la superficie de las cosas. La pupila disfunciona. Una ve color. El color en la pupila es un efecto de la naturaleza de la pupila, no de las cosas. El color de un pixel es una proporción de tres componentes primarios convertidos en haz electrónico que rebota contra una pantalla.

Hoy, la cosa es la pupila. Una pupila de cristal que ve más allá de lo que está presente. Pero ve. Disfunciona. La imagen es un efecto de la pupila, no de las cosas, del ojo gigante que hemos construído a través de una tecnología (otra). Toda tecnología es "frozen social relations" (Haraway:1981, Cyborg Manifesto). Es decir, que la tecnología del poder hiperreal responde al endiosamiento del "panopticon", del ojo que todo lo ve y todo lo vigila. Es la hiperrazón que descarta el cuerpo y todos sus inmundos humores, secresiones.

Lo que secreta no es hiperreal.

Yo (los de mi estirpe) debo convertirme en imagen,(y sólo imagen) si quiero sobrevivir a estos tiempos.


Máxima 14:

Abrirme, vuvla, labios, felpita que se traga un miembro de hombre, lengua que pasea por tu piel, oh lector, me abro para tí. Te alimento tu "mirada pornográfica" (Pérez-Ortiz: 2007), esa mirada que nace de los tiempos de la hiperrealidad. Yo, abierta, soy un pixel, un elemento de imagen y una unidad de profundidad y de saturación.

Aquí un labio, en tus oídos, el simulacro de un jadeo.


Máxima 15:

La crisis de la representatividad fue producto de la fragmentación de un sujeto, un lenguaje y un muro. El sujeto fragmentado es el intelectual, el lenguaje roto el de la objetividad( tanto su relación con lo real), el muro (ya sabemos) el de Berlín. Es el sujeto el que duda de su capacidad de representar la realidad a través del lenguaje.

Pero las máquinas no dudan.

El panópticon se ofrece y nosotros nos lanzamos como polillas hacia la luz -myspace, facebook, blogs. Nos abrimos completos; que el morbo y la mirada del Otro nos recorra.

El yo, una saturación de longitud y un elemento de imagen.

Estamos borrachos de representatividad. La Matriz nos acoge en nuestra infinita variación de posibilidades. El yo poroso, el yo como bytes y pixeles reunidos en interminables múltiplos del ocho. El yo como saturación.

El lenguaje entonces, como poro, como pixel, como variación infinita y balance de saturaciones.

MAXMA 16

Este es el yo que nunca he querido mostrar. Mi yo que piensa. Temo que los demás, los de mi estirpe, jamás me lo perdonarán. Me acusarán- eres la traidora , no nos representas. No eres el retrato colectivo de mi yo. O peor, los Otros- amos, centro, los que no son aliados, aunque quieran- confirmarán la excepción a la regla.

Yo bailo, bailo, bailo. No muestro lo que leo (100 latigazos a quien se le descubra libros, lecturas) Olvido a propósito los nombres, las citas. Toda cuerpo, toda comida para la devoración (Clarice Linspector: "La mujer más pequeña del mundo").

Es táctica que me enseñaron mis abuelas.

Pero pierdo la batalla...
Perderé esta batalla si no hablo
¿Debo olvidar para hablar? ¿Citar al que jamás me)nos)menciona? ¿Para quien nunca existimos?

Ya no puedo contraponer historias a historias. Lenguajes a lenguajes
Demasiada saturación...

¿Seré acaso la mujer más pequeña del mundo?

viernes, 9 de mayo de 2008

PRESENTACION DE PEPE GORRAS. FELICIDADES TINA CASANOVA




"Pepe Gorras o la extraña historia de un perro sin cabeza" fue la novela ganadora del Primer Certamen Barco de Papel que otorga la Editorial S/M. El pasado 23 de abril se presentó la novela en el Museo de Arte e Historia de la U.P.R. Felicidades Tina Casanova por el premio y por la gestión.

jueves, 8 de mayo de 2008

MAXIMAS HIPERREALES

MAXIMA 9

Hablo, entonces sí,de lo pequeño. Desde el susurro, la grieta, desde lo fractal. Los grandes procesos de desplazamiento de personas y de capital , verlos, sí, desde la taza sobre la mesa. Hablar en público de lo público, los grandes procesos políticos, de los que hacen o dejan de hacer los presidentes con las nacionalizaciones de hidrocarburos, o la increíble puesta en escena de las primarias de la democracia representativa me llena de terror. Esa postura tan expuesta...

Esa impostura...

Hablar en el ágora, no desde la cisterna. Demasiada revelación. Lo secreto, lo pequeño, los dioses enredados en el pelo son tradición de mi estirpe. El aché- misterio del conocimiento, se cuela por las grietas del silencio y se desborda en una lengua del siglo XVII remanente de un imperio guerrero y comerciante. No hace falta nombrar al imperio. Por más que se repita su nomenclatura no será recordada por los sabios, los iluminados, los que hablan del procesos desde el proceso.

El silencio, la grieta, lo pequeño. Ese es mi reino
y mi cárcel.

lunes, 5 de mayo de 2008

CALIENTE DE IMPRENTA: MELANIE PEREZ-ORTIZ


Ediciones Callejón se complace en presentar el nuevo libro de crítica de Melanie Pérez. Un libro inteligente que establece diálogos entre la crítica y la nueva literatura puertorriqueña.

MAXIMAS HIPERREALES

MAXIMA#1: Tiempos hiperreales

Vengo de un lugar donde la realidad lo es todo. Lo que no ocupa el dato, lo ocupa el simulacro de lo real. La imagen de lo que es absolutamente cierto, vivible, palpable, medible. La “documentación”. De ahí vengo.

La imaginación, acaso, también está ocupada, invadida. Me da trabajo la metaliteratura, lo fantástico, lo no-creíble. Me da trabajo la literatura que se ve a sí misma en su fabulación. Sólo puedo leer a Kafka porque es lejano y ajeno. Sólo puedo leer la imaginación como ironía de lo real.

Es mi condena.

Y digo… vengo de los tiempos hiperreales.
Eso es el futuro.
(mi pasado)


MAXIMA #2

No sé lo que escribo. No sé, por ejemplo, si esto que tecleteo debe ser lo que debe editarse, borrarse. Me da vergüenza pensar, hablar, es decir, con los que me anteceden. Ahora mismo hablo con Lipovetsky, con Virginia Wolf, con Winnett de Roca y con Guadalupe Santa Cruz. Me siento usurpadora. Me siento que no debo hablar.

Guadalupe Santa Cruz es una escritora chilena. Pienso en Diamela Eltitt y en el último libro de Cristina Rivera Garza. Literatura de mujeres que insiste en la no-rrealidad de los relatos construidos, en la trampa del género que sólo se puede nombrar desde el otro lado del lenguaje como representatividad. Veo los goznes de la teoría. Recoil!!!

Trinh min-Ha, pienso en Trin min-Ha, la vietnamita. La mujer como lo otro. Siempre. Como el vacío. Pienso en Pizarnik.

(No quiero pensar).

Prefiero la repetición. Prefiero lo fantástico como ironía de lo real (y no como su superación, su “trans”). Prefiero los “reality shows”. Prefiero el simulacro. Judith Butler y su discusión acerca del género como puesta en escena no dice la verdad. El género es lo innombrable, la experiencia de las hormonas, de líquidos frenéticos que determinan, nadie sabe cómo, la pasividad, los huecos o la propensión a trepar árboles, a querer matar.

El género tan sólo se convirte en una puesta en escena cuando se lo quiere trascender, ironizar. Cuando se vuelve “hiperreal”. Transgénero. Transexual.

Las mujeres somos transexuales por naturaleza.

(Acabo de pensar una barbaridad)

MAXIMA #3

“Nosotros ya no estamos aquí. La nuestra es la época del desencanto ante la posmodernidad misma, la época de la desmitificación de la vida, enfrentada al hecho de estar en una escalada de inseguridades”.

La sociedad en riesgo de Ulrich Beck, comentada por Lipovetsky. Comentada por mí, diría simplemente “nosotros ya no estamos aquí. somos hiperreales (otra vez el hueco), ondas más creíbles que lo tangible, seguros y tranquilos ya en nuestra inmanencia. No transcendemos nada. Simplemente no estamos”.

MAXIMA #4
Temo ser provinciana. Esa es la verdad. Temo que nadie nunca me vea, que nunca haya lugar para mi realidad en la imaginación de la especie.
soy negra, soy mujer, pienso. escribo, quiero escribir más que la historia, más que la antropología

¿tendre(mos) algún día acceso a la teoría? ¿a los altos pensamientos? ¿a los grandes diálogos?
¿tendré algún día acceso a los discursos del no-cuerpo? ¿es decir, de la Razón?

una contradicción

Para mí ni para los míos, oh mi pequeño rebaño… la imaginación es la negación de la existencia. De los discursos de la existencia.

Temo, como Clarice, a la devoración. Celebro, como Clarice, que hoy no fui comida. Pero de ninguno de los lados existo…

De otro lado de la imaginación, está el vacío. La imaginación niega la existencia de lo que no goza de referentes para pensar.

MAXIMA #5

Mi país no existe. Nadie se lo puede imaginar. No se rige por las leyes establecidas, ni rompe ninguna ley. No es ni siquiera marginal. No tiene ni Fidel ni Lula. No elige presidentes ni sufre dictadores. No tiene volcanes. La rumba, el sexo, aquí no son escapes. Son puros simulacros.

Nadie quiere pensar.

Pensar es dialogar con los maestros. Mostrar lo lejos que quedamos de los maestros. El muro de Berlín cae tan lejos. La globalización ocurre allá. Somos una pequeña colonia, una isla perdida. Un no-país.

¿Hablará en mi la alienada, la que se supone que suprima, que corrija , que la obligue a no decir la verdad?

MAXIMA #6

Mi piel no existe en el discurso; ni siquiera en el hueco del discuro, ni por debajo del no-discurso de la oquedad. La gente como yo no es lo otro del lenguaje. No es la subalteridad. Es el puro músculo tembloroso. La lengua propia, eso, lo que serpentea resbalosa en una boca. El mordisco que le saca sangre.

Ni el grito acaso

Utterance, mugidos.


MAXIMA#7

Soy la bestia. Demasiada carne, tetas, leches, hijos, demasiada melanina. Soy la bestia que ha mutado. Pienso. No debo pensar.

MAXIMA#8
Escribo. Soy la escritora. Lo imposible.La escritora negra. ¿Más allá de la sociología, habrá algo que pueda decir? Más allá de la historia imposible de mi estirpe? La historia imposible de imaginar.

¿Qué cuento? ¿Qué contenido deben retener mis torpes letras?

CONCURSO DE CUENTO CONTRA LA DISCRIMINACION

La Red Iberoamericana de Organismos y Organizaciones contra la Discriminación (RIOOD), con motivo del Año Iberoamericano contra la Discriminación (2008), convoca al
Primer Concurso Iberoamericano de Cuento sobre la Discriminación
BASES
1. Podrán participar todas las y los escritores mayores de 18 años nacidos en cualquier país de Iberoamérica y que habiten en alguna nación iberoamericana (no necesariamente la natal) o en Estados Unidos.
2. El concurso estará dotado con los siguientes premios, costeados por el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED), de México, y el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI), de Argentina:
∑ Primer lugar: publicación de la obra, 40 ejemplares, diploma, 5,000 dólares, la cobertura del viaje redondo desde el país en que habite el ganador a Buenos Aires, Argentina, y su estancia en dicha ciudad, donde le será entregado su premio en el marco de la Segunda Reunión Anual de la RIOOD, en septiembre de 2008.
∑ Un número de menciones honoríficas que determinará el jurado (entre seis y 14): publicación de la obra, 20 ejemplares, diploma y 1,000 dólares a cada una de ellas.
3. Se recibirán únicamente trabajos escritos en español y en portugués; los que resulten premiados en este último idioma se publicarán de forma bilingüe. No existe límite a la cantidad de trabajos que envíe cada concursante, siempre que lo haga de manera individualizada (un archivo por cada cuento).
4. La forma de los cuentos será completamente libre. El tema debe estar vinculado de una manera igualmente libre al fenómeno de la discriminación; es decir, a la limitación o anulación de los derechos y oportunidades que -a través del estigma y el prejuicio sociales- padecen injustamente las personas en razón de su sexo, su orientación sexual, su edad, su origen étnico o nacional, sus creencias religiosas, políticas o espirituales, su condición de salud, su estado migratorio o cualquier otro motivo. Toda vez que se cumpla esta condición, el jurado fallará tomando en cuenta estrictamente el criterio de calidad literaria.
5. Cada cuento se enviará en un solo archivo a la dirección electrónica concursodecuentoiberoa@gmail.com. En la primera hoja de dicho archivo (que no cuenta para el límite de caracteres) se deberá especificar en el orden en el que se enumeran los siguientes datos: título del cuento; nombre completo del autor (no pseudónimo); edad en años cumplidos al 1 de junio de 2008; nacionalidad; sitio de residencia (dirección): país, estado o apartamento, ciudad, delegación o municipio, calle, código postal; dirección(es) electrónica(s); teléfono(s). En la hoja dos se pondrá nuevamente el título del cuento y su texto de manera corrida hasta el final del archivo. No existe extensión mínima para cada trabajo. La extensión máxima admitida será de 30 cuartillas (60,000 caracteres contando espacios), que deberán ser enviados en un archivo Word, en letra Times New Roman de 14 puntos, a 1.5 renglones de separación.
6. El plazo de admisión de trabajos quedará cerrado el día 31 de mayo de 2008 a las 23:59 horas, según el uso horario de México, Distrito Federal, registrado por el correo electrónico.
7. No serán admitidos los cuentos previamente publicados, los que tengan compromiso de publicarse, los que hayan obtenido premios en otros concursos, aquellos cuyos derechos de autor estén cedidos a otro editor, que estén en disputa o que hayan participado en otro concurso durante la vigencia de esta convocatoria (febrero a mayo de 2008). Tampoco se admitirán cuentos cuyos autores estén relacionados directa o indirectamente con los organizadores (todos los miembros de la RIOOD). Si algún cuento ganador del certamen se encontrase en tal circunstancia, los organizadores se reservan el derecho de demandar y cobrar costes de premio e impresión al concursante, conforme a ley.
8. El no cumplir puntualmente las condiciones antedichas será motivo de descalificación.
9. Todo cuento ganador pasará por dos filtros: uno de preselección, realizado por jueces que nunca pertenecerán al país del concursante juzgado, y otro final, que decretará a los galardonados, y que tendrá la potestad de declarar desierto el concurso, en cuyo caso la bolsa de premios se reservará para alimentar la del año próximo. Los jueces que evaluarán los trabajos concursantes, tanto en la preselección como en el fallo final, serán escritoras y escritores de diversas nacionalidades iberoamericanas, avalados por una larga y notable trayectoria en las letras de la región y aún a escala mundial, cuya identidad se dará a conocer junto con la publicación de resultados. Los tres jueces que juzgarán primer premio y menciones honoríficas pertenecerán a tres naciones iberoamericanas distintas. Su fallo será inapelable.
10. La publicación de ganadoras y ganadores se dará a conocer el 16 de julio de 2008 y, entre otros muchos medios a escala Iberoamericana, se podrá consultar en la página electrónica: www.conapred.org.mx. Los organizadores del concurso se comunicarán oportunamente con los ganadores (vía telefónica y/o electrónica) para informarles tal condición y acordar la forma de hacerles llegar su premio.
11. Los derechos de autor de los cuentos premiados pasarán, por ese sólo hecho, a ser propiedad del CONAPRED, que se reserva el derecho de su publicación a través de los medios que considere oportunos, siempre que sea sin afán de lucro. Si eventualmente la o el autor de un cuento premiado y publicado por el CONAPRED quisiese publicarlo en otro medio, deberá pedir un permiso escrito para ello.
12. Por razones de transparencia no se mantendrá ninguna comunicación con los autores que envíen sus cuentos. Pasada la fecha de dictamen del jurado final se borrarán todas obras de los archivos electrónicos en donde se hayan anidado los cuentos no ganadores, de manera que no sobreviva versión de ellos a raíz del concurso.
13. Los organizadores del concurso se reservan el derecho de resolver a su criterio los problemas no contemplados en estas bases.
14. La participación en el concurso supone la aceptación irrestricta de estas bases.

México DF, febrero de 2008